La represión franquista

Es de sobra conocido que el franquismo reprimió todas las actividades que consideraba subversivas, ya fueran políticas, sindicales o religiosas. La intensidad de esta represión adquirió tonos diversas, desde la aniquilación de los restos de población roja, en la inmediata posguerra, hasta la lucha contra los elementos que atentaban contra la seguridad del régimen franquista. En fecha tan tardía como 1969 encontramos documentos clandestinos en los que se ofrecía un prontuario de acción en caso de ser detenido por la policía.Represión franquista

El pequeño manual de instrucciones que aquí reproducimos se  publicó en medios sindicales de Bilbao con fuertes vinculaciones con los movimientos obreros patrocinados por la Iglesia Católica. Se titula “Normas útiles y observaciones”, en caso de ser detenido e interrogado por la policía. El aire sencillo y asequible para cualquier obrero lo hace más valioso aún de lo que fueron aquellos años de la dictadura.

1) Objetos que conviene llevar en caso de detención. Si la detención arranca de casa y no han efectuado registro domiciliario, procurar no llevar ninguna anotación (agenda o papel con direcciones o teléfonos) ya que en la Comisaría es objeto de registro la persona y pueden por lo tanto ser causa estas anotaciones de otras detenciones

Si es transportado en el furgón metálico, pueden destruirse estas cosas, dejarlas dentro del furgón diseminadas o en los recovecos del mismo, comerlas, o bien en el momento y trayecto desde el furgón hasta el edificio de Comisaría dejarla caer, esto si es de noche es fácil hacerlo (Se entiende que estas anotaciones se han roto en partículas pequeñísimas). Si el transporte a Comisaría es en coche acompañado por policías, no es posible hacerlo

Necesario es ir provisto de algún dinero, pues siempre hace falta y más si se permanece en Comisaría y precisa un suplemento de alimentación, ya que siempre que la guardia sea benevolente y las órdenes no sean en contrario, esta misma guardia permitirá la entrada de comida y bocadillos, cervezas, etc. También es necesario el dinero si le trasladan a uno a la cárcel. O si es deportado rápidamente

Otras cosas útiles, pueden ser un saco para dormir o una buena manta, el que disponga de colchón de goma puede llevarlo y quizá se lo dejen usar, todo ello contribuye a que las condiciones físicas del detenido se mantengan en forma, pues si encima de la agitación nerviosa que padeces, pasas frío y no logras dormir, sobre todo en caso de larga permanencia, como es ahora con el Estado de Excepción, ello contribuye a que el espíritu se deprima

Por supuesto llevar el carnet de identidad y pastillas de vitaminas para la alimentación, como las que suelen tomar los que practican submarinismo, para estar en plenas condiciones al ser interrogado. Pueden llevar cepillo de dientes, peine, toalla. La ropa puede ser una camisa de franela con jersey y anorak, abrigo o trinchera y bufanda, ello te evitará coger resfriados de garganta

2) Actitud ante los interrogatorios. La policía actúa por confidencias, pocas veces presentan hechos de los que hayan sido testigos o fotografías. Se valen de la información que recogen en las empresas ya que hay trabajadores que informan a la dirección de lo que pasa, lo que se dice por algún trabajador en el taller, en la calle o en los bares. Las empresas juntamente con el “sindicato” son fuentes de información para la policía. El sindicato facilita el censo con domicilios de todos los cargos sindicalistas y los policías tienen a mano esa lista por si salen nombres de cargos sindicales en el interrogatorio. (Hay que informar a la gente que vaya para Enlace, que ponga el domicilio de la Empresa y se niegue a dar el personal) Es ilegal que la empresa dé esa información, pero ya sabemos que en estado de excepción todo vale. Lo mismo sucede con los estudiantes que la universidad les obliga a dar domicilio Sigue leyendo

10 falsos mitos sobre el franquismo

La larga vida del franquismo le permitió crear una historia de sus orígenes y de sus logros que poco tiene que ver con la realidad de la España del siglo XX. A fuerza de repetirlos, algunos mitos siguen vivos en el imaginario colectivo del franquismo que cultivan ciertos sectores de la derecha en nuestros días. No está de más recordar algunas de las invenciones de la historiografía franquista, que los historiadores han desmontado pieza a pieza, por falsas, pero que aún repiten algunos autores revisionistas. A modo de decálogo se enumera una lista de diez mitos creados por el franquismo y sus herederos ideológicos con el propósito de justificar el golpe militar.Franco

1. La II República no fue un desastre. La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra sino que fue destruida por un golpe militar que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.  Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil.

Como ejemplo sirve la entrevista que Manuel Fraga concedió a El País en 2007 en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo de ABC: “La “II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo”. Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos y su escasa habilidad y operatividad. Sigue leyendo

The Oscar goes to: “Franco, el último caído”

La reciente concesión de los Oscar a las mejores películas del año, nos trae a la memoria el intento malogrado de realizar una película póstuma sobre la figura de Franco ¿Que mejor epílogo para una vida tan plena que el Óscar a una Vida o, cuando menos, Mejor Actor Secundario? Porque el Caudillo iba a participar en la película como lo había hecho en las dos anteriores que le dedicaron sus propagandistas. Esto es lo que pasó en noviembre de 1975.Oscar

Por propia iniciativa, el director de cine José Luis Sáenz de Heredia quiso participar a su manera en la construcción memorística de la muerte de Franco con un proyecto de película titulado “El último caído”, concebida durante el mes de noviembre de 1975 mientras agonizaba el Dictador. Sáenz de Heredia, gran admirador de Franco y primo de José Antonio Primo de Rivera, había sido el director de “Raza” (1941), película de ficción basada en un relato del propio jefe del Estado, y de “Franco ese hombre” (1964), un largometraje documental sobre la biografía de Franco producido con motivo del aniversario de los “25 años de paz”. La víspera del día de la muerte de Franco escribe al Director General de Cinematografía para informar de su nuevo proyecto que inscribe en la lógica de sus anteriores contribuciones propagandísticas al régimen: “me siento personal y profesionalmente obligado a realizar este nuevo y definitivo testimonio histórico de su edificante final  si, contra lo que todos deseamos, no quisiera Dios prolongar su vida”.

Su idea es prolongar a través de este nuevo film su obra de apoyo al régimen y así contribuir a abrir el camino a un futuro “atado y bien atado” inscrito en la lógica del pasado. Se trata de una película testamento, no solamente porque iba a ser su último film sino también por el tema que quería tratar, “los últimos años de la vida de Francisco Franco desde 1964, fecha del estreno de la biografía “Franco ese hombre”, hasta su muerte e inhumación en el Valle de los Caídos” según precisa la descripción que hace en el expediente de censura. El título elegido, “El último caído”, refleja de por sí la dimensión testamentaria de la película. El proyecto, bastante avanzado, iba a desembocar en un estreno con motivo del primer aniversario de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1976, pero una serie de obstáculos impidió que se concluyera. Su fracaso ilustra nítidamente la rapidez con la cual el discurso propagandístico de la película, en la línea de “Franco ese hombre” y del NO-DO, se hizo pronto anacrónico en una sociedad española en plena transformación y más abierta hacia el futuro.

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Evasión fiscal (en 2013 y en 1958)

A nadie debería sorprender las noticias que a diario leemos sobre evasión fiscal, corrupción en los partidos políticos o escándalos urbanísticos. Nada de esto es nuevo en España, durante el franquismo se dieron unos cuantos casos que, pese a la censurada prensa, fueron conocidos por los ciudadanos. Ni siquiera la amnistía fiscal decretada en 2012, puesto que ya en 1958  fue utilizada para remediar la fuga de capitales de nuestro país.Pinocho

En diciembre de 1958 cálculos oficiosos cifraban en $400 millones los depósitos ilegales en el exterior, cuando la contabilidad el Estado registraba un saldo en caja de 5,2 millones, insuficiente para pagar las importaciones. A finales de ese año se descubrió que se había producido una fuga de capitales a Suiza por valor de $280 millones, gracias a la documentación intervenida a un representante de la Société de Banque Suisse. El tema fue acallado para evitar escándalos pese a la insistencia de los ministros Ullastres y Alonso Vega para que todo el tema saliera a la luz, pero a la petición se sumó el Consejo Provincial del Movimiento de Madrid, y la investigación fue adelante. Se instruyeron diligencias por el Juzgado de Delitos Monetarios, que dieron como resultado la imposición de sanciones a 369 personas, cuyos nombres fueron publicados en el BOE del 9 de marzo de 1959 con indicación de la sanción impuesta. Los imputados en la evasión fiscal fueron autorizados a repatriar sus capitales por medio de una amnistía fiscal que permitiera ingresar por parte del Estado el dinero que necesitaba para poner en marcha el plan económico de estabilización (1959). Sigue leyendo

Crisis institucional irreversible

El Cónsul general de España en Tánger, Cristóbal del Castillo, informaba en octubre de 1957 al ministro Castiella del “derrumbamiento de la peseta en Tánger, que está con el dólar a 60, y con las demás monedas igual. Me informan que existe una evasión de capitales y que en Tánger calculan en más de dos mil millones de pesetas los billetes llegados de España. No se trata de una operación especuladora estimulada por la unificación monetaria, sino de una evasión de capitales que adquiere forma masiva”. Nada nuevo si lo comparamos con los recientes casos de evasión fiscal en que están imputados Bárcenas, la familia Pujol, o Urdangarín. Se trata de una auténtica crisis institucional de magnitud desconocida hasta ahora.Fraude

Miguel de Unamuno consideraba a los españoles “un pueblo enseñado a huir de la verdad, a transigir con la injusticia y a soportar la opresión”. Es la situación en la que estamos hoy. Los españoles prefieren la esperanza ilusa a la verdad y aceptan que las élites corruptas estén por encima de la ley y de los tribunales, donde solo excepcionalmente son juzgados –para ser indultados si les condenan– y vota a los opresores con una laxitud moral inaudita.
Parecemos inclinados a elegir a aquellos gobiernos que más nos pueden perjudicar. Aparte de los sucesivos y lamentables mandatos de González, después del primero y del no menos lamentable segundo mandato de Aznar, la reelección de Zapatero en 2008 y la reciente victoria del PP en Galicia son una muestra clamorosa de ello. Por ello, la pregunta del gran fondo de inversión ruso Renaissance en un reciente análisis sobre España: ¿Hasta cuándo los españoles van a poder aguantar una opresión y un grado de dolor como nunca antes se ha hecho con una sociedad?
Es absolutamente pertinente. Porque el expolio al que están sometidos los españoles hoy está muy lejos de haber terminado. Nos esperan nuevas reducciones salariales y de pensiones, nuevas elevaciones de impuestos y tasas, cierres de empresas y ERE en cadena y nuevas subidas de la electricidad, el gas o los servicios bancarios. Pero sobre todo nos espera el riesgo cierto de alcanzar el nivel inaudito de paro del 30% en no mucho tiempo.
Ante esta realidad, el primer fondo de inversión ruso se pregunta ·cuándo tomará la gente las calles para exigir el cambio político·. El pensamiento es cosa de uno, la acción es cosa de varios y la acción política cosa de muchos, así que lo que de verdad se están preguntando los rusos –que de esto saben algo– es a qué esperan los españoles para defender colectivamente sus libertades y sus derechos, y hacerlo patente ante el mundo. No sabemos cuándo se producirá el estallido social, pero hay una cosa clara: o la gente toma las calles para exigir el cambio político y la democracia formal con representación de los electores y separación de poderes o tardaremos cien años en recuperar nuestro nivel de vida moral y material.

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ETA y el carlismo

El asesinato del presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco (20 de diciembre de 1973) reavivó el debate sobre las posibles relaciones entre ETA y carlismo

Franco y Carrero

Franco y Carrero

En el año 1964, un grupo de jóvenes oficiales del Ejército adscritos al Alto Estado Mayor, habían elaborado un informe sobre el País Vasco, ETA y la eclosión nacionalista. Dicho trabajo se hizo por encargo especial del Almirante Carrero Bianco. Unos 100 folios daban una muy completa “precisión de riesgos”. Ese ejercicio de futuro y sus consejos fueron desoídos: de haberse tenido en cuenta, el problema vasco hubiera sido mucho menor

El informe presentaba que era suicida destruir el carlismo. Ese movimiento popular, indiscutiblemente alineado a la derecha, podía frenar, en el futuro, la creciente corriente anti española. Se recomienda revitalizar al carlismo separándole en lo posible de la burocracia del Movimiento, mediante la sustitución de sus dirigentes de entonces (entregados absolutamente al juego de los jerarcas azules de origen falangista) por personas más en contacto con el pueblo vasco. Según parece, Carrero pensó que esa “jugada” perjudicaría a la sucesión de Franco en la figura de don Juan Carlos de Borbón. Sin embargo, el documento señalaba que esa potenciación más abierta del carlismo, desvirtuaría cualquier exigencia de don Carlos Hugo. Desde Madrid se siguió machacando al carlismo hasta su desaparición.

Parece claro. Si Carrero Blanco y sus colaboradores vascos hubieran tomado en cuenta el estudio es casi seguro que la tragedia de Euskadi hubiera sido mucho menor para vascos y españoles (ver La Vanguardia, 8/II/80). Un estudio de la profesora María Cruz Mina, profesora de la UPV y cuñada de Carlos Garaikoetxea, ponía de relieve la relación entre el carlismo y ETA. “Lo dijo Julio Caro Baroja hace años: entre el abuelo carlista y el nieto nacionalista radical cambia el contenido de las ideas, pero la forma de defenderlas es la misma. Antes defendían “Dios, patria y rey”, y ahora defienden “Euskadi eta askatasuna”. Es curioso, por otro lado, que las comarcas en las que proliferan los carlistas, los integristas e incluso los franquistas, sean tradicionalmente las zonas que mayor número de simpatizantes aporten al nacionalismo radical (El Correo Español, 20/XI/86). El líder de la entonces Batasuna, Arnaldo Otegui, alude una y otra vez a las guerras de los campesinos (las carlistas) como precedente de la situación actual

Jon Juaristi apuntaba lo que ocurrió con el carlismo: “algo más de medio País Vasco entre 1937-1968 no era nacionalista, hasta el año en que el heredero de la rama carlista fue expulsado de España” (El bucle melancólico, p. 330). Ya “dijo Unamuno que el nacionalismo era una especie de carlismo cabreado” (J. Juaristi, La Vanguardia, 27/VI/98). O la afirmación de J. J. López-Burniol: “El nacionalismo vasco fue el instrumento político en el que depositaron sus esperanzas muchos carlistas desencantados” (La Vanguardia, 12/IX/99)