TTIP: ¿oportunidad o amenaza?

La respuesta popular contra el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), tanto por número de países en que está presente como por número de organizaciones participantes, es inmensa. Gracias al esfuerzo de miles de personas a ambos lados del Atlántico, gran parte de la población va conociendo las fatales implicaciones que la aprobación de este tratado tendría sobre nuestras sociedades. No es fácil, pues el silencio en los medios de comunicación de masas sigue siendo total; pero el mensaje va calando. Nos llevaría a una servidumbre políticamente culpable, producto del cinismo político, al que tan acostumbrados nos tiene un capitalismo.TTIP

¿De qué servidumbre hablamos? De la que encontramos en fuerzas políticas que, haciendo dejación de su responsabilidad ante la ciudadanía a la que representan, entran en posición subalterna en un extraño juego sobre el TTIP al que son invitadas como comparsas, puesto que se les solicita participar en él, pero sólo eso, pues en ningún caso se les va a permitir “ganar”. Y es así porque las reglas de juego están trucadas: nada tienen que ver con procedimientos democráticos, como da a entender la opacidad que acompaña a la negociación sobre el TTIP. En ésta entran de lleno las grandes corporaciones transnacionales, y sus “correas de transmisión” en el gobierno de EEUU y en la Comisión europea. Los diputados del parlamento europeo, como hemos sabido, apenas si deprisa y mal han podido ver una documentación racionada en consultas sometidas a estricta vigilancia, lo que no es sino pisoteo de lo que quedara de soberanía en el ejercicio de representación política que han de desempeñar. En lamentable coherencia con tal práctica antidemocrática,  la comisión parlamentaria dedicada a tales cuestiones ha preparado un informe para presentar al pleno del parlamento que sólo tiene, como tal informe, el valor de un conjunto de indicaciones no vinculantes. Aun así, en dicho informe iban contempladas medidas de arbitraje en caso de conflicto entre empresas transnacionales, con sus inversiones, y los Estados, con sus administraciones y poderes públicos, que habrían de resolver instituciones de arbitraje privadas. Puede considerarse positivo que ese mecanismo de arbitraje, conocido como ISDS, haya pasado en el informe a plantearse como algo a resolver por tribunales públicos, lo cual se anota el grupo socialista como una buena contrapartida obtenida mediante transacciones con la derecha del europarlamento. Con todo, ya es significativo que los Estados tengan que defender sus regulaciones, que serán en cualquier caso conforme a directivas europeas, en tribunales ante los cuales las grandes corporaciones no van a dejar de actuar en condiciones ventajistas.

Si desde los eurodiputados socialistas, como hacen los españoles, se hace notar que se ha puesto como condición -¡en documento no vinculante!- que se respete en el futuro Tratado todo lo recogido en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, hay que saber que EEUU, de ocho grandes convenios sobre cuestiones laborales, sólo ha firmado dos. ¿Se compromete a suscribir los otros seis antes de firmar el TTIP? La pregunta misma es candorosa. Por tanto, para no sonrojarse uno por ello habrá que decir al menos que las mencionadas indicaciones tienen un carácter marcadamente cosmético, quedando, como apelaciones a la buena voluntad, en la periferia de un Tratado cuyo núcleo duro tiene que ver con otras cosas, como bien debería saberse por quienes, como el secretario general del PSOE, asumen un papel activo a la hora de salvar lo que respecto al TTIP se va haciendo. ¿Qué garantías vamos a tener de que el Tratado que salga de las negociaciones efectivas no incidirá negativamente en imprescindibles políticas medioambientales, en servicios públicos a salvo de privatizaciones o en el debido reconocimiento de los derechos de los trabajadores, por ejemplo? Si pensamos en cómo actúa el lobby de la industria farmacéutica estadounidense, tenemos muchos motivos para preocuparnos, y más con el humillante secretismo que padecemos.TTIP1

Para calibrar, por otra parte, el cinismo con el que se urde y se presenta el TTIP, hay que enmarcar los detalles del mismo en el cuadro en el que se insertan. Es conocido que un tratado de estas características se llama de “libre comercio” para despistar, pues nadie diría de las relaciones económicas entre EEUU y la UE que no son de libre comercio. Desde Vicenç Navarro hasta el Nobel Joseph E. Stiglitz, considerando éste las cosas desde la perspectiva de quien fue Vicepresidente del Banco Mundial y asesor económico del presidente Obama, han insistido en ello con suficiente claridad: el objetivo no es el libre comercio como tal, sino asegurar la coordinación entre países para que sus regulaciones no interfieran con las condiciones y expectativas de esos grandes inversores que, efectivamente, actúan como lobby, no sólo ante los Estados, sino ante una entidad supraestatal cual es la UE. El objetivo no es, por tanto, un libre comercio que prácticamente ya se da, sino controlar las regulaciones que puedan darse, manteniendo la pretensión neoliberal de mercados desregularizados, no sólo de capitales, sino de bienes y servicios y, por supuesto, de trabajo. El libre comercio es la coartada para maniatar la democracia. Y el capitalismo cínico ya se encarga de atarle las manos sin contemplaciones.

Conviene, además, tener presente que el TTIP no es pieza aislada, sino una más en la reconfiguración del orden neoliberal mundial. Si el TTIP se pone al lado del Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP), que EEUU trata de ahormar con países de Asia y de América -contrarrestando el peso de China-, y se contempla junto al Acuerdo Integral de Comercio con Canadá (CEPA), añadiendo al conjunto el Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA) tras el que andan más de cincuenta países, tendremos la visión panorámica de cómo reorganiza el capitalismo mundial este mundo globalizado a su imagen y semejanza. Si desde la izquierda se transige sin más, es que ha sucumbido al globalismo como esa variante de la ideología neoliberal que en su día denunció el sociólogo alemán U. Beck. Y si los europarlamentarios socialistas llegan a la cámara europea y votan a favor del TTIP sin tener en cuenta todo esto van a tener que dar explicaciones a una ciudadanía que no va a aceptar la mala excusa de que todo está confuso por problemas de comunicación.

Para informarse sobre el TTIP: TTIP y CETA  TTIP y empleo TTIP y salud TTIP y derechos laborales TTIP y medio ambiente

José Antonio Pérez Tapias, Miembro del Comité Federal del PSOE (Público, 6/VI/15)

El PP y la regeneración democrática

Jueves, 26 de marzo de 2015. Se abre el telón y sube a la tribuna del Congreso José Antonio Bermúdez de Castro, secretario general del grupo parlamentario del PP. En la misma semana en la que un juez acaba de acreditar que este partido se financió de forma ilegal durante casi dos décadas, el PP presenta un “plan de regeneración democrática” para combatir la corrupción. Bermúdez de CastroEn negrita algunas de las frases de Bermúdez de Castro, entre medias, mis apostillas. Bermúdez de Castro es el mismo que una vez perdió un sobre lleno de billetes en un bar.

 “Muchas gracias, señora vicepresidenta.”

Gracias, señora Villalobos, por no jugar al Candy Crush durante este debate.

 “Señorías, finaliza hoy la tramitación parlamentaria de (…) el plan más amplio, más ambicioso y más completo que nunca antes esta Cámara había debatido en favor de la mejora de la calidad de nuestra democracia, en respuesta a la desafección ciudadana y de manera especial en la lucha contra la corrupción política.”

Ese “ambicioso” plan es, en realidad, el de siempre:  las mismas medidas propagandísticas que lleva anunciando Mariano Rajoy desde hace ya dos años y que apenas cambian gran cosa. Ya es mala suerte que estas reformas tan “ambiciosas” se hayan votado justo unos días después de que el juez Pablo Ruz considere probada la financiación ilegal del partido desde prácticamente su nacimiento, y apenas unas horas después de que el PP haya tenido que pagar un cuarto de millón de euros en la Audiencia Nacional por el lucro que obtuvo de la trama Gürtel.

 “Fortalecer la democracia consiste en reformar lo que funciona para que funcione mejor, en corregir sus defectos y desviaciones, en mejorar la calidad y el funcionamiento de nuestras instituciones democráticas y eso es precisamente lo que hacemos con estas leyes.”

Fortalecer la democracia, al parecer, también pasa por presionar a medios de comunicación para que silencien a periodistas incómodos, como Jesús Cintora. O por sacar de Jerusalén a una periodista de la televisión pública que no gustaba al gobierno de Israel. O porque un diputado del PP, impunemente, llame a esta misma periodista portavoz de Hamás, O porque  el Supremo mande a la cárcel a unos manifestantes que ejercían su libertad de expresión. O por aprobar la ley mordaza. Todo esto, en apenas dos semanas. ¿En Venezuela? No. En España.

 “ Con la ley reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado establecemos los requisitos de idoneidad, de honorabilidad, de experiencia y de competencia profesional de quienes hayan sido llamados a ejercer un alto cargo en la Administración General del Estado.”

La idoneidad del hijo de Esperanza Aguirre. La experiencia de la hija de Eduardo Zaplana. La competencia de la exnovia de Alberto Núñez Feijóo. Todos estos nombramientos tan familiares, y muchos más, forman parte de esos más de 600 asesores y altos cargos del Gobierno que, con la nueva ley, podrán seguir siendo nombrados a dedo, exactamente igual que pasa ahora.

 “Además, reforzamos –que no se diga otra cosa– las limitaciones de la denominada puerta giratoria, lo que pasa es que lo hacemos huyendo de criterios populistas.”

Antes de la reforma, el tiempo necesario para que un alto cargo se pudiese largar a la empresa privada a hacer negocios en los mismos sectores que administró desde lo público era de dos años. Después de esta ambiciosa reforma, el plazo para tomar la puerta giratoria sigue siendo de dos años. Un gran refuerzo, sin duda.

 “ A partir de ahora van a quedar prohibidas las condonaciones de deuda a los partidos”.

Casualmente, el PP hace décadas que no recurre a las condonaciones de deuda para tapar sus agujeros. En Génova eran más de donativos ilegales.

 “Van a quedar prohibidas las donaciones de personas jurídicas a los partidos para separar con carácter definitivo el mundo de la política del mundo de los negocios”.

Pero la nueva ley permitirá que las personas jurídicas –es decir, las empresas– sigan donando a las fundaciones de los partidos sin límite alguno en las cantidades. Y tampoco hay problema en los donativos de los empresarios.

 “Vamos a reforzar los mecanismos de fiscalización de las fundaciones vinculadas a los partidos”.

Pero esa “fiscalización” la seguirá haciendo el nada imparcial Tribunal de Cuentas, controlado por reconocidos “independientes”, como el hermano de José María Aznar o la exministra del PP Mariscal de Gante. Sigue leyendo

Ciudadanos, ¿falangista?

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, por obra y gracia de Pilar Rahola, que le profesa una cordial animadversión, ha sido comparado en varias ocasiones con José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange, y no solo por el aspecto físico, sino también por su ideología ¿Es Ciudadanos un partido de derechas comparable a Falange? ¿O no tiene nada que ver?Albert Rivera

En la ruidosa cacofonía de voces del debate político español resulta difícil hacerse una idea del posicionamiento ideológico de unos y otros partidos. En lo que sigue, se analiza tres propuestas económicas de Ciudadanos sobre algunos de nuestros problemas sociales: (1) la “dualidad”, (2) la precariedad y (3) el paro de largo plazo. Para hacerlo se contraponen a las propuestas de Podemos sobre esos mismos temas. La comparación con Podemos no es aleatoria. Se trata también de un partido nuevo, y que es el único que ha publicado sus propuestas económicas.

1. Dualidad. La enorme brecha entre los costes de despido entre trabajadores fijos y temporales hace que nuestro mercado laboral sea un sistema enormemente injusto que penaliza de manera desproporcionada a los jóvenes, además de ser ineficiente en términos económicos: la seguridad laboral no la determina la productividad o el esfuerzo del trabajador sino el tipo de contrato que tiene. Además la alta rotación hace que las empresas no invierten en la formación de sus trabajadores. Ningún partido hasta ahora se ha atrevido a abordar el problema de la dualidad seriamente, entre otras cosas, por la fuerte presión de los sindicatos que representan los intereses de los trabajadores con contrato fijo.

¿Qué propone Ciudadanos para solucionarlo? Ciudadanos propone un contrato único con costes de despido crecientes para eliminar la barrera artificial entre contrato fijo y temporal. La propuesta incluye también un seguro contra el despido que consiste en aportaciones mensuales de la empresa a una cuenta para cada trabajador (para despido o jubilación) y una bonificación en cotizaciones a la Seguridad Social para las empresas que despidan menos.

Algunos en la izquierda argumentan que el contrato único “es de derechas” y que aumentará la precariedad. Ese diagnóstico es engañoso. Lo que hace el contrato único es terminar con la diferenciación entre fijos y temporales. El nivel medio de protección de los trabajadores viene determinado por la curva de costes de despido. Por tanto, si Ciudadanos decidiera mantener “los costes medios de despido” a un nivel similar, la nueva regulación eliminaría la dualidad sin disminuir la protección media de los trabajadores.Jose Antonio

¿Qué alternativa ofrece Podemos? Pues bien, en el programa que firman los economistas Navarro y Torres no se menciona el término “dualidad”. Y aunque se reconoce parte del problema, “los puestos de trabajo a tiempo completo e indefinidos se transforman en otros temporales y a tiempo parcial”, no se ofrece ninguna propuesta específica para solucionarlo. El único cambio regulatorio que se propone es la “derogación de la reforma laboral”, aunque no queda claro si eso implica volver a la regulación anterior a la crisis (la más disfuncional de Europa), o a otro modelo.

2. Precariedad y pobreza: en gran parte como resultado de la mala regulación laboral, España tiene alrededor de 7,5 millones de personas que no alcanzan el salario mínimo anual y que viven en la pobreza y la precariedad.

¿Qué propone Ciudadanos para solucionarlo? Ciudadanos propone un complemento a la renta de las familias que cobren por debajo de una determinada cuantía anual, dependiendo de la situación familiar, del número de hijos, etcétera. En vez de pagar impuestos, los que estén por debajo de esa cuantía recibirán una transferencia del Estado. La gracia de la medida, que toma como referencia el Earned Income Tax Credit que se aplica con bastante éxito en Estados Unidos, es que ofrece incentivos a trabajar. Está dividida en tres tramos, uno creciente, uno plano y uno decreciente.

Digamos que los que ganan por debajo de 10.000 euros al año reciben un impuesto negativo (transferencia) proporcional a su sueldo (un porcentaje, digamos del 25%, que hace que aumente el monto de la transferencia a medida que uno se acerca a 10.000 euros). Entre 10.000 y 15.000 euros un importe fijo (digamos de 2.500) y entre 15.000 y 18.000 euros una transferencia decreciente. A partir de 18.000 euros se empezarían a pagar impuestos “positivos”.

La medida es muy original, aunque es pronto para saber cuáles podrían ser los efectos redistributivos finales. Habría que saber qué otros complementos reciben los que no trabajan, qué pasa con el salario mínimo, etcétera. También habría que saber lo que cuesta, aunque Ciudadanos dice que alrededor del 1% del PIB, lo que parece razonable. Pero en principio no es una medida “de derechas” puesto que tiene el potencial de beneficiar a millones de personas con sueldos muy bajos. Sigue leyendo

Franco desde el telescopio

El historiador Julián Casanova ha coordinado ‘40 años con Franco‘, un libro total sobre el franquismo, una panorámica completa -“una mirada telescópica”, dice él- que incluye desde la particular personalidad del dictador hasta apartados como la política exterior, el papel de la mujer, la literatura y el cine.Telescopio

Quizá la principal conclusión a la que uno llega tras leer sus 350 páginas es que las alusiones a devaneos dictatoriales o totalitarios que se formulan en la actualidad son poco serias. “La gente que cree que esto no es una democracia porque hay corrupción. Una dictadura se caracteriza porque hay una violación constante de los derechos humanos, desde la más física a la psicológica; no hay una sociedad civil que pueda expresarse libremente. Ahora hablamos de otra cosa”, explica Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. “Compare por ejemplo la Bolivia actual con la de (Luis García) Meza, donde había cadáveres por las cunetas; uno puede pensar que Cristina Kirchner utiliza un sistema clientelar -lo que significa el peronismo en Argentina-, pero de ahí a los desaparecidos… Hay que ser serios: la democracia es frágil, no es universal y hay que cuidarla”.

En el libro, en el que además de Casanova participan otros nueve autores, entre ellos Paul Preston, Agustín Sánchez Vidal y Ángel Viñas, se cita una frase de Salvador de Madariaga que sintetiza bien el desastre que supuso el dictador para España: “El más alto interés de Franco es Franco; el más alto interés de De Gaulle es Francia”. Como recuerda Casanova, ese pasado también tiene implicaciones nacionalistas. “Por eso tenemos tantas dificultades para aceptar una idea de nación, una bandera, un himno. Esa es una sombra alargadísima de la dictadura”.

Una disfunción que también les afecta negativamente a ellos, a los historiadores. “Imagínese que escribimos sobre Isabel la Católica: los lectores dirían ‘fíjate, cuánto saben sobre ella’. Nadie nos cuestionaría. Pero escribes sobre Franco y estás bajo sospecha; el que interioriza su opinión se autoconvence. Dirán: ‘Un rojo’. O: ‘Preston, ¿quién es Preston?’ Y lo que Preston sabe sobre Franco no tiene nada que ver sobre lo que sabe el máximo especialista sobre Isabel la Católica. Pero está bajo sospecha”, lamenta Casanova, quien incide en que ahí también late un “desprecio por el conocimiento científico”.

Dijo Javier Tusell: “Cualquier intento de llegar a una descripción del franquismo y de sus características fundamentales fracasaría plenamente si pretendiera eludir el papel desempeñado por la propia personalidad de Franco”. Eso, recuerda Casanova, no sucede al mismo nivel ni con Hitler: “Podemos discutir todas las etiquetas que le ponemos al régimen, la dictadura va cambiando, pero hay una persona que está al principio y al final. Su último discurso a los españoles, tras los últimos fusilamientos [el 27 de septiembre de 1975], no es ‘mirad qué España os dejo’, sino ‘hay una conspiración judeo-masónica…’. Es decir: nada se ha movido desde julio del 36”. Sigue leyendo

Es la economía, estúpido !

Hay un principio básico en economía que este gobierno parece haber olvidado: no poner todos los huevos en la misma cesta. Es prudencia elemental.  Pues bien, Rajoy está apostando fuerte a la única carta que le queda de cara a las elecciones: asegurar que hemos salido de la crisis. No parece que el presidente del Gobierno viva esa virtud tan importante y tan poco cultivada a veces por los políticos como es la prudencia, cuando hace poco afirmó en un foro empresarial que “en muchos aspectos la crisis es historia del pasado y 2015 será el año de la recuperación”. Decir esto cuando en España hay cuatro millones y medio de personas en paro; o hay 1.700.000 hogares donde ninguno de sus miembros tienen ingresos; o muchos jóvenes tienen que emigrar a otros países porque aquí no encuentran empleo, parece, al menos, un poco temerario.

Demo Crazy

Negar que hay algunos datos macroeconómicos que indican que la recuperación, aunque de manera lenta, ha comenzado, es una cosa y afirmar que la crisis es “historia del pasado” es otra muy distinta. La equivocación de Rajoy estriba en pensar que los datos positivos que sus ministros económicos o sus asesores le ponen encima de la mesa son compartidos y percibidos de esa manera por el resto de los ciudadanos y eso no es así. La recuperación económica no es percibida todavía como tal por la opinión pública y me temo que aún pasará bastante tiempo hasta que eso sea así.
El problema que tiene Rajoy es que desde que llegó a la Moncloa ha jugado su futuro político a una sola carta: a la salida de la profunda y grave crisis económica que heredó del ejecutivo anterior. Y el tiempo se le acaba, porque hay elecciones municipales y autonómicas dentro de tres meses y generales en un año. Pero el Presidente del Gobierno no debería confundir ni mezclar sus intereses electorales y partidistas con los de los ciudadanos. Cuando un país como España tiene una tasa de paro del 24%, o cuando sólo el 9% de los contratos que se hacen en la actualidad son indefinidos y el resto precarios, hay que tener mucho cuidado con las cosas que se dicen. Los sacrificios económicos que se han pedido a los españoles durante estos últimos años han sido enormes: desde una subida muy fuerte de bastantes impuestos, hasta recortes en muchas partidas presupuestarias importantes. Es indiscutible que este Gobierno con su Presidente al frente se ha empeñado en sacar a España del fondo del pozo y que para ello haya tenido que tomar medidas impopulares. Eso no justifica que cuando se empiezan a atisbar en el horizonte algunas señales de recuperación, el capitán de la nave afirme que todo es ya “historia pasada”, mientras que todavía hay muchos marineros que necesitan urgentemente un salvavidas o el barco requiere reparaciones por los daños causados. Prudencia señor Rajoy, mucha prudencia.

Real Madrid, ¿el equipo del gobierno?

Un asunto recurrente cuando se trata del fútbol en tiempos de Franco es el debate sobre si había un “equipo del gobierno”. Y cuando se aborda, todo el mundo emplea el mismo argumento: el equipo del gobierno era el contrario. No hace muchos años aún se cantaba una letrilla, remedo del himno del Real Madrid, que lo calificaba de “el equipo del gobierno, la vergüenza del país” ¿Fue así? Todos, en parte, tienen razón, porque el empeño del poder era que no hubiera un equipo del gobierno sino que todos los equipos fueran “del gobierno” dado que en la Nueva España todo debía ser “del gobierno”. Sin embargo, si un equipo pudo ganarse esa calificación al acabar la guerra fue el Athletic (luego Atlético), no el Real Madrid. Veamos por qué.RM

En el ejército franquista, durante la guerra, se habían creado equipos. Algunos, de buen nivel, como el Aviación Nacional, que había llegado a disputar la primera Copa del Generalísimo. A este equipo, nutrido fundamentalmente por jugadores canarios, se le había prometido también plaza en Primera pero al acabar la guerra se encontraron con que no estaban federados. Los dirigentes del Athletic anduvieron listos y le ofrecieron una fusión: el club pasaría a ser el Athletic-Aviación y contaría con el apoyo de los militares para defender su plaza en Primera. Al final, siguió en Primera y ganaría dos Ligas seguidas. Aquel movimiento les convirtió en el primer “equipo del gobierno” de la posguerra. En su estructura se integraron tanto militares como personajes del régimen. Si estudiamos las juntas directivas atléticas de 1939 en adelante, encontramos los nombres de Fuertes de Villavicencio (jefe del Cuarto Militar de Franco), Muñoz Calero (el de “hemos vencido a la Pérfida Albión”), Jesús Suevos (presidente del Atlético y cofundador de la Falange), Javier Barroso, presidente, arquitecto del estadio Vicente Calderón y hermano del ministro del ejército Antonio Barroso. El gran presidente, Vicente Calderón era acérrimo franquista y el doctor Garaizábal compatibilizaba ser médico del club y de Franco.

Beneficios materiales, en cambio, no sacó muchos. Quizá, que durante el racionamiento de los 40 nunca le faltó gasolina para los desplazamientos, y no pocos los realizó en avión. O que el Metropolitano fuera el primer campo de España con luz artificial en la posguerra. O que saliera de El Pardo una orden directa para que Arias Navarro, alcalde de Madrid, autorizase que el Manzanares “sobrevolase” la M-30. O que le correspondiera defender el honor de las fuerzas armadas patrias enfrentándose sobre el césped a las selecciones de la Luftwaffe y la Aviazione italiana. Pero como hemos visto, ni siquiera logró evitar la depuración de su entrenador, Ricardo Zamora, en 1941 ¿Quizá fuera para dar ejemplo? Sigue leyendo

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 52.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 19 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.