Dos meses atrás dediqué una entrada a los Niños de la Guerra, que durante la guerra civil española fueron evacuados a Rusia desde diversas ciudades españolas. Fueron varios miles los que marcharon hacia un incierto exilio, algunos perecieron en los meses inmediatos dadas las duras condiciones de vida que encontraron en su nuevo hogar. Con el tiempo, aquellos que sobrevivieron se integraron en la vida rusa, comenzaron a trabajar en las fábricas, se casaron, haciendo su nueva vida allí. Pero, como describíamos en la entrada mencionada, en los años 50 muchos se acogieron a operaciones de repatriación, cansados en parte de la falta de libertad en Rusia.
Caso distinto es la División Azul, una unidad española de voluntarios que sirvió entre 1941 y 1943 en el ejército alemán durante la II Guerra Mundial, en el Frente Oriental contra la Unión Soviética. Hitler inició la Operación Barbarroja el 22 de junio de 1941. Negando con los hechos la supuesta neutralidad española, Franco ofreció ese mismo día una unidad de 18.000 hombres, puesta bajo las órdenes del general Agustín Muñoz Grandes. Dos días después, Hitler autorizaba la intervención de la que sería la 250 división de la Wehrmacht. Además de participar en la lucha contra el comunismo, Franco se libraba de esta manera de un grupo de ex combatientes falangistas que comenzaban a causar problemas en España al reclamar un papel exclusivo en la configuración de la nación. La caída en desgracia de su valedor Ramón Serrano Súñer, marcó el punto de inflexión hacia un desinterés por la División.





