La División Azul

Dos meses atrás dediqué una entrada a los Niños de la Guerra, que durante la guerra civil española fueron evacuados a Rusia desde diversas ciudades españolas. Fueron varios miles los que marcharon hacia un incierto exilio, algunos perecieron en los meses inmediatos dadas las duras condiciones de vida que encontraron en su nuevo hogar. Con el tiempo, aquellos que sobrevivieron se integraron en la vida rusa, comenzaron a trabajar en las fábricas, se casaron, haciendo su nueva vida allí. Pero, como describíamos en la entrada mencionada, en los años 50 muchos se acogieron a operaciones de repatriación, cansados en parte de la falta de libertad en Rusia.

Caso distinto es la División Azul, una unidad española de voluntarios que sirvió entre 1941 y 1943 en el ejército alemán durante la II Guerra Mundial, en el Frente Oriental contra la Unión Soviética. Hitler inició la Operación Barbarroja el 22 de junio de 1941. Negando con los hechos la supuesta neutralidad española, Franco ofreció ese mismo día una unidad de 18.000 hombres, puesta bajo las órdenes del general Agustín Muñoz Grandes. Dos días después, Hitler autorizaba la intervención de la que sería la 250 división de la Wehrmacht. Además de participar en la lucha contra el comunismo, Franco se libraba de esta manera de un grupo de ex combatientes falangistas que comenzaban a causar problemas en España al reclamar un papel exclusivo en la configuración de la nación. La caída en desgracia de su valedor Ramón Serrano Súñer, marcó el punto de inflexión hacia un desinterés por la División.

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Falange. Las culturas políticas del fascismo en la España de Franco

La Universidad de Zaragoza y la Institución Fernando el Católico organizan este mes de noviembre un congreso sobre Falange y su evolución entre 1937 y 1982. La conferencia inaugural corre a cargo de Robert O. Paxton, un destacado historiador del régimen de Vichy y del fascismo en general. De hecho, fue llamado como testigo en el juicio contra Maurice Papon, condenado en 1998 por crímenes contra la humanidad por su actuación contra los judíos. El elenco de participantes españoles es impresionante: Saz, Thomàs, Molinero, Rodrigo, Ysàs, Gracia, Nuñez Seixas, Ruiz Carnicer, Gallego, y muchos otros. Incluyo la relación de comunicaciones con su enlaces. Yo presento una sobre la crisis de Falange en 1956 que significó su declive definitivo.

http://ifc.dpz.es/publicaciones/ebooks/id/3124

Lo último sobre el franquismo

Franco a caballo

Para facilitar el acceso a las últimas investigaciones sobre el franquismo incluyo las comunicaciones del congreso que sobre ese tema tuvo lugar en Santiago de Compostela (XI/10). Yo también presenté una ponencia. Están ordenadas en siete temas:

I. Dinámicas políticas durante el franquismo

II: el mundo del trabajo

¿Por qué fracasó la república española?

Las razones del fracaso del experimento republicano que siguió a la monarquía de Alfonso XIII son muy complejas. Los primeros dos años, 1931 y 1932, fueron consumidos en planear una doctrinaria constitución, que no fue ni lo suficientemente progresista para el gusto de los grupos obreros ni lo suficientemente tradicional para el parecer de los católicos. El principal error de este infeliz intento deja a la República lejos de la realidad. Fue preciso un largo periodo de poderes excepcionales para luchar contra los principales problemas que obstruían la evolución democrática de España: la subordinación del Ejército, la clarificación de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, la reforma agraria y el problema de la precaria unidad de la nación. Todo esto tendría que haberse desarrollado dentro de una atmósfera libre de presiones demagógicas y emocionales.

Esos dos primeros años fueron de confianza, mientras que la segunda fase (1934 y 1935) fue un periodo de retroceso y exasperación. Las elecciones de noviembre de 1933, marcadas por un resurgir de los votos conservadores católicos, creó una situación en la cual el centro republicano tuvo que escoger entre una derecha que era predominantemente católica y una izquierda principalmente socialista. La derecha, expresando fielmente el estado mental de los sectores sociales que le habían dado el mandato, pronto mostró que podría aceptar la República como un hecho oficial, pero solamente vaciándola de todo contenido real, y se colocó en disposición de paralizar todas las reformas previas, especialmente en la esfera económica. Sigue leyendo

El Frente de Juventudes

Chicos del Frente de Juventudes Madrid 1939

Un grupo minoritario dentro de la coalición franquista, la Falange, fue el que aportó el conjunto de símbolos y mitos que adoptaría el régimen salido de una cruenta guerra civil. ¿Cuáles fueron las consignas, las palabras cargadas de mágicas resonancias, los mitos fantásticos que la Falange propuso al pueblo español, en especial a los jóvenes, para hacerle vivir en la esperanza de un Nuevo Orden? En pocas palabras, el plan propuesto era: una minoría elegida por sí misma se apoderaría del poder político, si fuera preciso con la violencia, instauraría un estado totalitario al servicio de una idea superior y buena en sí misma: la revolución nacional-sindicalista. La que, con el tiempo, se convertiría en la “revolución pendiente”, siempre a la espera de ser completada, y nunca llevada a cabo.

El nuevo Estado se organizaría de arriba abajo, en un orden no democrático sino jerárquico. Para impedir la subversión marxista y superar el orden liberal, educaría a la juventud en un nuevo “estilo” de vida: poético, alegre, deportivo, viril, militar y religioso. Una disciplina de guerra cuidaría del cumplimiento de las consignas emanadas del Mando. En el mismo nombre que los fundadores dieron al partido, “Falange”, se encuentran larvadas algunas de esas ideas: Falange es una voz procedente del griego y su primer significado fue el de porra o cachava; en una acepción más amplia, significa violencia (en Mandos, revista de Falange, enero 1945). Giménez Caballero recuerda que significa estaca, ‘símbolo que exalté en mi libro Hércules jugando a los dados (1928), cuyo bastón de mando lo interpreté como emblema de toda dictadura, incitando al general Primo de Rivera a usarlo. De modo que “falangista” significa “el que da leña o estacazos” (en Genio de España, 1938). Sigue leyendo

La Falange de Franco

La Falange de Franco

Falange de Franco

La “Falange de Franco” fue el gran elemento unificador del franquismo durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra. Pero su asimilación al Movimiento Nacional le hizo perder las notas características que le diera José Antonio Primo de Rivera, convirtiendo la Falange en una organización burocratizada. Además, elementos liberales se fueron adhiriendo al primitivo ideario del Partido, haciéndole perder su esencia. La publicación en 1956 en la revista falangista “Juventud” de un artículo encomiástico de la persona de D. Gregorio Marañón, liberal aborrecido por el régimen franquista, provoca la reacción de falangistas que ven traicionado el espíritu primitivo de José Antonio y su “revolución pendiente”.  La carta que reproducimos en parte es la remitida por un falangista de Madrid a “Juventud” denunciando la traición a la memoria de la Falange Auténtica:

Camaradas: En el número 654 de Juventud publicáis una carta –de una serie fija que firma la redacción – nada menos y nada más que a Gregorio Marañón, cogiendo por los pelos el motivo de su ingreso en la Academia de Bellas Artes. Lamentable, porque el contenido de tal carta no puede ser más triste. Lamentable, porque ese contenido nos da la tónica del confusionismo en que anda metida gran parte de la juventud que se dice falangista. Lamentable porque el semanario de esa juventud falangista demuestra en todo un traspiés ideológico. Al cabo de 20 años y con la sangre de un millón de muertos a cuestas, los falangistas (¿?) nos tenemos que poner a escribir cartas más que laudatorias a elementos que tan directamente contribuyeron a que nuestros hogares se quedaran vacíos y a que los montes de nuestros padres se quedaran podridos. A elementos que, como el Sr. Marañón, no han renegado de sus yerros; no han renegado de sus ideologías; no han renegado de sus santones ni han renegado de su afán de convertir a los españoles en un impreciso conglomerado de seres preocupados por el sexo y la locura. Sigue leyendo