El primer pirata del aire en España

En los últimos años, han sido varios los casos de intentos de raptos de aeronaves frustrados por el resto de la tripulación. ¿Quién lo impidió en el caso del primer secuestro aéreo español?secuestro

Hace 46 años desde esa “aventura” que inauguró la “piratería aérea” en España, vivo aún Francisco Franco y en el que uno de sus generales jefes de la región militar de Zaragoza, el teniente general Rute Villanova, alumbró la idea de dejar el aeródromo de la capital maña a oscuras, ordenando la “operación bloqueo” de la nave de Iberia retenida.
Tres décadas después, el relato de lo sucedido tiene elementos más bien cómicos. Cuatro horas y media duró el primer secuestro aéreo en nuestro país y el “pirata del aire” no era otro que un estudiante de Informática que antes de ir a Barajas, en la noche de Reyes, había comprado una pistola de plástico con apariencia de una real en una juguetería de la capital.
A las 20.15 horas del 7 de enero de 1970 embarcó en el avión regular que Iberia fletaba entre Madrid y Zaragoza. La nave viajaba con 43 tripulantes a bordo, uno de ellos, de nombre Mariano Ventura Rodríguez, madrileño de 18 años y, a la postre, el secuestrador.

«Quiero ir a Cuba y sin rechistar»

Cincuenta minutos después de tomar asiento, el joven con su arma de juguete encañonó a una azafata, y ambos se dirigieron a la cabina del comandante. La azafata, María del Mar Ochoa “muestra tranquilidad”, mientras el secuestrador comunica al comandante Luis Arias Bernal y al radio Martínez Sánchez que se trata de “un secuestro”.
No le faltó tiempo para decir sus intenciones, un tanto abstrusas a medida que transcurre la “conversación”: “Quiero ir a Cuba inmediatamente y sin rechistar”. Una vez le comunican que es imposible dado el combustible que lleva el avión, cambia: “Bueno, pues entonces iremos a Tirana, en Albania”. Respuesta: también es imposible. Ventura, visiblemente trastornado, amenaza a todo el pasaje: “Tienen que hacerlo ya, de lo contrario, comenzaré a disparar sobre los pasajeros”. Pero a las 21.15 horas y ya sobrevolando el aeropuerto de Zaragoza, el comandante que aún tenía la pistola apuntándole en el cuello dio el aviso de lo que ocurría dentro del avión a la torre de control, disparándose todas las alarmas en la Comandancia de la región militar. Mariano Ventura seguía empeñado en paras en Zaragoza, repostar el combustible que faltaba y reemprender vuelo rumbo a Tirana, aunque llega a pedir otro rumbo: se conforma con ir a Marsella, después de que le hayan informado que para terminar en tierra albana, sería necesario hacer dos escalas, una en Marsella y, luego, en Roma.

El sarcasmo del secuestrador

El secuestrador sale enfurruñado de cabina y habla a los asustados pasajeros: “Ustedes van a conocer Marsella, Roma y Tirana. Tendrán que agradecerme todos haber podido conocer estas bonitas ciudades”.
Con menos sorna se lo estaba tomando en esos momentos la Jefatura militar, que ordenó bloquear el avión, apagar todas las luces de las pistas una vez que el avión tomara tierra y le dan la orden al comandante Arias Bernal que “entretenga” al captor y gane algo de tiempo. Mientras aterrizan, la nave es rodeada por vehículos militares, coches de policía y todos los camiones que logran reunir.
Los mismos relatos de la historia aeronáutica comentan que en ese lapso temporal el mecánico del avión Álvarez-Caribe llegó a inventar que había una seria avería eléctrica que impedía seguir volando. “En realidad, había desconectado varios fusibles de acuerdo con el plan”. Ventura se desquicia: “Les doy 15 minutos para que despeguemos o iniciaré una matanza de la que nadie se librará”.
Pero en ese momento las autoridades militares estaban iniciando ya un diálogo por megafonía con el joven, para tratar de reducirlo, mientras guardias civiles desinflaban dos de los neumáticos del avión, comentan. La información habla de que las baterías del avión se agotan, se quedan a oscuras, y el capitán de la Policía convence al captor, con la posibilidad aún patente de que fuesen más de uno los delincuentes: “Si se entregan, les pueden salir un par de años de cárcel, pero si les ocurre el más mínimo percance a los pasajeros o tripulación, al amanecer serán fusilados”.
El secuestrador, vencido, sale por la escalerilla auxiliar del avión. “El secuestrador no mostraba miedo ni nerviosismo. Apestaba a alcohol. Al cabo de un rato se sintió mareado y pidió varias veces un médico”. El resto de la historia cuenta un interrogatorio en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza y ante el juez militar de instrucción, para pasar a ingresar provisionalmente en la prisión provincial de Zaragoza.

Más de 200 millones de pesetas que abonó Iberia

Mariano Ventura pasó poco tiempo en la prisión madrileña de Carabanchel, como le habían advertido, mientras que la compañía nacional Iberia pagó 100.000 pesetas por los gastos y daños ocasionados a la nave durante este episodio, y otros 200 millones de pesetas más por el encarecimiento de sus primas de seguros.
Al día siguiente arribó a España, casualmente por motivos de agenda, el director del servicio de seguridad de IATA (Asociación Internacional del Transporte Aéreo), Anthony R. Stephens, quien comentó que se habían computado 105 secuestros aéreos en los últimos tres años, y éste era el primero notificado en España, pero que en Estados Unidos comenzaban ya estar tan habituados que se había impuesto recientemente una condena de 20 años de reclusión a un delincuente aéreo y la pena de muerte era factible para un “pirata del aire”. Historias del pasado que parecen un alegato recordatorio de nuestro presente (ABC, 10/VIII/2011).

Grecia ya no existe como estado soberano

grecia

En Grecia llevamos seis años de “rescate”, y los hechos son estos: un 25% de disminución del PIB, un 26% de tasa de paro (más del 55% en el caso de los jóvenes), un 30% de empresas cerradas, más de un millón de despidos, un 38% de reducción salarial media, un 45% de reducción de pensiones media, una tasa de ahorro del -17%, 600.000 jóvenes cualificados emigrados, un aumento del 42% de la mortalidad infantil, un cuarto de la población bajo el umbral de la pobreza, millares de personas y familias comiendo cada día de la caridad popular, un año de “control de capitales”, un gobierno a las órdenes de los acreedores, el mayor plan de privatizaciones del mundo, y casi dos personas suicidándose al día durante los últimos seis años. Pero ¿algo habrá de positivo?, cabría preguntarse. ¡Habrá disminuido, al menos, la deuda! Pues no: la deuda estaba en el 120% del PIB cuando empezó el “rescate” y ahora está ya en el 180%; después de haber dedicado más de 460.000 millones a su amortización y de todos los sacrificios materiales y humanos. ¿No se ha dinamizado, acaso, la economía? ¿No han servido las medidas para atraer inversores? Tampoco: el PIB ha caído en picado, las empresas –grandes y pequeñas– están desertando y el país se encuentra a la cola del mundo en el ranking de inversiones, tan sólo por delante de países en estado de crisis humanitaria o guerra, como Suazilandia, Yemen, Eritrea, Sudán del Sur y Guinea Bissau. Y esto no es todo.

Si este balance fuera la cuenta de resultados de cualquier partido o coalición en un gobierno, éste habría caído ya en el más absoluto descrédito, y no habría nada que justifique ante alguien cuerdo la continuidad de su gestión. Pero, como es la cuenta de resultados de las políticas de la Unión Europea y de la Troika, es incuestionable, y al acatamiento de ese dogma del Único Camino contribuyen diariamente la clase política, la prensa del establishment y la comunidad académica, con una complicidad lesiva que deberá ser estudiada entre las causas de esta situación por los historiadores del futuro.

Tristemente, este penoso balance ya se ha quedado corto, porque, como era de esperar, la situación ha seguido empeorando en el último año y medio, durante el Gobierno de Syriza– ANEL y a raíz de la firma del tercer memorándum. Cuidado: nadie piense que el empeoramiento se debe a que los gobiernos anteriores –los del bipartidismo tradicional y los impuestos por los acreedores– hacían una política distinta y mejor, o a que el gobierno actual ha dado un giro antieuropeo que ha hecho descarrilar la situación irresponsablemente; no, el empeoramiento de la situación –un hecho incontestable– se debe, precisamente, a que se ha seguido aplicando, en un grado mayor, estrictamente la misma política de la UE.

¿Cómo es posible? ¿No era Syriza un partido rupturista que puso en jaque a Europa y a los mercados con su rápida ascensión en las elecciones europeas de 2014, su victoria en las nacionales de enero de 2015, su indómito ministro Varoufakis, sus extenuantes negociaciones con el Eurogrupo y su incómodo referéndum del OXI? Los hechos –una vez más, los hechos– demuestran que no. Syriza, lejos de ser algo así, resultó ser una oportuna válvula de escape para neutralizar gran parte de la peligrosa indignación social acumulada en los primeros cuatro años de “rescates” y frenar por un tiempo las manifestaciones en la calle, un candidato de refresco para el fatigado bipartidismo Nueva Democracia – PASOK, y un fiel ejecutor de las políticas del núcleo duro de la UE contra la voluntad y la confianza de los votantes que llevaron al partido al poder y contra la del 61,4% del electorado que votó NO en el referéndum por él convocado.

Para demostrarlo, volvamos a los hechos. Durante sus primeros meses de mandato, lo único que el nuevo gobierno consiguió obtener de aquel interminable thriller de negociaciones con la UE fue “afinar”, con el beneplácito de sus acreedores, las condiciones del endeudamiento crónico de Grecia. A cambio, reconoció implícitamente la deuda y su viabilidad; consolidó el Acuerdo de Préstamo y los memoranda (al no impugnar ni el uno ni los otros); se obligó a guardar fidelidad a la Troika (rebautizada eufemísticamente como “Instituciones”); condicionó a la aprobación de dichas Instituciones todas las reformas propuestas por su gobierno; se comprometió a utilizar los préstamos europeos sólo para recapitalizar a la banca y no para políticas sociales o de desarrollo; consintió la presencia continuada de tecnócratas europeos en los ministerios (task force) y la aplicación de sus “recomendaciones” para cumplir con los objetivos financieros; convino en seguir adelante con el ingente plan de privatizaciones; accedió a dedicar el total de los ingresos de privatizaciones y del superávit primario al pago prioritario de los acreedores a través de una cuenta cerrada en el Banco de Grecia; y se comprometió a no tomar unilateralmente medidas que pudieran afectar a los objetivos financieros sin la aquiescencia de las Instituciones.

Así pues, el Gobierno de Syriza-ANEL supuso continuismo y no ruptura. Ruptura hubiera sido, por ejemplo, detener de inmediato el pago de la deuda, auditarla de manera exhaustiva ejerciendo el derecho que le reconoce la propia UE (Art. 7.9 del Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo, 21/5/2013), negar la legitimidad de la Troika (amparados en la ignorada resolución que el propio Parlamento Europeo adoptó el 14 de marzo de 2014), poner de manifiesto la inconstitucionalidad de los procesos por los que fueron aprobados los memoranda y el Acuerdo de Préstamo, promulgar por mayoría parlamentaria una nueva ley que los declare nulos, y llevar a los artífices de los acuerdos y los planes de rescate ante los tribunales internacionales (pues hay estudios que demuestran que los programas de la Troika contravienen el propio derecho originario de la Unión Europea y la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, y violan asimismo derechos fundamentales –vivienda, sanidad, seguridad social, educación, salario justo, negociación colectiva…– recogidos en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, en la Carta de Naciones Unidas y en otros acuerdos internacionales). Pero nada de eso se hizo.

Después del referéndum de julio de 2015 –en el que, pese al cierre de los bancos y a la intensa campaña mediática de intimidación, el resultado fue un rotundo NO a las políticas de austeridad europeas– el Gobierno griego se vio con varias cartas muy fuertes en su mano: el 61% de NO, la declaración del FMI sobre la inviabilidad de la deuda si no se procedía a una importante quita, otra declaración de expertos en Derechos Humanos de la ONU (30/6/2015) sobre la violación de lo dispuesto en la Carta de Naciones Unidas (Art. 103) y en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (Art. 53) por parte del Acuerdo de Préstamo y de los memoranda de la Troika, así como el informe de la Comisión de la Verdad sobre la deuda griega –comisión constituida a instancias del propio gobierno y presidida por Eric Toussaint–, que concluyó que, en un altísimo porcentaje, la deuda puede ser calificada de odiosa e ilegal. Pero el gobierno tiró todas esas cartas a la basura. A la vuelta del verano, ganó de nuevo las elecciones nacionales del 20 de septiembre, y, poco después –¡con los votos de la oposición!–, aprobó el tercero y más oneroso de los memorando firmados hasta el momento.

Dicho memorándum ha traído nuevos recortes en salarios, pensiones y gasto social, así como también el compromiso de aplicar recortes de forma automática y sin necesidad de aprobación del Parlamento siempre que no se alcancen los objetivos financieros señalados. Del nuevo “rescate” de 83.400 millones –que incrementan considerablemente la deuda–, 70,9 van directamente a amortizar capital e intereses y a recapitalizar a la banca privada; y sólo 12,5 se destinan formalmente a inversión y crecimiento. ¿Quién presta ese dinero? La “parte del ratón” la ponen el FMI (13,7) y diversos préstamos bilaterales (7), mientras la “parte del león” la aporta el opaco Mecanismo Europeo de Estabilidad (62,7), un organismo nada democrático, ajeno al control de todo parlamento o gobierno, y cuyas condiciones Grecia se obliga a aceptar renunciando a sus prerrogativas de Estado soberano. ¿Y quién pone el dinero del MEDE? La contribución de los Estados miembro al préstamo del Mecanismo aporta sólo “garantías”: en realidad, los 62.700 millones debe ponerlos la propia Grecia, obligándose a obtener un superávit primario de 12.700 millones y a llevar a cabo un ambicioso plan de venta de activos por valor de 50.000 millones. Tal superávit primario, en estas condiciones, sólo puede salir de una austeridad letal; y los 50.000 millones en activos sólo pueden salir de malvender todos los bienes del país (recordemos que, cuando el “rescate” sólo estaba empezando, apenas consiguieron venderse activos por importe de 2.500 millones al año).

Para “agilizar” las cosas, el plan de privatizaciones de Grecia ha estado dirigido, desde el primer momento, por sucesivas entidades de derecho privado regidas por tecnócratas, con sede fuera del país y cada vez más alejadas del control estatal. Últimamente, quien dirigía la almoneda era un fondo llamado Institution for Growth, con sede en Luxemburgo (país a la cabeza en la lista de blanqueo de dinero de la UE) y supeditado al Banco de Crédito para la Reconstrucción (KfW), institución alemana cuyo actual presidente es Wolfgang Schäuble. Pero esto también se ha quedado corto, y el gobierno ha acordado la creación de un “superfondo”, controlado en gran medida por el Mecanismo Europeo de Estabilidad, al que serán transferidos todos los activos del Estado griego para su explotación y venta con vistas a la amortización de la deuda por un período de… ¡99 años!

Más vale no seguir. En estos momentos, los ingresos medios de la familia griega se cifran en 20.000 euros anuales; los gastos mínimos y los impuestos, en 36.760. ¿Cómo se suple ese 46%? ¿Cuántos años se puede continuar así? Y aún hay que aplicar nuevos paquetes de “medidas” para seguir haciendo caja. Con este balance, sólo comparable al de algunos países depauperados por el colonialismo y la guerra, Grecia ha recibido, en los últimos tiempos, el 80% de los refugiados y migrantes que cruzan el Mediterráneo hacia Europa, y retiene en su suelo a casi 60.000, merced a las políticas insolidarias de la UE. Y esta primavera –sin pasar siquiera por la aprobación del Parlamento, sin que nadie se entere de lo que se ha pactado–, el Gobierno ha firmado un acuerdo con la OTAN poniendo en sus manos el control del Egeo.

El balance es penoso, y sería aún muy largo de contar; pero podría resumirse en una idea: Grecia, si aún no de iure, ha dejado de facto de ser un Estado soberano, una “asociación política con soberanía efectiva, interna y externa, sobre una zona geográfica determinada”; pues ni en lo económico, ni en lo político, ni en lo territorial, se aviene ya –aunque sea de lejos– a esta escueta definición. Grecia ya no existe como Estado soberano. Y el pueblo griego necesita un proyecto en que creer, un empeño colectivo capaz de justificar sus enormes sacrificios, una esperanza de seguir existiendo en el futuro. Pero ninguna, ninguna de las medidas que se han aplicado y que se siguen aplicando, tiene nada que ofrecerle en este sentido. Lo prueban los hechos.

Cuidado con lo que se avecina

CUIDADO… con lo que se avecina… es mas gordo de lo que os imagináis… un gobierno Europeo impuesto por los Neocon que irá quitando a corto plazo a los políticos demócratas y manipulando las elecciones… y colocando tecnócratas, nos queda poco. Los Indignados tienen más razón de lo que os podáis llegar a imaginar. No es una cuestión de PSOE ni de PP, nada tiene que ver. Esto solo se para negándonos a esas mentiras de pagar la deuda en que ellos nos han metido falsamente para tenernos hipotecados hasta nuestros nietos… se acabaron los Estados/Nación… adiós España.crisis

Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois tan insensibles?.

Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?.

Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?.

Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?.

En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?.

Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?.

Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?.

Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos. Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.

EL GOBIERNO: Ha bajado el sueldo a los funcionarios, congelado las pensiones y reducido la ayuda al desempleo, para afrontar la crisis que han generado los bancos los políticos y los especuladores bursátiles.

Nos gustaría transmitirle al Gobierno lo siguiente:

Dediquen su empeño en rebajar LA VERGÜENZA DEL FRAUDE FISCAL, que en España se sitúa alrededor del 23% del P.I.B. (10 puntos por encima de la media europea) y por el que se pierden miles de millones de €uros, fraude que repercute en mayores impuestos para los ciudadanos honestos.

TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicarlas comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes €30.01, cada vez que su menguada cuenta se queda sin saldo. Cosa que ocurre cada 1º de mes cuando les cargan las facturas de colegios, comunidades, telefonía, Etc. y aun no les han abonado la nómina.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.

INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con 7, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE,es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados).

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).

INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, todos los políticos se benefician de este moderno “derecho de pernada” mientras no se cambien las leyes que lo regula. ¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con “cara y ojos” para acabar con estos privilegios, y con otros.

Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos.

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.

¿DÓNDE ESTÁ LA GENTE? SE LEVANTA POR EL FÚTBOL Y NO PARA DEFENDER DERECHOS.

(Arturo Pérez Reverte, 13/02/12)

El futuro de Podemos

La irrupción de Podemos en el espacio público transformó el sistema político español. La indignación y la esperanza que surgieron del 15-M abrieron las mentes de millones de personas a la posibilidad de cambio real en sus vidas, envueltas en las tinieblas de la crisis económica y la manipulación política. El paso del movimiento social al cambio político requiere iniciativas que penetren las instituciones desde fuera del sistema, algo extremadamente difícil porque precisamente las reglas del sistema están hechas para que eso no pase. Por ello hay que reconocer el coraje de un pequeño grupo de mujeres y hombres que, en las condiciones más adversas, se atrevieron a desafiar a poderosas burocracias políticas, y creyeron en la democracia (aún con las consabidas restricciones mediáticas, financieras y de aparatos del poder en la sombra) postulándose para gobernar. Ni más ni menos. Se abrió así un proceso que en tan sólo treinta meses ha puesto en cuestión el dominio de los partidos tradicionales, anquilosados y frecuentemente corrompidos. El ejemplo de Podemos ha tenido amplia repercusión en la esperanza de los jóvenes en Europa y Latinoamérica, asqueados de la política actual pero confusos sobre qué hacer.Prohibido

Es cierto que la crisis del bipartidismo, a la que contribuyó en menor medida Ciudadanos, ha suscitado un periodo de incertidumbre institucional que tiene alarmados a los círculos financieros y desconcertado al personal. Pero ese es el precio de toda renovación política profunda. La verdadera cuestión es si el bloqueo del sistema conduce al cambio o se transforma en marasmo cuando lo viejo no se puede imponer y lo nuevo no acaba de cuajar. Y la respuesta a esa pregunta esta li­gada al futuro de las confluencias de Podemos.

Y digo confluencias porque el rasgo más distintivo de Podemos es que no se trata de un partido unitario. Podemos ha puesto en práctica su concepción de España como Estado plurinacional. Sus componentes son autó­nomos, provienen de expresiones políticas de las distintas sociedades nacionales y regionales. Ada Colau no recibe órdenes de Madrid. Por eso Podemos es la ­primera formación política precisamente en Euskadi y En Comú Podem en Catalunya. Y los avances decisivos de la nueva política se han producido en Galicia, en el País Valenciano y en Baleares. Su fuerza es ser expresión de la diversidad del país sin pasar por el molinete centralizador característico de la derecha autoritaria o la izquierda jacobina.

Parece, sin embargo, que el fenómeno Podemos ha tocado techo tras el 26-J aun contando con más de 5 millones de votos. La pérdida de un millón de votos se debió parcialmente a la abstención de votantes de IU cuyos ex líderes Lara y Llamazares fueron críticos de la alianza. Pero la desmovilización de algunos votantes de Podemos también fue consecuencia de tácticas cambiantes y negociaciones tortuosas para la formación de gobierno. Podemos fue coherente con su negativa a votar un programa marcado por las políticas neoliberales de Ciudadanos y sin posibilidad de compartir gobierno a menos de renunciar a puntos fundamentales de su propuesta. Pero perdió la batalla de la percepción pública, sobre todo entre los mayores, al parecer responsables de la incertidumbre política que, sin ser realmente un problema para el país, se convirtió en la obsesión de los medios y los políticos hasta alarmar a los ciudadanos.

La amplificación del debate interno por parte de los medios acercó a Podemos a la imagen de la política tradicional, siendo así que el debate abierto es una marca de la nueva política. Las campañas anti-Podemos eran de esperar. Si se confronta un sistema, el sistema se defiende con todo. Y es aquí donde Podemos no superó su ambigüedad entre ser una palanca de cambio profundo sin complejos o constituirse en nueva izquierda del sistema para llegar al gobierno. De hecho, nunca fue posible para Podemos ser fuerza hegemónica de gobierno, ni siquiera decisiva. Si su análisis es correcto y si quieren “asaltar los cielos”, era previsible que todos los componentes del sistema, incluidos los socialistas, reaccionaran, construyendo cualquier tipo de coalición para excluirlos. Sánchez no podía, sin permiso de sus superiores, aliarse a Podemos sin el contrapeso de Ciudadanos. Y mucho menos entrar en coalición de gobierno de izquierda bajo liderazgo de Podemos si el sorpasso se hubiera producido. Es esta la contradicción de fondo de Podemos. El cambio ya está en marcha en los ámbitos locales y autonómicos y esto será decisivo. Pero a escala estatal, antes de llegar al gobierno con voz propia necesitan construir hegemonía en la sociedad. Y eso nunca se ha hecho adaptándose a lo que hay sino abriendo las mentes a lo que puede haber.

Un proceso necesariamente lento y que pasa por la movilización contra las políticas antisociales, articulando la protesta cívica con la oposición parlamentaria. Presentarse como socialdemocracia no es creíble, como bien dijo Zapatero, porque la socialdemocracia española es el PSOE. Y es en realidad una mala idea cuando la socialdemocracia se hunde en toda Europa por aparecer claramente como gestora de la austeridad y del imperativo de los mercados. Otra cuestión es recuperar la defensa del Estado de bienestar y otros valores abandonados por la socialdemocracia y articularlos con los nuevos valores del siglo XXI.

Podemos tiene que elegir entre las alianzas parlamentarias para alcanzar cuotas limitadas de poder subordinado o la utilización democrática de las instituciones en representación de una sociedad movilizada contra un sistema injusto. Oscilar entre las dos estrategias conduciría a su desintegración. Y de hecho no tiene mucha elección porque ya no es creíble para el sistema como partido domesticado tras superar sus ínfulas juveniles. El futuro de Podemos está inscrito en su pasado como expresión política autónoma del movimiento social (La Vanguardia, Manuel Castells, 30/7/16).

El déficit y la deuda pública no son el problema

Vergüenza e indignación es lo que siento cuando observo la obsesión de la Comisión Europea por que todos los países tengan que reducir el déficit público: vergüenza porque sus premisas y proclamas son falsas y equivocadas y las venden como verdades absolutas (y los medios de comunicación se hacen eco de ellas sin verter un ápice de crítica); indignación porque detrás de estas exigencias de política económica se esconde el particular interés de reducir el tamaño del sector público todo lo posible a favor tamaño del sector privado, independientemente del coste social y ecológico que ello pueda conllevar.Condecorados

No existe ningún motivo científico-técnico serio que lleve a pensar que los Estados tengan que disminuir su déficit público  por debajo del 3% del PIB (¡y mucho menos presentar superávit, como últimamente se atreve a exigir la Unión Europea!). Recordemos que el tope del 3% sobre el PIB de déficit público fue inventado en menos de una hora y sin ninguna reflexión científica, sólo con el objetivo de disponer de una regla sencilla –y que pareciese seria– que obligase a los Estados a disminuir su gasto. ¿Qué demonios hacemos recortando en pensiones, sanidad, educación, dependencia, salarios, desempleo, etc, para cumplir con esa maldita regla a-científica e improvisada por cuatro personas? Estamos organizando nuestras sociedades de una forma absolutamente absurda, estamos viajando con una brújula trucada, y a pesar de ello parece que muy pocos se dan cuenta. Nos han engañado como a chinos y aquí nadie dice nada.

Necesitamos desprendernos de las mentiras y mitos que han contaminado nuestra mente cuando pensamos en cuestiones como el déficit público o la deuda pública. Repitámoslo hasta la saciedad: las finanzas del Estado no tienen nada que ver con las finanzas de una empresa o de una familia. El déficit de un Estado no significa que éste esté “viviendo por encima de sus posibilidades”, así como la deuda pública no es dinero que el Estado tenga que ingresar de algún modo para devolvérselo a quienes le prestaron el dinero. ¡Cuánto daño ha hecho la famosa falacia de la falsa analogía entre un Estado y una familia! Derrumbemos estas falsas creencias y sustituyámoslas por razonamientos técnicos que expliquen mejor la realidad.

El déficit de un Estado no es más que la diferencia entre el dinero que éste inyecta en la economía a través del gasto público y el dinero que éste retira de la economía a través de los ingresos públicos (como los impuestos). El déficit público no es otra cosa. Miren a su alrededor: todo el dinero oficial que existe ha nacido del gasto público. Las monedas, billetes y anotaciones electrónicas creadas por los bancos centrales se ponen en circulación cuando el Estado inyecta más dinero del que retira.

La anécdota que cuenta siempre Warren Mosler es muy clarificadora. Estaba él de visita por Pompeya cuando el guía turístico, señalando unas monedas del imperio romano, explicó que era dinero que el imperio tenía que recaudar de los ciudadanos romanos para poder gastarlo en construcción de acueductos, en guerras, y en otros gastos públicos. Entonces el economista estadounidense preguntó: “y de dónde salían esas monedas?” El guía respondió: “las creaba la autoridad del imperio romano que tenía esa competencia”. Mosler volvió a hablar: “entonces, si el imperio romano creaba las monedas, ¿por qué has dicho que para llevar a cabo políticas tenía que recaudarlas de los ciudadanos romanos? En todo caso primero tendría que crear las monedas, luego ponerlas a disposición de la gente a través de alguna política de gasto, y finalmente recaudarlas. Pero no puedes recaudar algo que no existe porque no lo has creado todavía”. El guía turístico se quedó pensativo, y finalmente respondió “Eh… sigamos con la visita”.

Esta simpática anécdota sirve para ilustrar algo de lo que jamás se habla, a pesar de lo evidente que es: el dinero oficial lo crea el sector público gracias a los bancos centrales (que no son independientes ni pueden serlo). Y en las sociedades modernas ese dinero se crea a través del déficit público. Cuando hay déficit público, se anota más dinero en las cuentas bancarias de las familias y empresas del que se borra de esas mismas cuentas. El déficit público es creación de dinero. Esto es incontestable. Sigue leyendo

Informe de Cáritas sobre la pobreza

El 15% de los trabajadores son pobres, casi el 45% de los parados están en situación de pobreza, más de 700.000 hogares no tienen ingresos y un millón de personas están en riesgo de exclusión social muy severa. Con esta radiografía, Cáritas alerta de que, a pesar de la supuesta recuperación económica y de los vaivenes de los datos de empleo, aumentará la bolsa de exclusión social.Contenedores

La ONG dice al Gobierno que la reducción de la pobreza no pasa solo por la creación de empleo y pide una inversión de 10.000 millones de euros que garantice la protección social de los vulnerables: la crisis ha roto España por la mitad, creando un país de dos velocidades con una enorme desigualdad económica y social entre las comunidades del norte y del sur.

El informe anual “Análisis y Perspectivas 2016” de la Fundación FOESSA, que este año se publica bajo el título Expulsión Social y Recuperación Económica, constata una España a dos velocidades en términos de exclusión social.

Natalia Peiró, directora del Área de Comunicación, Sensibilización e Incidencia de Cáritas, y Guillermo Fernández, miembro del Comité Técnico de FOESSA, han alertado que “el análisis territorial de la desigualdad, la pobreza y el desempleo muestran un país a dos velocidades, y que, como consecuencia de la crisis, se ha generado un proceso de divergencia entre las Comunidades Autónomas”.

Un país a dos velocidades. La conclusión de este diagnóstico se basa en cuatro factores:

1. Las diferencias en el eje norte-sur no sólo se mantienen, sino que tienden a aumentar: mientras Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Canarias y las Islas Baleares se encontrarían en peor situación ante una eventual salida de la crisis, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja y Aragón se encontrarían en mejor situación, desde el punto de vista de la pobreza, la desigualdad y el desempleo más grave.

2. En segundo lugar, los indicadores de desempleo analizados, que serían el desencadenante más claro de una buena posición de salida para la población en peor situación, muestran una recuperación muy débil y, en algunos casos, muy alejados del ritmo necesario para impulsar una reducción intensa de la pobreza y la desigualdad. De los cuatro indicadores analizados, sólo en uno de ellos hay cuatro CC.AA. que consiguen mejorar su situación desde el primer impacto de la crisis en el año 2009.

3. Las diferencias regionales de la pobreza apuntan a una salida divergente de la crisis. Esta disparidad seguirá provocando aumentos en las diferencias de desigualdad y bienestar.

4. La «situación de salida» para el conjunto de las CC.AA. ofrece una peor situación respecto a los datos recogidos en 2009 en el primer impacto de la crisis. Este resultado nos permite afirmar que la probabilidad de que aumente la bolsa de la exclusión social, a pesar del crecimiento económico, es muy elevada.

Para elaborar el Informe, los expertos de FOESSA han utilizado los indicadores que cualifican la cohesión social y miden la fractura social de un país: la desigualdad, el desempleo, la pobreza y la exclusión social. Y se evalúan en qué medida las CC.AA. parten con mayores fortalezas y debilidades. Se ha comparado el año 2009, en el que se produjo el primer impacto de la crisis, con el período 2014-16, donde los datos económicos y de desempleo comienzan a cambiar. La lectura de estos indicadores muestra estos resultados.

Renta

Los ingresos de los hogares han caído espectacularmente desde el primer impacto de la crisis, con una reducción que supera el 10%.

Las CC.AA. con mayor renta media inicial experimentan las menores caídas, de manera que aunque las posiciones relativas en el ranking se mantienen casi constantes, las diferencias entre regiones aumentan en este período.

Desigualdad

Las diferencias han aumentado y las rentas medias se han reducido, lo que ha producido un hundimiento de las rentas más bajas. En la mayor parte de las CC.AA. el 20% más rico de la población está soportando mejor la crisis. Andalucía, Asturias y Castilla-La Mancha son las CC.AA. donde el 20% más pobre ha caído más. Las dos únicas CC.AA. donde ha crecido la renta de los más ricos han sido Aragón y Galicia.

Las variaciones en la desigualdad en las CC.AA. indican que existen diferentes razones que las originan y que ahondan en la heterogeneidad territorial de nuestro país. Por ejemplo, mientras Navarra apenas ha crecido en las rentas medias pero sí en los extremos, Aragón ha aumentado la desigualdad tanto en las rentas medias como entre los más ricos y los más pobres. Sigue leyendo

Neoliberalismo: la raíz ideológica de nuestros problemas

Imaginen que los ciudadanos de la Unión Soviética no hubieran oído hablar del comunismo. Pues bien, la mayoría de la población desconoce el nombre de la ideología que domina nuestras vidas. Si la mencionan en una conversación, se encogería de hombros; y, aunque su interlocutor haya oído el término con anterioridad, tendrá problemas para definirlo. ¿Saben qué es el neoliberalismo?Neoliberalismo

Su anonimato es causa y efecto de su poder. Ha sido protagonista en crisis de lo más variadas: el colapso financiero de los años 2007 y 2008, la externalización de dinero y poder a los paraísos fiscales (los “papeles de Panamá” son solo la punta del iceberg), la lenta destrucción de la educación y la sanidad públicas, el resurgimiento de la pobreza infantil, la epidemia de soledad, el colapso de los ecosistemas y hasta el ascenso de Donald Trump. Sin embargo, esas crisis nos parecen elementos aislados, que no guardan relación. No somos conscientes de que todas ellas son producto directo o indirecto del mismo factor: una filosofía que tiene un nombre; o, más bien, que lo tenía. ¿Y qué da más poder que actuar de incógnito?

El neoliberalismo es tan ubicuo que ni siquiera lo reconocemos como ideología. Aparentemente, hemos asumido el ideal de su fe milenaria como si fuera una fuerza natural; una especie de ley biológica, como la teoría de la evolución de Darwin. Pero nació con la intención deliberada de remodelar la vida humana y cambiar el centro del poder.

Para el neoliberalismo, la competencia es la característica fundamental de las relaciones sociales. Afirma que “el mercado” produce beneficios que no se podrían conseguir mediante la planificación, y convierte a los ciudadanos en consumidores cuyas opciones democráticas se reducen como mucho a comprar y vender, proceso que supuestamente premia el mérito y castiga la ineficacia. Todo lo que limite la competencia es, desde su punto de vista, contrario a la libertad. Hay que bajar los impuestos, reducir los controles y privatizar los servicios públicos. Las organizaciones obreras y la negociación colectiva no son más que distorsiones del mercado que dificultan la creación de una jerarquía natural de triunfadores y perdedores. La desigualdad es una virtud: una recompensa al esfuerzo y un generador de riqueza que beneficia a todos. La pretensión de crear una sociedad más equitativa es contraproducente y moralmente corrosiva. El mercado se asegura de que todos reciban lo que merecen.Che Guevara

Asumimos y reproducimos su credo. Los ricos se convencen de que son ricos por méritos propios, sin que sus privilegios (educativos, patrimoniales, de clase) hayan tenido nada que ver. Los pobres se culpan de su fracaso, aunque no puedan hacer gran cosa por cambiar las circunstancias que determinan su existencia. ¿Desempleo estructural? Si usted no tiene empleo, es porque carece de iniciativa. ¿Viviendas de precios desorbitados? Si su cuenta está en números rojos, es por su incompetencia y falta de previsión. ¿Qué es eso de que el colegio de sus hijos ya no tiene instalaciones de educación física? Si engordan, es culpa suya. En un mundo gobernado por la competencia, los que caen pasan a ser perdedores ante la sociedad y ante sí mismos.

La epidemia de autolesiones, desórdenes alimentarios, depresión, incomunicación, ansiedad y fobia social es una de las consecuencias de ese proceso, que Paul Verhaeghe documenta en su libro What About Me?. No es sorprendente que Gran Bretaña, el país donde la ideología neoliberal se ha aplicado con más rigor, sea la capital europea de la soledad. Ahora, todos somos neoliberales.

El término neoliberalismo se acuñó en París, en una reunión celebrada en 1938. Su definición ideológica es hija de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, dos exiliados austríacos que rechazaban la democracia social (representada por el New Deal de Franklin Roosevelt y el desarrollo gradual del Estado del bienestar británico) porque la consideraban una expresión colectivista a la altura del comunismo y del movimiento nazi.

En Camino de servidumbre (1944), Hayek afirma que la planificación estatal aplasta el individualismo y conduce inevitablemente al totalitarismo. Su libro, que tuvo tanto éxito como La burocracia de Mises, llegó a ojos de determinados ricos que vieron en su ideología una oportunidad de librarse de los impuestos y las regulaciones. En 1947, cuando Hayek fundó la primera organización encargada de extender su doctrina (la Mont Perelin Society), obtuvo apoyo económico de muchos millonarios y de sus fundaciones.

Gracias a ellos, Hayek empezó a crear lo que Daniel Stedman Jones describe enAmos del universo como “una especie de Internacional Neoliberal”, una red interatlántica de académicos, empresarios, periodistas y activistas. Además, sus ricos promotores financiaron una serie de comités de expertos cuya labor consistía en perfeccionar y promover el credo; entre ellas, el American Enterprise Institute, la Heritage Foundation, el Cato Institute, el Institute of Economic Affairs, el Centre for Policy Studies y el Adam Smith Institute. También financiaron departamentos y puestos académicos en muchas universidades, sobre todo de Chicago y Virginia.

Cuanto más crecía el neoliberalismo, más estridente era. La idea de Hayek de que los Gobiernos debían regular la competencia para impedir monopolios dio paso entre sus apóstoles estadounidenses −como Milton Friedman− a la idea de que los monopolios venían a ser un premio a la eficacia. Pero aquella evolución tuvo otra consecuencia: que el movimiento perdió el nombre. En 1951, Friedman se definía neoliberal sin tapujo alguno. Poco después, el término empezó a desaparecer. Y por si eso no fuera suficientemente extraño en una ideología cada vez más tajante y en un movimiento cada vez más coherente, no buscaron sustituto para el nombre perdido. Sigue leyendo