13 libros sobre el franquismo

Algunos usuarios del blog suelen pedirme consejo sobre lecturas relacionadas con el franquismo. Presento una selección de libros que entiendo son vitales para entender qué fue el franquismo. Evito de intento la etapa de la guerra civil y la represión posbélica, temas que quizá aborde en otra entrada, lo mismo que las biografías de los protagonistas.

Franco

Estos son los libros que me salen:

1) Stanley Payne. 40 preguntas fundamentales sobre la guerra civil

2) Paul Preston. Franco

3) Juan Pablo Fusi. La época de Franco

4) Francisco Sevillano Calero. Ecos de papel

5) Carme Molinero y Pere Ysas. La anatomía del franquismo

6) Ismael Saz. Fascismo y franquismo

7) Jordi Gracia. La resistencia silenciosa

8) Peter Anderson y Miguel A. del Arco. Los apoyos sociales del franquismo

9) José Andrés Gallego y Antón Pazos. La Iglesia en la España contemporánea

10) Santos Juliá. Hoy no es ayer

11) Julio Aróstegui. ¿Por qué el 18 de julio?

12) Ismael Saz. España contra España. Los nacionalismos franquistas

13) Enrique Moradiellos. Francisco Franco: crónica de un caudillo olvidado

Me ha salido un número de mal fario (13). He tratado de incluir autores de distintas escuelas historiográficas pero serios y buenos historiadores. Es seguro que los lectores echaran en falta alguna publicación o pensarán que sobra alguna. Todas las sugerencias son bienvenidas. Espero que anime a la difusión de la buena literatura sobre el franquismo

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56 pensamientos en “13 libros sobre el franquismo

  1. Parece una buena selección, algunos no he leído pero conozco la mayoría. Hay tanto escrito sobre el franquismo que se puede hacer un elenco de ciento de títulos. Pero unos pocos está bien

  2. Veo que evita usted como apestados a autores como Moa, Suárez, Recarte, De la Cierva, incluso Vidal. Tal vez alguno de ellos merece entrar en el párnaso del franquismo

    • Yo hubiera hecho lo mismo. Salvio, cita usted autores que ningún historiador serio tiene en cuenta en su trabajo sobre franquismo Otra cosa es que quiera leer algo de Suárez sobre la Edad Media. Pero en punto a franquismo, sobra por ser parte interesada y carecer de objetividad. No hay más que ver la que ha montado con la “historia” de la Real Academia de la Historia

      • “La que ha montado”.

        Pues no, Luis Suárez no ha montado nada; ha escrito una biografía sobre Franco que no ha gustado a algunos antifranquistas, algunos incluso del género sobrevenido. No por los datos, que nadie le ha desmentido, ha sido por la ausencia de los acostumbrados calificativos canónicos.

        En fin, gracias Gloria, siempre es interesante saber de alguien que se cree capacitada para repartir el label de “historiador prestigioso”. Tiene que ser una gran responsabilidad, la suya.

      • No nos haga usted reír, señora. Que Moradiellos, Fussi, Preston, etc, son objetivos es lo mismo que decir que los burros vuelan. Y por supuesto, que la mejor historia sigue siendo la monumental obra de Luis Suárez, el cual ha manejado documentación como ningún otro historiador, lo que ocurre es que la gente ideológicamente escorada hacia un lado solo admiten lo que les gusta y descalifican todo lo demás

      • Centella, decir que la obra de Suárez es lo más sólido sobre franquismo es ignorar la realidad, no saber que a este medievalista nadie le concede crédito alguno en sus “Comentarios editados de los escritos de Franco”. Acérquese a cualquier congreso serio y verá lo que piensa la profesión sobre don Luis. Y deje de ver complots y fantasmas por todas partes

    • Pues sí. Una lástima que Zaratiegui se haya inclinado por la preferencia ideológica. Especialmente significativa es la ausencia de don Luis Suárez y su libro.

      • Amigo Rotador, la verdad es que la lista es la que, más o menos, haría cualquier historiador conocedor de la materia. De hecho, la pasé a varios colegas de distinto perfil para que aportaran sugerencias. Si eso es una opción ideológica, entonces entendemos cosas distintas por ideología. La lista es de autores que manejamos los historiadores. Jamás he oído citar el libro de Suárez en ningún congreso de historia contemporánea, salvo como fuente documental, y no se trataba de eso en esta entrada. El problema es que poca gente ha leído estos libros que cito y, en cambio, conoce divulgaciones o historietas sin valor como las de De la Cierva. Pero, como queda dicho, se admiten sugerencias y estoy dispuesto a incluir otros autores

      • Es lo que tiene no ser de letras, Iosu, que se me escurren entre los dedos el argumento de autoridad y los consensos de los expertos; estoy más acostumbrado a comparaciones con bases más tangibles.

        Verás, a mí, ajeno profesionalmente al mundillo de la historia y la historieta, le contrapones la opinión de tus doctos colegas hisoriadores a la de los doctos académicos de la Real Academia de la HIstoria, que encargaron a Luis Suárez la biografía de Franco… y no se lo pones nada fácil para que no piense que la lista sigue un criterio exquisitamente ideológico.

        Los doctos académicos encontraron que el franquismo de Luis Suárez no anulaba sus conocimientos sobre Franco, a cuyos archivos tuvo, durante mucho tiempo, acceso privilegiado. Las críticas a su biografía -todas las que he podido leer- inciden en su franquismo y en su consideración del régimen franquista como “autoritario” en lugar de “dictatorial”.

        Tuvo acceso privilegiado a las fuentes, le gusta el objeto estudiado, saber de él y su conocimiento es reconocido por una instituición como la Real Academia de la Historia de la que, por cierto, el primero de tus citados es académico correspondiente. Es tu lista, Iosu, y como tal pones en ella a quien te parece más oportuno, pero la ausencia de un conocedor de la materia sólo porque su visión, franquista, no es compartida por ti (y tus historiadores colegas) me parece que es un clara muestra de selección por criterios ideológicos.

    • Rotador, da la casualidad que soy historiadora y los criterios por los que excluyo a Suárez son puramente profesionales. Conozco un poco la Academia de la Historia porque me ha tocado ver alguno de los pocos archivos allí custodiados, incluso he coincidido con Luís Suárez en varias ocasiones. Suárez puede ser usado como una fuente de lo que pensaba y escribió Franco, pero sus análisis están viciados de raíz por su posicionamiento abierto a favor del personaje, lo que como historiador le descarta para esa tarea. Cuando hablo de profesionales de reconocido prestigio quiero decir eso, los que los historiadores consideramos como personas de crédito. Y permítame que le diga, Rotador, Suárez no se encuentra entre ellos en el tema del franquismo, en otros sí. Y no por razones ideológicas, que veo esgrime contra el autor del blog, sino por el consenso de una profesión en la que hay de todo, como en botica, de todas las sensibilidades políticas, pero donde lo que prevalece es la valía profesional, no la ideología. Y deje de ver fantasmas donde lo único que hay es sentido común. ¿Usted se fía de los especialistas que los cirujanos consideran como los mejores del país? Yo sí desde luego. Son expertos en eso y yo no. Aquí pasa algo parecido. Déjese aconsejar, señor Rotador, y de paso léase alguno de los libros que cita la entrada y luego me cuenta

      • Gloria, de acuerdo contigo. Aparte de la de Franco, el diccionario incluye hagiografías hiperadjetivadas de militares y religiosos que vivieron la Guerra Civil, una mitificación impropia de una obra que quiere presumir de rigor científico. El historiador debe acercarse al objeto de estudio con una disposición neutral. Ni favorable ni hostil. Ni juzga ni recela. Y Suárez no reúne ninguna de esas notas

      • “El historiador debe acercarse al objeto de estudio con una disposición neutral. Ni favorable ni hostil. Ni juzga ni recela”. Es la cosa más ridícula que he escuchado en mi vida, entonces, siguiendo esa teoria, Stanley Payne, Stephan Sweig, Norman Davies, Stephane Courtois, Paul Preston… todos estos investigadores historicos son unos incompetentes, porque todos ellos para investigar a los personajes historicos y los acontecimientos que implicaron se adentraron psicologicamente en ellos, pensaron como ellos y los juzgaron con su propia mentalidad. Un historiador no es un periodista, no nos confundamos, el deber un historiador es el de esclarecer los hechos en el tiempo y explicar los motivos que llevaron a esos hechos de forma racional, no el de informar desde la distancia

      • Me dice usted, Gloria, que los “análisis [de Luis Suárez] están viciados de raíz por su posicionamiento abierto a favor del personaje, lo que como historiador le descarta para esa tarea”

        Me deja de un pieza, con esa pretensión de que un biógrafo quede descalificado por su posicionamiento a favor del personaje que biografía. ¿Los posicionamientos abiertos contra el personaje biografiado no descartan? ¿O ése es un criterio ad-hoc para el particular caso del personaje Franco y de su biógrafo, Luis Suárez?

        Preguntas que le hago porque es la primera vez que veo usar el argumento de que la admiración por el personaje biografiado descalifique al biógrafo. El otro, el de descartar del “consenso de los historiadores” a la Real Academia de la Historia sí lo había leído, pero no encontré más que argumentos ideológicos.

        Me suelo dejar aconsejar en las materias en las que no soy experto, fiándome de ese sentido común que usted menciona y que no veo en el argumento que descarta a Luis Suárez porque “se posiciona a favor” de su objeto de estudio.

      • Estimado Rotador, hay una regla básica que aprendemos al estudiar en las facultades de Historia, y es que todo estudio histórico exige perspectiva, distancia emocional de los hechos que se analizan. Un admirador de Mourinho escribirá quizás unos buenos recuerdos de su trato con el polémico entrenado, pero nunca una historia. También por la misma razón quien ha sufrido en su familia los horrores de la represión de la Guerra Civil, no es el mejor candidato para hacer historia de ese periodo. Yo no descalifico a Suárez, simplemente digo que lo que hace no es historia sino comentario y reproducción de los papeles personales de Franco. Nada más. Eso no es historia, es otra cosa

      • Dice dos cosas, Gloria, muy distintas, que la opinión de Luis Suárez sobra por ser parte interesada y carecer de objetividad y, ahora, porque hace comentario y reproducción. Dos cosas que complementan una tercera, también de su primer mensaje, que Luis Suárez la había liado, siendo como era el sujeto pasivo del lío.

        Y por último el distanciamiento y la objetividad. No he visto a Luis Suárez en la tele, pero sí a Julio Aróstegui, uno de los listados por Iosu. El pasado año, en un debate en Telemadrid tras un documental que pasaron con motivo del septuagésimo quinto aniversario del asesinato de Calvo Sotelo. Aquí una reseña que he encontrado

        ¿Distanciamiento y objetividad? No fueron aspectos que se pudieran destacar de sus intervenciones. No digo que fuera el único que, en aquella ocasión exhibiera proximidad, implicación y subjetividad pero fue uno más. ¿Lo descarto también o esa es una proximidad y subjetivad buena?

      • Rotador, una cosa es lo que Aróstegui o Suárez puedan decir en una radio o en un programa de TV, y otra muy distinta sus publicaciones. En estas últimas es donde les pedimos a todos que eviten el síndrome de Estocolmo que parece aquejar a Suárez cuando habla de Franco

      • El ejemplo que pone no es admisible porque no se puede comparar una cosa con la otra. En las profesiones “de ciencias” como ingeniería ó medicina es requisito imprescindible acreditar una formación ya que los “daños colaterales” pueden ser importantes pero en las profesiones “de letras” como artista, historiador ó filólogo no es imprescindible. De ahí que se puedan tolerar autodidactas en estas últimas pero no en las primeras. Así pues, cualquiera que escriba un libro de historia será historiador, independientemente de su formación. Que sea bueno o malo es otra cuestión y, en cualquier caso, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. ¿Podemos considerar que Tucídides ó Tácito no eran historiadores porque no tenían un título universitario?. No ponderar los argumentos de Suárez por “criterios profesionales” ó porque “los historiadores no lo consideran una persona de crédito” es una desfachatez. Lo que Vd. debería hacer es rebatir sus tesis, así de sencillo. Si realmente es como Vd. lo cuenta no tendrá ningún problema en hacerlo.

      • kOBA, es difícil rebatir tesis inexistentes. Suárez es un simple copista de los papeles de Franco, que ordena y comenta, punto, no hay nada más. Si se atuviera a esa función (reproducir documentación del dictador) nada que oponer, es más, presta un servicio a los investigadores, pero cuando presenta esos papeles sin una sola cita de historiadores y estudiosos, entonces ya no es historiador sino simple panegirista de Franco

    • Botti no sé, pero Casanova es un sectario de libro. Comencé a leer su bodrio sobre la iglesia de Franco y tuve que dejarlo porque se le veía el plumero a kilómetros

      • A mí tampoco me gusto un pelo lo que leí en Casanova, tiene una idea prefijada de la relación de la iglesia con el franquismo y la coloca con ocasión y sin ella. Mal libro, y poco objetivo

  3. Otros posibles autores que he leído y me han gustado: Nuñez Seixas, Ledesma, Thomas, González Portilla, … La verdad es que la lista se haría interminable, quizá con una docena son más que suficientes. De paso, te digo que me encanta el blog, lo sigo habitualmente porque es lo más serio que conozco en blogs sobre esta época

  4. Coincido con varios comentarios anteriores en que se ha escrito tanto sobre el franquismo que pueden elaborarse elencos de 13, 50 o 200 libros. Lo que importa no es el número sino la calidad. Y en este punto, aunque yo hubiera incluido un par de autores, en líneas generales me parece que los 13 elegidos son bastante representativos de lo que es la historiografía actual del tema.
    Sobre lo que dicen Rotador y Gloria, la cosa está clara. ¿Por qué no acude Suárez o De la Cierva a los congresos y reuniones profesionales donde se tratan estos temas, como hace cualquier científico experto en algo? Por la sencilla razón de que tiene poco que decir. Al margen de su transcripción de los papeles de Franco (que eso son sus libros) no se le conocen publicaciones, salvo en medios ultras como la Fundación Francisco Franco o revistas de ese tipo. Como dice Gloria, nunca he oído citarle y no es por razones de tirria personal, desde luego

    • Al margen de su transcripción de los papeles de Franco (que eso son sus libros) no se le conocen publicaciones

      Estresao, va a ser eso, que varias de las opiniones de esta hebra proceden de que no se le conocen publicaciones. Yo, lo reconozco, tengo todavía pendiente de lectura, guardado en una caja desde la última mudanza, un libro gordo de Luis Suárez sobre Franco; lo mismo me llevo el disgusto de que sean meras transcripciones.

      Pero permita que me sorprenda porque para ser una mera transcripción, sandra8 ha encontrado motivos de verguenza, Quo88 razones para la burda descalificación, Unzu88 ve una “incalificable” biografía.

      Que no digo yo que esa muestra no sea de la parte menos “científica” de los seguidores del blog pero, vaya, es una buena repetición de los “argumentos” que, en foros menos “ciéntificos,” el personal repetía tras leer la contrariedad de algunos, recuerdo a uno de los citados, Julio Aróstegui, por el artículo de Luis Suarez.

      • Verá, Rotador, que ese libro gordo sobre Suárez es una ampliación de los siete tomos en los que va copiando y comentando los papeles de la fundación Francisco Franco, que él tuvo la posibilidad de ver en primer lugar. El libro no remite a los autores que han tratado la figura de Franco, salvo unas poca excepciones, y ha dejado fríos a todos los expertos en el tema. Personalmente creo que no se pierde nada al obviar este libro, salvo para fines documentales sobre el pensiento de Franco: ese hubira sido un título más acorde con el contenido del libro. Saludos

      • Le agradezco la reseña, Estresao, porque puede pasar bastante tiempo antes de que recupere y ordene los desastres de la mudanza.

        Pero me sorprenden dos aspectos de su comentario: en primer lugar que la ordenación y comentario de una de las fuentes primarias para conocer del personaje se despache con ese desdén con que lo despacha y, en segundo que critique usted que no mencione a otros autores ¿Para qué quiere usted que haga tal cosa, pudiendo beber de las fuentes a las que durante un tiempo sólo él tuvo acceso completo? ¿Cuál es la aportación de quien no ha accedido a las fuentes a quien sí lo ha hecho?

  5. Las argumentaciones de L.Suarez dan verguenza ajena. Franco no fue dictador ¿Y Primo de Ribera sí? No fue totalitario? Pero si el propio Franco asume el calificativo y está presente en los preambulos de algunas leyes de la época. Y no, no lo inventó H. Arendt, es de un socialista italiano exilado en los años 20. A Mussolini le encantó el término; Franco y su régimen lo utilizaron Hasta que la Guerra Fría aconsejó menos ardores

  6. Cuando se encarga escribir una biografía, se debe de hacer a personas independientes, conocedoras o estudiosas de la misma.
    Pero cuando esta se encarga a un personaje con la catadura de Luís Suarez Fernandez. Es normal que aquello que se escriba sea una loa hacia el caudillo. No puede ser de otra manera, cuando el fue parte activa de la dictadura, y se arrastraba besando las pisadas del dictador

    • Lo primero, Quo88, me gustaría saber qué entiende por personas independientes, conocedoras o estudiosas (de la figura de Franco). Aquí nadie es independiente porque arrastra toda una carga de juicios y prejuicios, aunque el historiador debe procurar que eso no le condicione en su estudio. Que Suárez sea parte activa de la dictadura es, por lo menos, una forma exagerada de hablar; de otra forma, los 25 millones de españoles que vivían entonces también fueron “parte activa”

      • El problema es que huimos, y en lugar de intentar cada vez mas democracia corremos a refugiarnos a la caverna, a la cofradia. El problema no es solo esa tradicion democratica sino la ignorancia, la falta de lecturas, el deseo de hablar de todo sin saber de nada. Este ultimo es el problema raigal de nuestra sociedad, democratica o no. Y sin alguna cultura no es posible la democracia

    • Hola: felicidades! me gusta tu web está muy bien documentada. Somos dos estudiantes de periodismo de la URV y estamos finalizando los últimos trabajos. Tenemos dudas con el trabajo de Periodismo Siglo XX que presentaremos la semana que viene. ¿Algún periódico republicano publicaba durante la época del 1939- 1945 en España, clandestinamente?
      Gracias
      Rosa

      • Rosa, ya siento no ser de ayuda, de esos años primeros no sé mucho, y menos de prensa republicana clandestina. Quizá en alguno de los clásicos sobre la Guerra Civil (Beevor, Larrazábal, etc.) podáis encontrar algo. Suerte

  7. País de “charanga y pandereta” que diría Machado, o intento de volver a ganar por segunda vez la guerra civil. ¿No han tenido bastante con una? Pobres generaciones venideras, se moverán entra la mentira y la pobreza intelectual, cuando no el odio que desprende esta incalificable Biografía Histórica. “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios” de las hazañas de L. Suárez

    • Un país que tiene que soportar el diccionario sobre franquismo que ha dirigido el ínclito Suárez, es un país que nunca cerrará con normalidad esa etapa de la historia de España. Una colección de panegiristas que se descalifican ellos mismos cantando las glorias del dictador y que se limitan a justificar todos sus actos ¿Es que no hubo nada reprobable en sus casi 40 años de dictadura?

      • La queja no soluciona nada. Sin derechos no hay obligaciones y si eres humillado, no pongas la otra mejilla. Hay que elaborar un contra-diccionario alternativo al de la RAH

      • Eli, no soy muy paridario de los anti-diccionarios. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar, por mucho que la entrada de Franco sea un panegírico impropio de una obra de ese estilo. Esas alusiones al “caudillo” me ponen de los nervios

  8. A mi me gustó The battle for Spain de Antony Beevor. No soy historiador y por lo tanto igual alguien se echa las manos a la cabez ahora mismo pero me gustó y lo dejo por si acaso. Yo me comprará alguno de los que usted recomienda, gracias.

    • El libro de Beevor es bueno pero en esta entrada no incluyo libros sobre la guerra o los años inmediatamente posteriores. A ver si te gustan los que incluyo

    • Beevor no consigue en su libro sobre la guerra civil española la calidad que tiene sus Stalingrado o Berlín, mucho más documentadas. Me parece que no conoce tan bien el ambiente hispano y, siendo un buen libro, no es el mejor sobre la guerra, por suùesto

      • De acuerdo contigo. El Beevor me dejó un poco frío, después de haber leído historias de la guerra civil mucho más documentadas y que captan mejor el sentido de la guerra, que es muy distinto al de la II guerra mundial, donde Beevor se maneja a las mil maravillas

  9. Todos tenemos sesgos inevitables. Realmente los “revisionistas” son los Preston, Juliá, etc… ya que la historia, aunque hiperbólicamente, ya fue escrita durante la etapa posterior a la guerra civil, fundamentalmente con la “Causa General”. Posteriormente, la progresiva conquista de la Universidad a partir de los 60s por historiadores sesgados en otra dirección, con enjundiosos motivos económicos de por medio, ha propiciado esta situación. Los de la Cierva, Suárez, Moa, etc… no son revisionistas sino “antirrevisionistas” de esta nueva “versión oficial”. Por supuesto que para ser historiador no hace falta tener el título universitario y lo que hay que hacer es rebatir a todos estos últimos sopesando sus argumentos y rebatiendolos en buena lid, cosa que, mucho me temo, no ha sido realizado hasta el momento. Y es que, “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”.

  10. Me huele a que es un acuerdo… que se vaya a la Corte Penal Internacional y lo dejan libre en las causas que tiene abiertas. Si es que aceptan su traslado, será más que dudoso.

  11. Estimados amigos, el próximo martes, 5 de junio, se presentará en el Ateneo de Madrid, a las 19:30, el libro En el combate por la Historia, dirigido por Ángel Viñas, y en el que colaboran más de treinta especialistas en la historia de la Segunda República, la Guerra Civil y el Franquismo

  12. Información sobre un nuevo libro sobre el franquismo y los judíos:
    Tras el éxito de Los secretos del franquismo, y hurgando en el mismo pozo documental de archivos secretos desclasificados, esta vez no solo de Estados Unidos sino también del Reino Unido y Holanda, Eduardo Martín de Pozuelo vuelve a sacar a la luz una verdad histórica cuidadosamente escondida por el régimen franquista. Y hay que decir que con éxito, porque hasta ahora nadie pensaba en Franco cuando se hablaba del holocausto, como si la España pronazi de principios de los cuarenta hubiera visto de lejos cómo Alemania deportaba y ejecutaba a millones de judíos. Pero la realidad tozuda, que aflora en los documentos citados, muestra que Franco pudo salvar a decenas de miles de sefarditas, pero prefirió dejarlos morir, a pesar de los reiterados ultimátums alemanes que le advertían de las medidas extremas de que serían objeto. Eso sí, no se olvidó de reclamar las propiedades y el dinero de los deportados, considerados por tanto ciudadanos españoles en toda regla. Algunos diplomáticos actuaron por su cuenta y contra las órdenes de Madrid, para salvar unas decenas o unos cientos de personas; y cuando la guerra cambió de curso y los aliados empezaron a presionar a Franco, éste se apropió de sus actos heroicos para ganarse la benevolencia de los vencedores. La primera parte de este libro desgrana todo lo dicho de una forma contundente y es un dedo acusador contra la complicidad del franquismo con la barbarie.
    La segunda parte aborda otros episodios como el impulso alemán que recibió el golpe de Estado de 1936, una tesis ya apuntada en Los secretos del franquismo pero que aquí aparece reforzada, y el control también nazi de la prensa española, y termina con el difícil camino de la transición tal como lo vieron el resto de países occidentales, una transición que también conllevó el primer homenaje de un jefe del Estado español, el Rey, a las víctimas de la shoah.

    • Muy recomendable, desmonta toda la propaganda franquista sobre acogida de judios en España y otras zarandajas por el estilo. Aquí, con papeles en la mano, queda claro lo que pudo hacer (y no hizo) Franco por salvar judios. Cosa que sí hizo por su cuenta el diplomático Sanz Briz, del que también se habla en el libro

    • Vázquez Montalbán es de segundo nivel en lo que se refiere a estudios académicos sobre el franquismo. Yo, desde luego, estoy de acuerdo con el autor en no incluirlo, pero para gustos, colores

  13. Un recuerdo para Julio Aróstegui, recientemente fallecido, y del que se cita en la entrada uno de los libros fundamentales para entender el franquismo: ¿Por qué el 18 de julio? Al margen de afinidades o discrepancias con Aróstegui, todos le reconocemos haber sido maestro de una generación de historiadores sobre el franquismo. Descanse en paz

    • Siento discrepar con x25. Asistí a las clases de Julio Aróstegui y para mi siempre fue el modelo del perfecto manipulador, sectario y con un odio a todo lo que no fuera su ideología primero comunista y luego socialista. Se le veía el plumero a kilómetros de distancia. Y en cuanto a lo de formador, yo diría más bien deformador. Salud y república

  14. Se ha presentado estos días un nuevo libro sobre Franco que publican S. Payne y J. Palacios. Enlazo el Cultural del ABC:
    http://www.abc.es/cultura/libros/20140907/abci-biografia-personal-franco-201409062224.html
    Por lo que he leído me temo que se les ve el plumero a estos dos historiadores. ¿Si en España existen hoy apologistas de Stalin y hasta hay un partido que en su día recibía ordenes de Stalin a través de su comisarios políticos en España, por qué no se va a poder publicar una biografía de otro dictador como Franco?

  15. Una veintena de especialistas, entre historiadores y editores, han elegido los títulos más notables que se han publicado en 2014 en cuatro categorías. Este es el resultado:
    Mejor ensayo de Historia de España: Nosotros, los abajo firmantes, de Santos Juliá, La victoria sangrienta 1939-1945, de Francisco Moreno Gómez, y Madrid 1939. La conjura del coronel Casado, de Ángel Bahamonde.
    Mejor ensayo de Historia no española: Sonámbulos, de Christopher Clark.
    Mejor biografía de personaje español: José Ortega y Gasset, de Jordi Gracia.
    Mejor biografía de personaje no español: El gran depredador. Gabrielle d’Annunzio, emblema de una época, de Lucy Hughes-Hallet.

  16. Dentro del ciclo de actividades que tiene previstas para el presente curso el Departamento de Historia Contemporánea (UCM) en colaboración con la Fundación Pablo Iglesias, tiene lugar la apertura de la 4ª Edición del Seminario El Franquismo en los libros. La sesión inaugural se celebrará en el Salón de Grados de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) el 17 de noviembre de 2015 a las 17:00 horas. El Seminario, bajo la dirección del profesor Gutmaro Gómez Bravo, contará con la asistencia de Ángel Viñas para analizar su reciente publicación La cara oculta del Caudillo.

  17. El escrito de Pérez Reverte sobre la Guerra Civil es un libelo de moralina barata, propio de algunas tertulias radiofónicas o televisivas, en el que brilla por su ausencia la historiografía reciente. Sólo tiene una intención: mantener en el olvido a las víctimas del franquismo para continuar garantizando la impunidad de los victimarios. Este libelo podría haber pasado desapercibido en los años setenta del siglo pasado, cuando dominaba la ideología de la equidistancia bajo el paraguas de la reconciliación nacional, pero la investigación histórica posterior a esas fechas lo convierte en un anacronismo reaccionario, no más.

    • La Guerra Civil que Pérez-Reverte no te contó. El cómic ‘¿Qué fue la Guerra Civil’, de Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas ofrece un relato de vencedores y vencidos que supone una réplica al que publicó el escritor murciano el año pasado, que califican de equidistante .

    • Un matiz nada desdeñable que diferencia radicalmente ambas obras es el énfasis que se dedica a esclarecer que la represión del bando sublevado estuvo organizada, controlada y alentada por los dirigentes del golpe de Estado, mientras que la vivida en la parte controlada por el Gobierno republicano se debe al “desorden y a elementos incontrolados” y que las autoridades republicanas, con Azaña a la cabeza, hicieron reiteradas llamadas al orden social.

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