Es pecado apoyar a Franco

Con el título “È peccato sostenere Franco”,  Paolo Pombeni reseña en Il Sole 24 Ore  el volumen: Luigi Sturzo e gli amici spagnoli. Carteggi (1924-1951), que publica la editorial Rubbettino.El cochecito

En realidad, se trata de uno de los volúmenes de la Opera Omnia de esta figura italiana, realizado bajo los auspicios del Istituto Luigi Sturzo. Sturzo (1871-1959), sacerdote y líder político, fundador del Partito Popolare Italiano (1919), no es un desconocido en la historiografía española sobre la II República, pero sí lo es su correspondencia. Veamos, pues, la reseña de Pombeni que recoge Anaclet Pons:

La edición de la correspondencia que mantuvo Sturzo con algunos miembros del catolicismo político durante la turbulenta historia de la Segunda República española (pues de esto se trata, el resto son pequeños apéndices poco significativos) es una importante contribución al conocimiento de un pasaje crucial en historia intelectual del peso ejercido por la contienda española en el desarrollo de una cierta aproximación a la modernidad democrática.

El libro está espléndidamente editado por Alfonso Botti (con Gabriele Ranzato, el mejor de nuestros hispanistas), que ofrece un denso ensayo introductorio, que no sólo es fundamental para enmarcar la historia de Sturzo en la difícil situación de esos años, sino que emplea la literatura histórica más reciente y alude a los avances de los conocimientos que ha permitido el acceso a los archivos de este período, especialmente del Vaticano.

Era conocido que los acontecimientos en España, que culminaron en la dramática guerra civil, no solo habían sido un shock para todo el movimiento democrático europeo, sino que habían dividido al mundo católico. Sturzo, ya exiliado en Londres, es por tanto un testigo privilegiado de esta dramática división. Estas cartas son muy diferentes del sentimentalismo de Los grandes cementerios bajo la luna de Bernanos: un texto, dicho sea de paso, duramente rechazado por el Osservatore Romano, en un contexto curial que no tenía dificultad en asumir el bulo franquista de que el bombardeo de los nazis de Guernica fue obra  de unos “rojos” en fuga. Sturzo también en este caso es, por así decirlo, totalmente político. Por un lado, se involucra en la refutación teológica de la teoría de que la declaración de los militares es una reacción de legítima defensa de los católicos contra el ateísmo y el anticlericalismo de los republicanos. En el lado opuesto, trabaja incansablemente para encontrar una solución negociada al conflicto, centrándose en un interés, que se revelará inexistente, por parte de las potencias democráticas para imponer un freno al apoyo del nazifascismo a los rebeldes de Franco.

El fundador del partido popular italiano está obviamente preocupado por la participación de la Iglesia, sea la de la cúpula vaticana o sea la española, en la “cruzada” de Franco. Ve lúcidamente la sucesión de odio y catástrofe que resultará de la elección del primado de España, el cardenal Gomá, al alinearse de hecho con Franco. Será una selección perdedora,  porque el Generalísimo no se dejará condicionar en absoluto por el catolicismo nacional, sino que impondrá brutalmente sus razones, como hará sustancialmente con el Vaticano. Sturzo ve  también los límites de pensamiento del republicanismo español, incapaz de contener los intentos destructivos anarquismo y la rebelión primitiva de amplias capas de la población. Es la violencia brutal contra el clero, con las monjas e incluso con los lugares de culto, lo que causa rechazo en el público católico europeo, impidiendo ver la brutalidad paralela  de las fuerzas franquistas (que continúa denunciando Sturzo).

Aquí hay un  giro de cierta relevancia, que va más allá del caso específico de Sturzo, pero que también es propia de este líder político. Es la conciencia de que la historia de la distancia de la religión, por no decir del odio madurado entre una gran parte de las clases populares contra ella, deriva,  más que de una recepción de la crítica filosófica de Marx y Lenin, de  la “traición” oficial de la Iglesia en su compromiso con la justicia social. Como es sabido, esta tesis se hará fuerte en la obra de Jacques Maritain (que también era uno de los personajes principales -con alguna cautela- en el apoyo de los católicos demócratas a la causa española),  pero también está presente en toda la lectura que hace Sturzo de estos acontecimientos, con la particularidad de que, para él, el origen de todo es la falta de recepción (en España y no sólo) de la Rerum Novarum del Papa León XIII.

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86 pensamientos en “Es pecado apoyar a Franco

  1. Siempre me han intrigado las conexiones italianas con la España de la II República, en las que Sturzo tiene un papel primordial. Me alegra que se haya publicado su obra completa, y esperemos verla pronto en castellano

  2. ¿A quién importa Franco ahora? Ahora los temas de preocupación son 1) el paro y la situación económica 2) la corrupción, que empezó con Flick y Time Export y ahora los ERE, Blesa, Pepe Blanco, Urdangarín, Bárcenas… Esto no va a cambiar 3) este inútil gobierno, porque en lugar de cerrar los agujeros que dejó el PSOE por donde se escapan cientos de millones de euros a diario, recorta a los trabajadores para mantener el lujo de los políticos

    • Aunque las aguas del río no sean las mismas, siguen las de ahora el mismo curso, invadiendo siempre para su expresión los terrenos mas bajos con el mismo ímpetu y la desconsideración propia de su naturaleza.

      • El agua busca su curso natural, por mucho que el hombre construya diques para llevarla por otro lugar. Corrupción llama a más corrupción. Si Camps, Pujol y tantos otros siguen en su casa, con la cuenta de Suiza bien engordada, ¿sorprende que tengan tantos imitadores?

    • Franco nos importa a muchos, por eso leemos blogs como este y comentamos lo que nos parece. ¿Crees, jjse, que no sufrimos el paro (yo lo estoy) y la crisis (mi familia la sufre), y que eres el único que puede hablar? Que las cosas están mal ya lo sé, pero si no te importa la historia del franquismo, ¿a qué diablos vienes a enredar a un foro sobre este tema? Por lo positivo, ¿por qué no aportas algo sobre la crisis y el inútil gobierno que mencionas?

  3. Muy interesante el artículo. La postura de Sturzo recuerda la de algunos católicos españoles que supieron combinar el apoyo a la república legítima con su fe: Ossorio y Gallardo, Bergamín, Gallegos Rocafull, Alfredo Mendizábal o el asesinado por los rebeldes Carrasco i Formiguera. Esto en un momento de anticlericalismo desenfrenado en la zona republicana tiene aún más valor. Sturzo apoyaba una solución negociada del conflicto, mientras que el primado Gomá decía que no cabía otra pacificación que la de las armas. Dos católicos bien diferentes, uno mucho más cristiano que el otro. Seguramente en esta correspondencia aparecen opiniones de Sturzo sobre los católicos vascos. O la defensa de la tradición católica de lealtad a los poderes constituidos. Los fachas intentaban justificar el golpe y la guerra con la teoría escolástica de resistencia al soberano opresor. El derecho a la rebeldía. Nada menos. Una cosa que siempre me ha llamado la atención es como muchos católicos del momento podían sentir fascinación por la Alemania nazi. No entiendo, pese al miedo al comunismo y su antiliberalismo, como podían creer compatible la civilización cristiana con los gobernantes nazis neopaganos y racistas.

    • Sabino, para mi que la actitud complaciente con la Alemania nazi tiene que ver con la neura anti comunista que la propaganda franquista alimentaba en la población. Alemania se asociaba con orden, firmeza de valores, cruzada contra el comunismo (el mayor enemigo del franquismo, junto a liberalismo y masonería). Poco importaba que Hitler tuviera sojuzgada a la iglesia católica y persiguiera a sus dirigentes. Creo que sigue pasando hoy con muchos católicos españoles: prefieren una dictadura militar de derechas que un régimen liberal o socialista

      • Completamente de acuerdo contigo urbasos. Los enemigos de Hitler no dejaban de ser los mismos que los de la iglesia católica: judíos, masones, liberales y comunistas. El matiz estaba en el anticlericalismo paganizante de los nazis. Paradójicamente, si Hitler hubiera ganado la guerra poco lugar le reservaba en su utopía a las iglesias cristianas. Estaban llamadas a desaparecer progresivamente, viendo las declaraciones privadas de tantos líderes nazis- empezando por su jefe- y el aniquilamiento de los curas polacos. Hitler salvaría a la iglesia del comunismo, pero ¿quién salvaría a la iglesia de Hitler? He encontrado una referencia interesante sobre esa actitud contemporizadora de tantos católicos españoles hacia los nazis. Creo que merece la pena copiarla:

        En septiembre de 1933, a su regreso de la Alemania nazi, Gil Robles, en un artículo de La Gaceta regional de Salamanca significativamente titulado Antidemocracia, aun distanciándose del fascismo por su excesivo estatismo y el uso sistemático de la violencia, escribía que en áquel hay mucho de aprovechable: su raíz y su actuación eminentemente populares; su exaltación de los valores patrios; su neta significación antimarxista; su enemiga de la democracia parlamentaria. El artículo fue reproducido en CEDA, órgano del partido, del 30 de septiembre de 1935…

        Gabriele Ranzato: El eclipse de la democracia, 2006, pág 168 ( nota )

        Este era el líder de la derecha accidentalista y parlamentaria católica durante la república. Un demócrata con todas las garantías.

    • Sabino, he podido leer el libro y encuentro párrafos que me dejan estupefacto por lo raros que son viniendo de un eclesiástico, y teniendo en cuenta el apoyo casi absoluto de la iglesia española al golpe. Escribe en febrero de 1937 a Ramón Sugranyes, que años después asiste al concilio Vaticano II, y le confía: “La Iglesia de España, que hubiera podido hacer una obra de paz, se ha decantado en su mayoría por una parte, casi declarando una cruzada o una guerra santa. De la misma parte están los latifundistas, industriales, la clase rica, que tienen la mayor responsabilidad en el abandono de la clase obrera a manos de los subversivos, por haberse opuesto a cualquier forma de reforma social que se hiciera en nombre del cristianismo, de las enseñanzas de León XIII y del movimiento de la democracia cristiana”. Alto y claro, y magnífico, desde mi punto de vista

      • Buena demostración de la diferencia de clima mental entre un Sturzo, Maritain o Bernanos- que venia de la maurrasiana Acción francesa- y nuestros singulares Pla i Deniel, Gomá o Eijo y Garay, por citar sólo hombres de iglesia. Estos tipos venían del medievo, como otro personaje de leyenda: el cardenal Pedro Segura, que sin embargo parece que no podía ver a Franco. Siempre se ha dicho que la carta colectiva del episcopado español a los obispos del mundo entero la redactó Gomá al dictado de Franco. Desde luego fue para los rebeldes un éxito propagandístico comparable a la liberación del alcázar de Toledo. La iglesia bendijo y legitimó como Cruzada la guerra civil de una manera sectaria y repugnante, aunque se debe tener en cuenta el martirio de miles de católicos en el otro bando. Creo que la conferencia episcopal, en 1971, presentó una especie de disculpa por su actuación durante la guerra civil. Dijeron algo así como que no supieron ser ministros de la reconciliación en una guerra entre hermanos. Una actitud muy evangélica. Pero en 1971 el presidente de la conferencia episcopal era el cardenal Tarancón, no Rouco Varela.

    • Sabino, me parece que pesaba más la ideología que la religión. Los falangistas tenían en la Alemania nazi un ejemplo de eliminación de socialistas y comunistas, algo que llenaba de gozo a los Girón, Fernández Cuesta y compañía. Lo religioso era más cultural y epidérmico y no tuvo, entiendo yo, tanta importancia, por mucho que un santurrón Franco entregase a la iglesia las llaves de la educación de los españoles

      • Pones el dedo en la llaga del debate vado. Dentro de la coalición franquista los falangistas serían los más “modernos” como fascistas. Fascistas de la línea italiana más que alemana. El resto de franquistas yo diría que eran básicamente tradicionalistas, reaccionarios, con una cierta cosmética fascista. A partir de 1942 los falangistas quedan anulados dentro de la dictadura. Lo que se impuso en España durante 40 años fue una ” dictadura militar y eclesiástica de tipo español tradicional”, como juzgaba Azaña en 1937. Muchos comentaristas de izquierda, como el profesor Vicente Navarro por ejemplo, tachan al franquismo de fascista como sinónimo de reaccionario, brutal, oscurantista etc. Para mí es un error. El fascista Mussolini mandó ejecutar a “sólo” 25 personas entre 1922 y 1943. El reaccionario Franco a decenas de miles después de 1939. ¿ Quién fue más inhumano y fascista ? El franquismo fue tremendamente represivo en sí mismo, al margen de etiquetas “fascistas” o no fascistas. Eso es lo que, a mi juicio, debería quedar claro.

  4. Conozco la obra de Sturzo y lo que más me impresiona es que sabe calibrar las violencias y desmanes que se cometen contra el clero, pero también la brutal represión franquista. Esto en un sacerdote es bastante inusual en los años 40, cuando la opinión católica estaba bloqueada por el activismo de tantos eclesiásticos que, con la pluma o la prédica, defendieron que se diera muerte a casi 200.000 personas en este país, uno de los genocidios organizados mayores del siglo XX. Sturzo no se deja obnubilar por la propaganda franquista y escribe muy alto y claro sobre lo que se hace desde Madrid

  5. Querido iosu, me dirigo a usted con respeto, y sin ánimo de molestar. Deseo felicitarle por la riqueza, y honestidad de información que caracteriza su bitácora, que leo desde hace poco tiempo con estima. Siempre he querido preguntarle una cosa: ¿No crees hay mas cosas importantes que analizar, un pasado que hicieron otros hace más de 80 años? La única enseñanza que debiéramos tener clara es que cuando una de las dos Españas quiera sojuzgar a la otra, ocurren atrocidades. ¿No crees que debiéramos de ahondar en el espíritu de la transición, y no caer en la confrontación como la que nos trajo, Zapatero? Saludos.

    • Estimado José Luis, nunca se ofende preguntando, y me alegra que los lectores de la bitácora deis vuestra reacción ante las cosas que escribo. ¿Hay cosas más importantes? No lo sé, a mis alumnos les explico las raíces de la crisis y el desastre que está provocando. Yo procuro escribir de lo que sé, y del franquismo me he ocupado desde hace años, por lo que es terreno en el que me muevo con comodidad y creo poder aportar algo. Pero, por encima de todo, la razón más importante es que conocer la historia ayuda a no repetirla, y el problema es que mucha gente piensa que conoce lo que es el franquismo “porque lo vivió”, y eso es falso por completo. Lo que uno vive está teñido de mil circunstancias personales y ambientales que lo distorsionan. Para eso está el historiador. Se sorprendería usted de lo poco que se ha estudiado la etapa del segundo franquismo (donde yo centro mi investigación), lo poco que sabe la gente de la calle acerca de la II República, aparte de los cuatro tópicos al uso. Por supuesto que debe ahondarse en el espíritu de la Transición, pero de eso no sé (quizá mejor decir que sé poco). Lejos de mi estimular cualquier tipo de confrontación, pero sí quiero que los curiosos e interesados en el franquismo, lean, se formen opinión, se deshagan tópicos, se aplique la ley (por ejemplo la vigente LMH), y eso nos lleve a entendernos mejor. El error está en encasquillarse en lo de las dos Españas, hay 45 millones de Españas que deben dialogar y entenderse, pero sobre la base del conocimiento histórico verdadero y contrastado, no sobre visiones maniqueas de buenos y malos. Gracias por sus sugerencias

    • Si olvidarnos del periodo zapateril y estudiar mejor la Transición, fuera a resolver el problema de amnesia de este país, bienvenida sea su propuesta, José Luis. Pero después de ver la distorsión lamentable del Diccionario Histórico de la Academia de la Historia es para echarse a llorar. Unos “expertos” que no saben que Casares Quiroga no fue el último presidente de la República o que ignoran la famosa autobiografía del general Antonio Cordón, que llevan unas cuantas reediciones, cabe llamarlos de todo menos expertos. Todo lo que sea hacer luz y dar argumentos, bienvenido

  6. La revista “Historia del presente”. Número 21 (2013), acaba de sacar un número dedicado a “La República italiana y la dictadura franquista. Relaciones políticas y culturales”, que puede interesar a los amigos de Sturzo. El desglose de artículos es el siguiente:

    El tándem Sangróniz-Ponce de León: la acción cultural española en Italia durante el primer franquismo (1945-1952), Pablo del Hierro
    El poder suave de las Artes: la Bienal de Venecia y la diplomacia cultural entre Italia y España (1948-1958), Giulia Quaggio
    La acción cultural española en la encrucijada de la política italiana (1953-1957), Laura María Branciforte
    La amistad fría: la política exterior española hacia Italia (1957-1975), Rosa Pardo
    La política de la fuerza o la fuerza de la solidaridad: franquismo y antifranquismo en la Italia de los sesenta, Javier Muñoz Soro, Emanuele Treglia

    Espero que os interese

  7. Gracias mil por la información Anna. Las relaciones entre nacionalcatólicos de la España franquista y democristianos italianos en los cuarenta y cincuenta tienen que ser verdaderamente interesantes. Dos maneras contrapuestas de defender la identidad e intereses católicos en el marco de la modernidad.

  8. En España se conoce poco el gran debate y la división que provocó en Italia la guerra civil española. El partido fascista, por supuesto, fue el gran animador del golpe de estado y del posterior suministro de armas y personal a los rebeldes. Pero también hubo repulsa por parte de sectores de la sociedad italiana, entre ellos el sacerdote Luigi Sturzo, que desde su exilio en París y Londres se manifestó contrario a la militarada. Mussolini nunca se lo perdonó

  9. Luigi Sturzo se entendía muy bien con Ruíz-Giménez, por supuesto no en esos años de la guerra cuando Joaquín era un falangista pata negra, pero sí en los últimos años de su vida (murió en 1959). De ambos se podría decir que eran social cristianos y que sintonizaban con el aire del concilio, aunque Sturzo no llegara a vivirlo

  10. Los fascistas llegaron al poder en Italia en 1922 con el apoyo de empresarios y terratenientes. El PPI, partido organizado por Sturzo, fue disuelto de inmediato. Este partido, aunque relativamente pequeño, contaba, y en una emergencia podría haber hecho de árbitro, porque fue la única organización católica en el mundo que se opuso al fascismo. El Partido Popular había salido de la cabeza de don Luigi Sturzo, prelado carismático que se había propuesto poner en práctica las exhortaciones del papa León XIII en su conocida encíclica Rerum novarum. Igualito que lo que pasó en España

    • Así es, y eso le acarreó el exilio. Don Luigi se exilió en Londres y más tarde en Estados Unidos, donde tomó parte activa en la propaganda antifascista. Mientras tanto, Pío XII apoyó a los gobiernos y movimientos fascistas porque no veía un peligro para la Iglesia, cosa que Sturzo advirtió desde el segundo 1 de la llegada de Mussolini al poder

  11. A veces se olvida que Pío XII, a quien se atribuye su apoyo a los regímenes fascistas, fue Papa en 1939 y su mano se vió en la disolución (pactada con Hitler) del partido de Centro, que reunía a los católicos alemanes, no fue el único partido político que la Iglesia disolvió. Estos hechos siguen envueltos en la polémica historiográfica, porque no queda claro si lo que Pio XII buscó fue apaciguar a los nazis u obtener más ventajas para la Iglesia. Me molesta que se manipule la historia. Desde luego, Sturzo jamás dijo que Pío XII hubiera actuado contra el PPI ni contra su persona

    • Es cierto. Luigi Sturzo (1871-1959), “el socialista eclesiástico”, es casi desconocido fuera de su patria. Sin embargo, tuvo importancia. Y, si le hubieran hecho caso, tal vez hubiera cambiado la historia contemporánea. Aunque el giro de Juan XXIII, el Papa bueno, fue notable, la Iglesia siguió anclada en una mentalidad pre-moderna

  12. Quizá Luigi Sturzo sea más la excepción que la regla en la Europa de su tiempo. El catolicismo social y político se mostró en ocasiones bastante favorable a fórmulas abiertamente antiliberales. De hecho, el modelo era un régimen autoritario, confesional y corporativo que compartía muchos rasgos con el fascismo puro y duro. Von Papen, el hombre que abrió camino a Hitler y se convirtió en vicecanciller nazi, era del Zentrum católico alemán. Fue el firmante con Eugenio Pacelli del concordato Alemania nazi- Vaticano. Luego el centro católico lemán se autodisolvió. Un fiel esbirro de Hitler hasta el final. El estado vaticano es resultado de los pactos de Letrán con Mussolini. El canciller austríaco Dollfuss cae asesinado por los nazis, pero un año antes había aplastado a los socialistas vieneses a cañonazos e implantado un régimen dictatorial. Salazar otro tal que baila. Y monseñor Tiso cabecilla de la Eslovaquia nazi. Los genocidas Ustachi croatas eran católicos a machamartillo. Por aquí la CEDA de Gil Robles, autoritaria y antiliberal, por muy moderada y legalista que dijera ser. Muchos contactos y mucha colaboración entre sotanas y fascistas.

    • Sabino, cómo se echan en falta entonces (1936) y ahora, mentes equilibradas que sepan distanciarse de los grandes conflictos de la existencia humana para emitir juicios o adelantar reflexiones que vayan más allá del atávico impulso carpetovetónico al duelo de garrotes, que tan magistralmente plasmó Goya en sus grabados. Y sigo echando en falta esa misma apertura de mente para no solventar a base de gritos y descalificaciones los problemas que tiene hoy planteada la sociedad española: el pos terrorismo, el Estado de las autonomías, el nacionalismo, el papel del Estado, la corrupción, etc. Estoy seguro que Sturzo aportaría soluciones e ideas enriquecedoras que llevasen a lo que tanto tememos los hispanos: el diálogo

      • Saludos Beeble. Lo más fascinante de Sturzo es que en plena vorágine totalitaria nunca perdió el sentido común y la capacidad de razonar con precisión y mesura. Estaba a la altura de las circunstancias, como el gran Antonio Machado. ¡Qué lecciones daba Sturzo! Sencillas pero evidentes, mas no en su época: En la vida política democrática no hay enemigos existenciales que destruir sino adversarios con los que convivir; la religión debe estar separada de la política; unas elecciones no son más que algo obligado y hasta vulgar en una democracia, no una prueba a vida o muerte; los fascistas, con todos sus oropeles de defensores de Occidente, no son otra cosa que un retorno al paganismo y la barbarie. La militarización africana pagano- imperialista de que hablara Unamuno refiriéndose a los africanistas. Estas cosas que hoy se ven tan claras en su momento eran desechadas por muchos- y muy capaces- como ideas pasadas de moda del nefasto siglo XIX. Salvo por personas verdaderamente inteligentes como Sturzo. Por España en nuestros días algunos dementes parecen apostar por el duelo a garrotazos goyesco que muy bien recuerdas. Esperemos que no prevalezcan, porque el panorama de este país antes llamado España se presenta peliagudo: crisis económica y social, crisis institucional, corrupción que afecta a la mismísima casa real, declive imparable de los dos partidos que han vertebrado nuestra democracia en los últimos 30 años, y, para remate, una crisis territorial que puede acabar centrifugando al estado. Un panorama delicioso.

    • Sabino, siempre me ha preguntado por las razones de fondo de que lo católico fuera objetivo de la rabia desatada de las masas, una vez que se abrió la puerta con la llegada de la República y, ya definitivamente, con el comienzo de la guerra. Me gustaría saber tu opinión sobre una hipótesis que siempre he manejado: la Iglesia española y los católicos en general tomaron partido, ya antes de 1931, por una opción política y social de derechas, cercana a los ricos y a los poderosos. La gente percibía esa sintonía en los pequeños pueblos, donde el cura era amigo de los terratenientes y predicaba desde el púlpito la sumisión del pobre. Lo digo después de haber hablado con un grupo no pequeño de personas, poco sospechosas la mayoría de izquierdismo, a las que este mensaje disgustaba, por injusto y poco cristiano ¿Te parece que ésta es una raíz mucho más poderosa que la de orden político a secas?

      • Creo Gabrielon que la hipótesis que manejas es más que verosímil. La identificación Iglesia, y catolicismo en general, con las opciones políticas y sociales más conservadoras es un rasgo indiscutible de la España contemporánea. La derecha y la extrema derecha en este país eran católicas a machamartillo, desde su génesis, a finales del siglo XVIII, con los enemigos de la débil, bien moderada y católica ilustración española. Esos reaccionarios son por lo general clérigos de mentalidad inquisitorial y ultramontana: el filósofo rancio, Diego de Cádiz, Hervás y Panduro. A partir de ahí se van ramificando realistas, carlistas, neocatólicos, moderados, conservadores, integristas y fascistas. Y la santa madre iglesia con ellos de la mano. No a todo. A cualquier cambio social, económico o político por razonable que fuera. Lógicamente la izquierda española en cada coyuntura histórica tenía que ser por fuerza anticlerical. Desde los liberales decimonónicos a los anarcosindicalistas del veinte. Al paradigma teológico político se responde con un anticlericalismo crecientemente desenfrenado desde principios del XIX. Hasta la explosión final en 1936. Y a nivel de barrio y aldea el cura, por lo general, se ponía de parte del poderoso. Resultado: los curas eran objeto de aversión popular, antes de cualquier racionalización ideológica. Esto lo reconocía hasta el conservador Madariaga. No eran ateos, eran anticlericales viscerales por instinto. En otros países donde la secularización no fue tan conflictiva no había iglesias quemadas, ni curas asesinados etc. Pasaban de los curas, no los odiaban.

    • Comparto tu admiración por Sturzo cuya obra, por cierto, conocí muy recientemente. Pero sigo pensando que las condiciones políticas y sociales no son hoy muy distintas de las que tocó vivir a don Luigi. Desde luego, hoy nadie debe exiliarse en España por sus ideas, pero ¿no son dictaduras encubiertas las de las mayorías absolutas, las de algunos reinos de taifas de las autonomías, no sigue la iglesia uncida al carro de la reacción, no seguimos viendo cómo el “espíritu de cruzada” continúa con nuevas oleadas de beatificaciones? Y todo mientras la ley de memoria histórica ha pasado a ser eso, cosa del pasado, olvidada, ninguneada, objeto de escarnio o de sátira

      • Saludos cordiales beeble. Yo solamente conocía a Sturzo de oídas. Gracias a iosu me he puesto un poco las pilas con el personaje, del que lo desconocía casi todo, salvo el nombre y cuatro generalidades. Bueno, la sociedad española no me parece, a Dios gracias, la de los años 30. No hay un 40 por ciento de analfabetos, ni un ejército predispuesto a golpes de mano, ni violencia política digna de mención- salvo los impresentables de la txapela vencidos y casi desarmados-, ni dos millones de braceros en el sur muriéndose de cólera, ni la Iglesia, con sus actitudes reaccionarias, es la de los años 30. Sobre todo estimo que la gente, al estar poco politizada por lo general, no quiere partirse la cara con el vecino por diferencias sobre como gestionar el estado o algo parecido. Sí hay rasgos muy preocupantes. La actitud ahora mismo del nacionalismo catalán, por ejemplo, dando por roto el consenso constitucional de 1978 y apostando por una absurda secesión unilateral es para mí un factor de enorme tensión. Mira las declaraciones de algunos militares. En cambio el paro, la falta de expectativas laborales de los jóvenes y no tan jóvenes, es terrible a nivel de tragedias individuales, pero yo no veo ahí el germen de una revolución. La sociedad está demasiado atomizada, sin un fervor ideológico, desvertebrada. Triunfa el pasotismo y la salvación individual. Pero si se mezclan la quiebra de la unidad constitucional del estado, con la crisis del PP y del PSOE, y con un gobierno débil, sospechoso- por decirlo con gentileza- de corrupción e inoperante…entonces Houston tenemos un problema. Pero soy incapaz de ver el recambio y la salida de este nuevo desastre del 98.

    • Sabino, he leído recientemente algo sobre la monja benedictina Teresa Forcades que propugna una especie de cristiano progresista, y que ella misma se ha implicado en eventos de tono nacionalista catalán, con la aparente bendición de su comunidad (y de CIU, que frota las manos) ¿Puede pensarse en Sturzo haciendo algo así en estos tiempos?

      • A saber lo que pensaría Sturzo Daniel. Yo pienso que esta Teresa Forcades es una monja de cuidado, como Whoopi Goldberg en la peli. Forcades tiene una sólida formación teológica, además de ser médica, doctora en salud pública. Ideológicamente parece de izquierda radical antisistema, con grandes ataques a las farmaceúticas y grandes elogios al difunto Hugo Chávez. Este año montó con el economista Arcadi Oliveres una especie de plataforma popular para abrir un proceso constituyente en Cataluña, la nacionalidad atrozmente sojuzgada por los fascistas ibéricos. Teresa tiene fama de ser una excelente oradora, como Pasionaria; y también de ser algo mandona, como santa Teresa. Una benedictina trabucaire, en la mejor tradición ibérica. Poco rezar, mucho charlar y sobre todo muchas ganas de politiquear. En su derecho está, no faltaba más. Lo más asombroso es que Teresa, feminista, tiene contactos estrechos con las divinidades celestes, a juzgar por sus propias palabras: las relaciones entre hombres y mujeres queridas por Dios (sic ) son de igualdad y respeto recíproco. Me parece no obstante muy bien fomentar esta relación entre sexos, lo quiera Dios o no. A mí la opinión del sumo hacedor me trae sin cuidado. Desde luego, los políticos de la divinidad piensan por lo general otra cosa. Hurra por Teresa.

    • Gracias, Sabino, por la explicación. Siempre he pensado que el lugar de las monjas es su convento y que su ocupación debe ser rezar, que para eso se supone que se apartan del mundo. Por eso siempre me ha sorprendido la actividad pública (activismo, diría mejor) de esta catalana, tan del gusto de cierto nacionalismo. Ya veo que con Sturzo no haría buenas migas

      • Gracias por el enlace Daniel. Teresa no calla ni debajo del agua. Algunas perlas:

        “No existe el derecho al aborto, pero sí se debe hablar de la despenalización como un mal menor”. Si hay una ley que regula la interrupción voluntaria del embarazo desde 1985, digo yo que habrá derecho al aborto en varios supuestos. No sé a qué derecho se refiere Teresa, será al canónico…

        “El discurso oficial de la iglesia..aceptan que ser homosexual es una realidad, pero no ejercer”. Vamos, que los señores curas quieren gays no ejercientes, como los interinos. Durmientes. Me viene a la cabeza una grosería de Cela, pero no la pongo…

        “Asumimos la soberanía de Cataluña,e iniciamos un proceso constituyente”. Qué fácil es en determinados ámbitos decir tonterías sobre estos temas. Hala, venga un proceso constituyente y unas cañas.

        En fin, ¿para qué seguir?

    • Creo que fuera de Italia las experiencias tipo DC fueron un fiasco en casi todas partes. El Vaticano manejó la opción DC para España y Benelli estuvo maquinando con grupos democristianos para levantar algo de ese estilo, pero como dice maliciosamente el dicho popular: hay tantos partidos DC como democristianos. Muchos o pocos, pero siempre divididos

  13. ¿Qué unía a Luigi Sturzo con el cardenal Herrera Oria, si es que les unía algo? A simple vista parecen dos demócrata cristianos, clérigos, preocupados por las cuestiones sociales. Pero fuera de alguna similitud circunstancial yo diría que son agua y aceite. Herrera no fue un Sturzo español, bebe en fuentes distintas de un Maritain o un Sturzo. El italiano sí que puede ser considerado co-fundador de la DC italiana. Distinguía entre poder y las leyes, se opuso con fuerza al fascismo de su país y, más tarde, a los excesos de derechas e izquierdas españolas en los años 30 y 40. Herrera no tuvo esa visión y se dejó imponer servilmente el birrete cardenalicio por Franco. Repito: agua y aceite

    • En relación con tu comentario, he buscado una referencia que hace P. C. González Cuevas a la gran diferencia entre los dos. Porque -dice- mientras el sacerdote italiano permanecía en el exilio, El Debate no dejaba de alabar a Mussolini, no al fascismo, como fautor de los Acuerdos de Letrán y defensor del orden frente a socialistas y comunistas. No deja de ser significativa la ausencia de relaciones entre Sturzo y Herrera. Como señala el hispanista Alfonso Botti, el sacerdote y político italiano se relacionó con Severino Aznar, Jaime Ruíz Manent, Angel Ossorio y Gallardo, Alfredo Mendizábal, etc; pero no con Herrera Oria. Sturzo colaboró en diarios españoles como El Matí y en revistas como Cruz y Raya; pero no en El Debate

      • Sturzo llevaba en el exilio desde 1924. Salió de Italia tras el asesinato del líder socialista Matteotti. Por lo visto amenazar en los términos más graves a Sturzo era de lo más habitual en la prensa fascista. Con el precedente de Matteotti, sólo quedaba echar a correr. Ya en el exilio, siempre se manifestó en contra de la nueva mística de los totalitarios y su panteísmo estatal. De las elecciones de febrero de 1936 en España llegó a decir que no se podían entender como una derrota de los católicos ni como una guerra civil en ciernes. Valoraba positivamente, y como algo natural, el pluralismo social y político. Javier Tusell y Genoveva García Queipo de Llano hacen un interesante resumen de la postura de Sturzo sobre la guerra civil española. Sin identificarse con los sublevados, dicen, a los que negaba legitimidad, tampoco se vinculaba con los republicanos, con la excepción de los católicos vascos. Su rechazo de la interpretación de la contienda como Cruzada era radical. En síntesis, que gracias en parte a vivir en el exilio fue el único católico italiano que esbozó una posición de independencia de la religión y de mediación en el conflicto. Una postura parecida a la de Maritain.

    • De acuerdo contigo, Loquillo, no veo muchos parecidos entre ambos. Pero sí encuentro algún rasgo similar con J. M. Gil-Robles. Por supuesto, el líder de la CEDA era cristiano, conservador y monárquico, no sí si por ese orden o por otro. Lo cual se puede decir también de Sturzo. Su crítica a la dictadura franquista también se aviene con la de Sturzo a Mussolini ¿Son simples rasgos externos o se les puede equiparar?

    • Ding dong, el deporte ha sido siempre una poderosa palanca que han utilizado las dictaduras de todo color para mostrar su poder y, de paso, justificar su puño de hierro. En España lo vivimos con el Real Madrid de fútbol y baloncesto, equipo que apoyó el franquismo para lucir la marca España por todo el mundo. Nada nuevo bajo el sol

  14. ¿Es que ya nadie recuerda la primera de las cinco “instrucciones reservadas” que Mola, director de la rebelión militar, dictó el 25 de mayo de 1936 donde aparece la idea de que el golpe tendría que ir acompañado de una violenta represión. Dice así:
    “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades y sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”

    • Y se dijeron cosas todavía más fuertes Gloria. Al poco de comenzar la contienda, Gonzalo Queipo de Llano hacía las delicias de sus incondicionales con declaraciones como éstas:

      “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres. De paso, también a las mujeres de los rojos, que ahora por fin han conocido hombres de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará…”

      ” Ya conocerán mi sistema: por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan no crean que se librarán por ello; les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar”

      Sin comentarios.

      • Curiosamente Mola tenía a veces destellos de una humanidad impropia de él. Durante su etapa como director general de seguridad (bajo Dámaso Berenguer) en plena locura por las conspiraciones militares republicanas, escribió en noviembre de 1930 al capitán Fermín Galán una sorprendente y afectuosa carta en la que le advertía que sabía que estaba preparando la sublevación en Jaca y le pedía que desistiera. Fracasó en su propósito y Galán, junto a García Hernández, fue fusilado

      • Hay un relato sobrecogedor de Manuel Chaves Nogales sobre las cacerías que hacían los amigos de Queipo, los señoritos cortijeros andaluces, en los meses iniciales de la guerra civil, cuando los moros de Franco subían hacia Badajoz. Refleja bien el odio y desprecio que sentían seres que se creían superiores en todos los sentidos a los campesinos a los que llevaban siglos explotando. Cuando alguien me pregunta por la persistencia del voto socialista y comunista en Andalucía, siempre le señalo hechos como estos, que han quedado grabados a fuego en la mente de los andaluces

  15. Es muy interesante la lectura del largo artículo de Manuel Rico “El PP y la sombra del franquismo” porque muestra a la perfección las posibilidades de una versión demonológica, teológica, que no histórica o política, del PP como herederos del mal absoluto franquista. La derecha democrática española queda convertida en un residuo franquista sin sombra de bien alguno, una entidad casi sobrenatural dedicada a hacer el mal por doquier. Algunas frases antológicas de su autor: “ese caldo de cultivo explica la difícil homologación (real, profunda,no meramente jurídica) de ese partido con los partidos de la derecha democrática europea”; “el partido que hoy gobierna España al amparo de la Constitución de 1978 es el partido que no ha condenado la sublevación de 1936 contra la república”, es el partido que liquida a Garzón, impide la aplicación de la Ley de memoria histórica, que elimina del callejero a Miguel Hernández, mantiene en el callejero a tétricos franquistas etc. “Tendríamos que pensar que estamos gobernados por una versión aggiornada de lo que fuera el movimiento nacional”; “un partido que no ha superado el sustrato ideológico-político del franquismo”; “retroceso para la mayoría a tiempos funestos”; “desprecio a la política”; “desdén hacia la cultura y sus representantes”; “es una derecha de la que ha desaparecido cualquier sombra de humanismo, de compasión y de solidaridad hacia los más humildes”; ” sólo faltaba para completar el cuadro el inevitable Gibraltar español”; “no es por casualidad la inexistencia en nuestro país de una extrema derecha..el PP está impartiendo doctrina.” En algún momento Manuel Rico parece darse cuenta de que se está “pasando” y dice: “Sé que estas afirmaciones pueden ser duras. O una exageración. Pero, mal que nos pese, son el fiel reflejo de lo que ocurre hoy en España.” Una versión honesta y fiel, no hay duda. Da igual que un partido gane legalmente unas elecciones y se mantenga en el poder durante un tiempo limitado. Para los teólogos políticos que han definido para siempre el Bien y el Mal no es suficiente. La homologación democrática no ha de ser “legal” y de ejercicio, sino “real”, “profunda”, metafísica diríamos. Además, los que conceden salvoconductos de “democracia” son los Manuel Rico autodesignados como guardianes de la memoria del antifranquismo. Sacerdotes de un nuevo culto civil dogmático. Delirante esta actitud en cualquier país de nuestro entorno. Estas cosas pasan en España.

    • Por supuesto, Rico no objeta que pueda gobernar un partido que gana las elecciones, como debería ocurrir con Bildu, tan contestada por gobernar en Gipuzkoa. Pero lo que es indudable es el origen y las señas de identidad del actual PP, que no son otras que la continuidad de los elementos franquistas tras el 75. No hay más que ver cómo recurren a la mitología y simbología franquista cuando quieren reafirmar su condición de españoles (pperos). Cosa muy distinta es negar el pan y la sal a nadie, por muy heredero que sea de una dictadura

  16. Que yo sepa Bildu es el partido más votado en Guipúzcoa y controla la Diputación Foral, la alcaldía de San Sebastián y la mayor parte de los municipios. Es lo que han decidido libremente elegir los guipuzcoanos y es lo que tienen. Buen provecho. “Pero lo que es indudable es el origen y las señas de identidad de la actual izquierda abertzale, que no son otras que la continuidad con la vieja batasuna, su mitología y simbología.” No podría ser de otra manera. Lo de la “creatio ex nihilo” sólo el Señor en en el Génesis. El actual coordinador de Bildu en Guipúzcoa es Joxean Agirre, ex terrorista de ETA que se pasó 18 años en la cárcel por participar en varios asesinatos en los 80. Su compañera en el comando “oker” era “La Tigresa”, gran mujer, salmantina de origen pero vasca de adopción y de vocación. Pero han aceptado a regañadientes la legalidad, condenan “toda” la violencia y tienen la legitimidad que en un sistema democrático y competitivo dan los votos. Hasta ayer eran el frente político de una organización terrorista que los controlaba y dirigía, y ahora- ahora, no antes- comienzan la larga marcha hacia la plena homologación democrática. De manera un tanto exagerada consideran que su cambio inaugura “la paz y la democracia en Euskal Herria.” Bueno, debemos entenderlos, es la emoción de la primera vez. La primera vez que aceptan la democracia en más de treinta años. Pero, se preguntará alguno, ¿cómo ha sido posible tal transformación en tan poco tiempo? La respuesta nos la da el ex salesiano Tasio Erkicia ( “el más tonto del grupo” en opinión de Maite Pagazaurtundua): “hay más razones que nunca para la lucha armada, pero menos condiciones objetivas y subjetivas que nunca.” Ahí está el detalle como diría Cantinflas. Por la boca muere el pez. Gracias por la aclaración Tasio, pero es que hay algunos que aún no se han enterado. En cambio, la derecha democrática española ya pasó la prueba (muy sencilla: razones y votos en vez de insultos y fusiles) hace treinta y pico años. Esos treinta años que los abertzales utilizaron( malgastaron) para la “lucha armada” con todas sus “razones.” Llegan tarde a la democracia, pero llegan. Crucemos los dedos.

  17. Curiosa la estafa montada por el sobrino del ex ministro franquista Martín-Artajo en Londres. A este hombre le ha fallado no tener el carnet del PP o el del PSOE. Debió de haberse hecho concejal del ayuntamiento de Madrid (aunque viviera en Londres), haber hecho unas donaciones a la caja B del partido y hoy tendría a todo el sistema judicial español más el pdte del gobierno y el rey defendiéndole. Que falta de visión ha tenido!!

    • Unos datos sobre Alberto Martín-Artajo. Durante la República fue estrecho colaborador de Ángel Herrera Oria, director del diario católico “El Debate”, y miembro de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. Al comenzar la guerra civil, se pasó al bando sublevado. Asesoró como jurista a la Junta Técnica y al ministerio de Trabajo nacionalista, y participó en la elaboración del Fuero de los Españoles. En 1940 fue nombrado por el general Franco presidente de Acción Católica. El abuelo: En julio de 1945, tras consultar con el primado, el cardenal Enrique Plá y Deniel, aceptó la cartera de Asuntos Exteriores y abandonó su cargo en Acción Católica. Sus gestiones diplomáticas lograron romper el aislamiento de la dictadura, con la firma del Concordato con la Santa Sede en agosto de 1953, los acuerdos hispano-norteamericanos de septiembre del mismo año y con el ingreso de España en la ONU en 1955

    • La verdad es que España es una cantera inagotable de delincuentes, tenemos tantos, que hay que exportarlos también, para mayor gloria de la Marca España. Es a esto a lo que le llaman “fuga de cerebros”, ¿no? Lo malo para ellos es que en los EE.UU. es más difícil para ellos pastelear con la fiscalía para irse de rositas. Pobrecillo, se va a “hacer las Américas” sin darse cuenta que como en España no se roba en ningún sitio

  18. Los camaradas de la Izquierda Plural pretenden convertir cada 18 de julio en el “día oficial contra el franquismo y de homenaje a sus víctimas.” En realidad, lo que quieren celebrar es el “día oficial contra el PP y de homenaje a sus adversarios políticos.” O sea, el más descarado autohomenaje con que se regalan Cayo Lara y José Luis centella. Es estupendo ser “antifranquista” cuando el tirano lleva echando ortigas cerca de 40 años y ya no muerde. Casi tan estupendo como ir a África en jet privado para fotografiarse con gente hambrienta y esquelética. Se queda bien sin esfuerzo. Se fortalece la más repulsiva buena conciencia. Además, siempre se saca algún beneficio. Yo soy el más “solidario” y tú el más “antifranquista.” Y de paso, si se puede salpicar al PP con el barro del “franquismo” mejor que mejor. Yo soy muy “bueno y demócrata” y el PP muy “malo y fascista.” Es muy lista nuestra progresía política y muy impresentable cuando se trata de analizar con rigor nuestro pasado histórico más traumático. ¿Cuándo dejarán de ser la Guerra Civil y el franquismo campo de batalla para dirimir los líos políticos del presente?

    • Sabino, no veo yo la cosa tan fuera de lugar. No sé si IU intenta hacer de ese día ocasión para dar estopa al PP pero no estaría de más que, el 18 de julio o el día que se dedica, se recordase a todos los que no tuvieron ni Causa General, ni inscripciones de su nombre en las paredes de las catedrales, ni panteones de honor en los cementerios. Hablo de los que aún siguen en las cunetas, de los que están arrejuntados en hueseras colectivas de tantos cementerios españoles, de gente enterrada de modo vergonzante por sus familias para no caer en desgracia durante los gloriosos años del Caudillo. Todos esos se merecen un día, un reconocimiento por parte de esta sociedad española que dice haber superado sus divisiones

  19. Saludos x25. Difícilmente puede la sociedad española superar sus divisiones si determinadas formaciones políticas están constantemente utilizando de modo sectario y sesgado el pasado como arma política en el presente. No se puede traer a colación una y otra vez el “franquismo” con el único objetivo de atacar y deslegitimar al PP con la acusación de ser “neofranquista”, esto es: no democrático, fascista, reaccionario, inquisitorial etc. Es una utilización desvergonzada del pasado que las propias víctimas del franquismo no se merecen. Porque en este pleito las víctimas del franquismo son como el convidado de piedra. Como están mudas, son utilizadas de modo espúreo para los intereses políticos de determinados sectores de la izquierda española. Estos sectores no quieren conocer, sino enredar y enlodar aún más la ya de por sí nauseabunda vida política de este país. Otra cosa sería una política de la memoria seria y omnicomprensiva, sin sectarismos ni exclusiones, y aceptando toda la historia, no únicamente aquella parte que ahora por conveniencia política interesa tergiversar. Todas las víctimas de la guerra, de todos los bandos, exigen memoria y homenaje. Por supuesto, las decenas de miles de masacrados en guerra y postguerra por los sublevados que la desencadenaron; pero también merecen recuerdo las miles que fueron asesinadas en la zona republicana por ser “burguesas”, “derechistas”, católicas etc. Decir que éstas no merecen recuerdo alguno en una democracia porque ya fueron recordadas y resarcidas por el franquismo es sencillamente ponerse a la altura de una dictadura sectaria, brutal y edificada sobre la venganza y la mentira. Precisamente porque Franco sólo recordaba a los de “él” la democracia tiene que recordarlos a todos. Es sencillamente odioso el sectarismo “neofranquista” de cierta izquierda paleta e ignorante. Y para mí, dudosamente democrática.

  20. Del prólogo de Rafael Escudero Alday al libro de Francisco Espinosa “Callar al mensajero”:

    “Memoria democrática: éste es el concepto que delimita la filosofía y contenido de la ley. La memoria que merece la reconstrucción en un régimen democrático como el actual es la de quienes sufrieron esta forma específica de violencia (se refiere a la franquista of course)…es decir, la memoria de la democracia, la libertad y el antifascismo. La ley rompe deliberada y conscientemente el principio de equidistancia entre dictadura y democracia, fascismo y antifascismo. Para un legislador democrático…la violencia que hay que condenar es la violencia de los que formaron parte del bando de la dictadura, por ser ellos quienes rompieron con el régimen democrático republicano y quienes caracterizaron su labor de gobierno por una continua violación de los más elementales derechos fundamentales…En este sentido, la memoria que hay que recordar es la de los que lucharon en el bando de la democracia, que era el de la legalidad republicana. Un régimen democrático no tiene la obligación de rehabilitar la memoria colectiva de las personas y grupos que lucharon contra ella. Solo cabe hacerlo en el caso de los que lucharon en el bando de la democracia y la libertad, que era el bando de la legalidad preestablecida…Esta es la memoria que encaja en el proceso de recuperación de la memoria histórica que se ha desarrollado en España. Y encaja porque su objetivo político es común: reivindicar la memoria democrática, la de la lucha por la democracia y la libertad.”

    Fin de la cita. “Su objetivo político”…La verdad es que se agradece tanta claridad. Esto es lo que significa la recuperación de una, sólo una, de las múltiples memorias históricas de la Guerra Civil para determinada izquierda. Las otras memorias el legislador no tiene la “obligación” de recordarlas. Damnatio memoriae. Ahora otra cita, por fortuna mucho más breve, del filósofo norteamericano Richard Rorty:

    “La lucha por el liderazgo político es, en realidad, una lucha por el relato del pasado.”

  21. Me llamó la atención que en las canonizaciones de ayer en Tarragona, el cardenal Amato se refiriese a Luigi Sturzo que, en 1933, escribió un artículo en el diario ‘El Matí’ de Barcelona. En él, entre otras cosas, decía “que las modernas ideología son verdaderas religiones idolátricas, que exigen altares y víctimas, sobre todo víctimas, miles, e incluso millones”. Eso sí, después de las denuncias, el purpurado italiano quiso dejar muy claro que, a pesar de ese plan de exterminio programado por la República contra la Iglesia católica, ésta no beatifica a estos mártires en busca de revancha alguna. Porque “la Iglesia, casa del perdón, no busca culpables”, concluyó el cardenal Amato, en una homilía que dará mucho que hablar

  22. El problema de fondo es la idiosincrasia irresponsable del español porque yo creo que es algo relacionado con la colectividad nacional. El español, al contrario que el anglosajón, quizás por temas religiosos, no tiene sentido de culpa o rápidamente intenta huir de la conciencia moral y descargar las culpas en el exterior; y pasa en todos los órdenes de la vida, en la relación persona, en la profesión, en lo económico. De hecho a nadie le importa un bledo la moral y la ética, que es lo más importante de la vida. A la gente no le importa ser buena persona, sólo hay que ver sus objetivos declarados en las chorradas encuestas sobre felicidad: “salud, dinero, amor…”, las chorradas que los medios nos meten en el cerebelo desde pequeñitos. Si las personas nos preocupáramos de amar y ser buenas personas en vez de la obsesión por “mi salud, mi dinero, mi felicidad, mi amor, mi esto, mi otro, yo, mi, me, conmigo…” ¿cuántos problemas se terminarían de cuajo?

  23. Perdón por la avalancha. Otra novedad editorial de Feliciano Montero, siempre sugerente. Se trata de CATOLICOS Y PATRIOTAS. Iglesia y nación en la Europa de entreguerras, publicado por la editorial Silex, coordinado por Alfonso Botti, Feliciano Montero y Alejandro Quiroga, fruto de un seminario celebrado en la Universidad de Alcala en octubre del 2011.
    Las principales aportaciones y novedades del libro son dos:
    En primer lugar, sitúa el estudio del nacionalismo católico español en el contexto de la doctrina y orientaciones vaticanas (D. Menozzi) y de otros casos europeos, italiano, portugués y polaco. Y en segundo lugar, en el ámbito español, analiza otros tres nacionalismos católicos emergentes, el catalán, el vasco y el gallego

  24. En algún comentario veo que se establece una relación entre Sturzo y Herrera Oria, con la que estoy en absoluto desacuerdo. Jamás Herrera fue el Luigi Sturzo español. Porque mientras el sacerdote italiano permanecía en el exilio, El Debate no dejaba de alabar a Mussolini, no al fascismo, como fautor de los Acuerdos de Letrán y defensor del orden frente a socialistas y comunistas. No deja de ser significativa la ausencia de relaciones entre Sturzo y Herrera. Como ha señalado el hispanista Alfonso Botti, el sacerdote y político italiano se relacionó con Severino Aznar, Jaime Ruíz Manent, Angel Ossorio y Gallardo, Alfredo Mendizábal, etc; pero no con Herrera Oria. Sturzo colaboró, además, en diarios españoles como El Matí y en revistas como Cruz y Raya; pero no en El Debate.

  25. El martes 16 de septiembre, a las 19:00h, en el espacio UNE de la Librería Científica del CSIC. Madrid, presentación del libro “Entre cirios y garrotes. Política y religión en la España contemporánea, 1808-1936”, de Manuel Suárez Cortina.
    “Entre cirios y garrotes” no tiene la pretensión de ser una historia de la religiosidad católica o de la Iglesia española. Es un acercamiento a un conjunto de ámbitos temáticos –identidad nacional, catolicismo, laicismos republicanos, heterodoxias y religiosidades alternativas – a través de los cuales se puede conocer el papel de la religión en la vida política española y los distintos y antagónicos modos de concebir esa relación desde la guerra de la independencia hasta la guerra civil de 1936. La época contemporánea conoció un fuerte enfrentamiento entre laicistas y confesionales que expresaba el protagonismo de la Iglesia para caracterizar España como nación y las modalidades de su relación con la sociedad y el Estado. El libro muestra la dificultad de lograr en España la libertad religiosa y los conflictos permanentes en torno al lugar que corresponde a la religión y la Iglesia en la sociedad, cultura y política nacional.

  26. Os queremos informar de la celebración del curso «Los católicos, el franquismo y la oposición (1951-1956)», organizado por el equipo I­+D «La Restauración social católica en el primer franquismo», que tendrá lugar en octubre de 2014 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares. La historiografía sobre el franquismo definió hace tiempo la divisoria entre el primer y el segundo franquismo en torno a la mitad de los años 1950, relacionándola con la crisis universitaria y política de 1956 y con el fin de la política económica autárquica. También en el caso de la relación de la Iglesia y del catolicismo con el Régimen, en esa misma coyuntura de mediados de los cincuenta, aparecen algunos cambios significativos. Hubo autocríticas pastorales y sociales, en medio del predominio de la mentalidad y del estatus nacional-católico y “colaboracionista” que marcaba el Concordato de 1953.

  27. Pregunta: ¿Hay mas dictadura que la actual mayoría del PP.? ¿Porque hablan de dictadura los herederos del Nacional Catolicismo?. Haría bien el PSOE en luchar por el bien ciudadano en vez de luchar por colocarse personalmente. Solo buscan el beneficio de PSOE, S.A. y de sus directivos.

  28. Además de pecado e inmoral, votar al PP es de una irresponsabilidad de kamikaze. De enfermo con síndrome de Estocolmo, o decididamente de estúpido sin más paliativos.
    Esta escombrera en la que han convertido el país, hay que limpiarla, ventilarla y darle una buena mano de pintura de la decencia y “anormalidad”. Lo que son capaces de hacer los “seres humanos normales” ya lo conocemos. Votemos por los anormales, seguro que más que éstos no nos podrán defraudar, por más empeño que le pusiesen.

    • ¿Vergonzoso, lo que algunos voten?. Muchos se lo callarían. Bastará con que cada uno quisiera ser responsable de su voto, responsable en su conciencia tal vez sea mucho, cada uno acomoda su conciencia a sus conveniencias, y tampoco hay forma de medir cuánto de moral es cada uno. De todos modos se vota más por sentimientos y prejuicios que en base al razonamiento, y además casi todos. Disculpamos a los nuestros, como excusaríamos siempre a un hijo o un hermano. La acertada línea de la moral es muy difícil.

    • Hago una llamada a la iglesia para que considere pecado votar a un partido tan corrupto como el PP. La iglesia, como la derecha, son por naturaleza sordas. Habrá excepciones, pero sólo sirven para confirmar la regla. No se le pueden pedir peras al olmo. La ideología política puede ser tan fanática como la fe religiosa. Todo se disculpa si ganan los nuestros. Esto es especialmente cierto cuando se aplica a la derecha hispana, que no reacciona nunca con el cerebro, sino con las vísceras. Por eso es imposible razonar con ellos. No merece la pena ni intentarlo. Es perder el tiempo.

      • Es inmoral, desde luego. No se trata de la corrupción, ni del control de los medios de comunicación, ni de la manipulación de la justicia. Se trata de que cada voto al neoliberalismo está legitimando la explotación del tercer mundo por parte del primero, y la condena a la pobreza para millones de seres humanos en todos los países. Y son votos emitidos por personas que pueden ser muy éticas en su vida personal, y que incluso muestran un alto grado de compasión hacia los débiles, hasta que llega el momento de analizar las causas de la pobreza y de correr el riesgo de perder su alto nivel de vida. En ese momento miran hacia otro lado para votar según sus propios intereses. ¿Acaso un voto por el interés propio en lugar de por el de la sociedad no es corrupción, y por tanto profundamente inmoral?

    • Ahora que se sabe a ciencia cierta qué es el PP y las prácticas que ha llevado a cabo durante estos años, votarles resulta inmoral, salvo que dimitiera toda la ejecutiva y se refundara el partido. El voto lo efectuamos personas adultas y con plena consciencia, luego quien decida seguir apoyando esas prácticas es cómplice de las mismas. Normal que en las encuestas oculten su voto. Les da vergüenza admitirlo y prefieren “pecar” en privado.

    • El fascismo italiano nació revolucionario y anticlerical, pero pronto entró en el redil conservador y se convirtió en el garrote de las viejas élites para liquidar el parlamentarismo liberal y el movimiento obrero. La iglesia católica, institución antiliberal por excelencia, aprovechó bien la coyuntura fascista y recuperó parte de la influencia que había perdido tras la unificación italiana y el fin del poder temporal del Papa. Alberto Moravia decía con gracia que los curas se dejaban crecer la camisa negra hasta los tobillos y la llamaban sotana; en cambio, los fascistas se recortaban la sotana a la altura de la cintura y ya tenían uniforme. Al final, Mussolini acabó colgado por los pies, los Saboya (dinastía liberal y anticlerical en sus orígenes) destronados y la santa mafia tan campante. Con todos los matices que se quieran, las iglesias cristianas apoyaron la aventura fascista, incluso en Alemania, donde eran perseguidas. El miedo al comunismo ateo, el odio al liberalismo democrático y el gusto por el autoritarismo conservador marcaron el camino a seguir por la grey cristiana. Hay ejemplos bochornosos de obispos alemanes apoyando al mesías providencial Adolf Hitler y echando las campanas al vuelo (literalmente) con motivo, por ejemplo, de la invasión nazi de la URSS, el gran enemigo. Por su parte, las iglesias evangélicas se nazificaron hasta tal extremo que los llamados “cristianos alemanes” exigían la supresión del Antiguo Testamento, la purga de cualquier elemento judío de los escritos y la liturgia cristiana, renegar de San Pablo, convertir a Cristo en un revolucionario con camisa parda y considerar al Führer como el enviado de Dios para salvar a la humanidad de las garras del “bolchevismo ateo.” Para esta gente, la nueva fe alemana era el cristianismo “ario” mezclado con el nacionalismo pagano de los nazis. Y en España ya sabemos lo que pasó: la vuelta al Estado-iglesia inquisitorial de los siglos XVI y XVII y el exterminio de cualquier disidencia “antiespañola”, fuera política o religiosa. Tenía razón Moravia.

  29. La existencia de Franco y su paso por la historia de la desgraciada y execrable España, no fue un chiste sino una realidad de plagada de crímenes. Claro que una sociedad como la española, aún hoy sin principios, sin ética y sin sentido de la justicia no distingue.

  30. Se reabre la polémica por el homenaje a Mussolini con 20.000 abetos en el monte Giano. En 1939 se plantaron estos árboles formando la palabra «DUX», que se reconoció como patrimonio artístico y monumento natural. Una nevada ha acentuado su visibilidad. Algunos políticos italianos abogan por eliminar los símbolos de la propaganda fascista; otros apuestan por no borrar una parte trágica de la historia del país:

    http://www.abc.es/cultura/abci-reabre-polemica-homenaje-mussolini-20000-abetos-monte-giano-201601191900_noticia.html

  31. Puede que la anomalía española sólo sea la interminable y asfixiante influencia de la iglesia católica. Los principales países europeos hace siglos que se liberaron de su yugo mediante revoluciones o transformaciones hacia versiones del cristianismo más tolerantes. Italia también la sufre, incluso actualmente más que España, pero quizás la presencia del Vaticano la hace parecer inevitable a los ojos del mundo. Y España no puede ofrecer, a diferencia de Italia, un arte resplandeciente, pagano, que ha llenado el mundo desde hace siglos y que la propia iglesia allí ha consentido y fomentado. El nuestro casi siempre ha sido oscuro, opresivo, violento, torturado. Y nuestra vida política y social sigue viviendo bajo una evidente tutela moral del catolicismo que pocos se atreven a desafiar abiertamente porque responde a una creencia que se dice mayoritaria aunque no se practique.

    • ¿Nuestros maravillosos monumentos no son un arte resplandeciente? ¿Has entrado alguna vez en esa joya multicolor y resplandeciente que es la catedral de León?

      • El programa ‘Salvados’ dirigido por Jordi Évole repasó en su edición de este domingo la situación de los ‘esclavos’ del franquismo, presos políticos que trabajaron forzados para el régimen tras la Guerra Civil. El espacio lideró su franja con una audiencia media del 14,3 % y 2.994.000 espectadores.

      • Me refiero al arte pagano que en España ha sido bárbaramente aniquilado. Cosa que no ocurre en otros países. Por supuesto que León es una joya, eso no cabe duda.

  32. Los herederos del beneficio económico obtenido por aquellos esclavos, son los mismos que hoy te dicen que “hay que olvidar el pasado y no remover las cosas” y que ya está bien de… “dar la matraca con las historias del abuelo”. También son los que disfrutan del patrimonio robado a esas familias esclavizadas y explotadas y toda la sociedad desde hace décadas. Lo increíble es que haya descendientes de estos esclavos que les voten, creyéndose el cuento de que no son lo mismo y que han cambiado “y ya tal”.

      • Esto ocurre, simplemente, porque Mussolini fue juzgado y fusilado y sus correligionarios pagaron por ello. Con Patxi ocurre todo lo contrario, nunca nadie ha sido ni siquiera acusado de los crímenes que el franquismo cometió. Es más, se inventaron la transición para poder llamarse demócratas de toda la vida y ministros franquistas formaron un partido que hoy en día gobierna en España. Si no lo ves es porque eres uno de esos neofranquista o porque estas ciego. Es indignación lo que produce y no histeria.

  33. Camarada lenin, únicamente una puntualización a tu comentario: a Mussolini no lo juzgó nadie, ni siquiera un “tribunal del pueblo.” El Duce, su amante Claretta Petacci y unos cuantos jerarcas fascistas más fueron asesinados a sangre fría por partisanos comunistas. Luego, trasladaron sus despojos a la plaza Loreto de Milán, donde fueron salvajemente profanados por una turba sedienta de sangre y venganza. Este fue el final del fascismo.

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