Chile: la tormenta perfecta para destruir un país

Todos hemos seguido con preocupación y cierto asombro, el malestar social que ha estallado en violentos disturbios en Chile. Muchos tenían a ese país como un ejemplo de democracia y buen hacer económico en un entorno (el latinoamericano) tan propenso a las convulsiones y el desorden. Pero hubiera bastado estar atentos a un indicador (el índice Gini) para saber que pronto o tarde, Chile era -y sigue siendo- un volcán en erupción.

El Grupo del Banco Mundial (World Bank Group) es una organización que se concentra en analizar las finanzas de los países, para luego ofrecer planes e ideas para mejorar estas economías. Entre las herramientas que utilizan para hacer estos análisis se encuentra el coeficiente de Gini, creado por el estadístico italiano Corrado Gini, el cual entrega un valor entre 0 y 1.

En este sistema, un país que tiene un coeficiente de cero gozaría de la igualdad perfecta, donde todos sus habitantes reciben el mismo ingreso. Por el contrario, un país con un coeficiente de 1 sufriría la desigualdad extrema, donde un habitante se llevaría todos los ingresos mientras el otro se quedaría sin nada.

La última vez que el coeficiente fue actualizado fue en 2016, cuando la organización entregó una lista de 101 países. Ésta se organizaba desde el más igualitario al más desigual. El más desigual del mundo es Sudáfrica, y le siguen Haití y Honduras. Chile aparece en el 7º lugar de los países económicamente más desiguales. No hay ningún país africano ni asiático que lo sea tanto.

Cabe señalar que estos resultados coinciden con los dados a conocer por la medición realizada por la OCDE en 2014 entre sus estados miembros. En aquella oportunidad, Chile fue el peor evaluado de la OCDE. Según los resultados, Chile alcanzó un coeficiente de Gini de 0.47. Tras Chile aparecía México con 0.46; Estados Unidos y Turquía con 0.39; Israel con 0.37 y Estonia, con 0.36; todos en el club de las naciones más desiguales del mundo.

9 pensamientos en “Chile: la tormenta perfecta para destruir un país

  1. “El modelo económico de Pinochet” no es otro que el modelo de la Escuela de Chicago de Milton Friedman, que propugna el ultraliberalismo económico a ultranza, con la privatización absoluta de todos los servicios públicos: pensiones, sanidad, educación, etc.
    En las imágenes en blanco y negro del golpe fascista de 1973 se puede ver a los barbudos “Chicago boys” de Friedman, recién desembarcados en las calles de Santiago, al lado de los temibles milicos armados con fusiles y cascos.
    No deja de ser sarcástico que el modelo “ultraliberal” económico se ensayara en una dictadura militar sangrienta, que reprimió con saña todas las libertades y derechos, incluidos los asesinatos políticos y las desapariciones forzadas. O a lo peor esa es la vía para imponer esta desalmada teoría y práctica económica, que luego se exportó al resto del continente americano y ahora empieza a hacer furor en Europa.

    • Triste destino el de los presidentes que gobiernan para los desfavorecidos, como Allende, Thomas Sankara, Amílcar Cabral, Patrick Lumumba, Mossadeq….

  2. Creo que es oportuno comentar una cosa obvia. El modelo que se implantó con Pinochet fue el neoliberalismo en su primera etapa, hasta 1986, cuando la economía colapsó económicamente, y los listillos de Chicago se dieron un baño de realidad ante toda la misteria que estos fascistas estaban creado. Desde esa época el modelo es diferente. Aun así, quedaron estructuras neoliberales combinadas con una fuerte intervención del Estado en la economía (lo que explica sus grandes resultados económicos en términos empresariales y PIB), pero que no han sido repartidas porque el país, con métodos más eficientes, busca la prosperidad para unos pocos y la miseria para muchos.

  3. Milton Friedman asesoró a Pinochet en cuestiones económicas (hay incluso foto de una reunión oficial entre él y el tirano). Y los Chicago Boys se educaron bajo la tutela del gran pope neoliberal. Eran chicos listos, de clase alta, formados en la Universidad Católica y algunos de ellos vinculados al Opus Dei. Las estrechas relaciones entre Milton y Pinochet levantaron una gran polémica. Y cuando a Friedman se le preguntó si es que le gustaban ciertas dictaduras, respondió: no, no me gustan. Pero escojo el mal menor. El mal mayor era, se entiende, Salvador Allende, el presidente legítimo derrocado y asesinado. El otro gran profeta neoliberal, Hayek, también tenía debilidad por el Chile pinochetista y la Argentina de las Juntas Militares. Estuvo en Santiago dando conferencias. Creía que Pinochet era un “dictador liberal”, oxímoron donde los haya. Otra debilidad hayekiana era la Sudáfrica del apartheid. Estas preferencias de los capos del neoliberalisno no son para echar en saco roto. Un estado limitado pero fuerte y una intensa desregulación y privatización de la economía acompañada de mano dura contra el inevitable conflicto social era y es la receta a seguir. El liberalismo conservador no es nada democrático porque la libertad individual de los propietarios prima sobre cualquier forma de solidaridad social, que queda reducida a la mera beneficencia privada. De labores de este tipo se ocupaba en Chile doña Lucía Hiriart, señora de Pinochet. Todo de un conservadurismo decimonónico con naftalina, que es la verdadera ideología neoliberal. Desde esta perspectiva, la movilización política democrática se ve con recelo o pánico. Si los representantes de la “chusma” llegan al poder, nos quitarán nuestros privilegios seculares. Es escandaloso que lo “analfabetos” puedan mandar, dicen. Este miedo oligárquico se esconde bajo denuncias exageradas contra el “populismo.” Antes el malo era el comunismo, claro. En Hispanoamérica el populismo es democrático al romper con el conservadurismo elitista y reaccionario a lo Pinochet. Otra cosa es que luego este populismo engendre formas distintas de autoritarismo si alcanza el poder. En Chile, la gente últimamente se hartó del neoliberalismo incrustado en una constitución no democrática pero aún vigente como es la de 1980. Supongo que se acabará abriendo un proceso constituyente. Lo admite hasta la derecha gobernante. Chile es el país mas desarrollado de América Latina, pero también uno de los más desiguales.

  4. Resulta sarcástico que quienes hablan tanto de “dictadura progre” (un término ahora tan de moda entre los más conservadores) sean precisamente quienes añoran aquella sociedad de la España preconstitucional (una dictadura real), con su peculiar orden civil, sus valores autoritarios, y su sistema educativo impregnado e invadido por la moral católica más retrógrada. Desde luego, Vox está haciendo una labor muy machacona por intentar volver a esa sociedad que todos creíamos superada para siempre, y está consiguiendo arrastrar a la hasta ahora derecha tibia y más o menos moderada a su terreno. Si todo sigue así, mucho me temo que el pseudópodo (Vox) acabe fagocitando a la ameba principal (PP) de la que hace poco tiempo se desgajó.

  5. Es cierto. Lo de la dictadura progre es un mantra que suelen usar hasta el agobio los más reaccionarios. Supongo que se referirán a la corrección política y sus dogmas de fe (multiculturalismo, lenguaje inclusivo, ideología de género, victimismo, memoria histórica, cierto etnicismo, revanchismo o indigenismo). De momento, estos dogmas pueden ser criticados públicamente, aunque en general la gente sensata se anda con pies de plomo y practica una especie de autocensura evitando tocar ciertos temas por miedo a la inevitable acusación de facha. Otros no tienen tanta diplomacia, arremetiendo de frente y sin frenos. Estos últimos suelen ser los más derechistas. En realidad, la corrección política se puede cuestionar desde los prejuicios reaccionarios de siempre, pero también de manera crítica, libre. Después de todo, en una sociedad democrática el libre examen es más un deber que un derecho. O debería serlo. Ejemplos. Por criticar con dureza las tonterías de la memoria histórica nadie se convierte en franquista. Sencillamente, la MH es lo contrario de la Historia como análisis relativamente objetivo e imparcial del pasado. También es perfectamente legítimo reírse de los desatinos de la jerga delirante sobre miembros y miembras. Defender la igualdad no es destrozar el diccionario. Sin hablar del victimismo de ciertos ricos que se creen despojados por los menos ricos o perseguidos por una tiranía de su invención (burgueses catalanes nacionalistas que dicen vivir bajo una dictadura terrible). Claro que los excesos del separatismo deben condenarse no desde un españolismo patriotero sino siempre desde la defensa de un patriotismo constitucional inspirado en los valores de la democracia liberal: igualdad entre los ciudadanos sujetos de derecho hayan nacido en Guipúzcoa, Albacete o La Martinica. Defender la soberanía nacional o democracia no es quemar incienso delante del retrato de Franco. Es lo contrario. Valorar positivamente la figura de un monarca constitucional no supone volver al Antiguo Régimen. La Constitución de 1978 no son las Tablas de la Ley pero mucho menos son las Leyes Fundamentales del Movimiento. De hecho, un Estado basado en la soberanía nacional es lo diametralmente opuesto a una dictadura teocrática y autocrática por la gracia de Dios. Una democracia no es una dictadura. La memoria no es Historia. El secesionismo es dudosamente democrático por mucho que invoque la democracia. En España no existen presos políticos desde 1977 sino políticos presos. Afirmaciones así no te convierten forzosamente en un derechista. Que luego innumerables cantamañanas de derecha o extrema derecha entren a saco en los mismos temas con toda su sal gorda demagógica es un problema distinto. Conviene distinguir entre unos y otros.

    • No se puede crecer infinitamente en un mundo finito con recursos limitados, eso lo ve hasta el mas ciego, porque se mira entonces a otro lado? por el egoísmo u egocentrismo y materialismo inmediato, en el que estamos inmersos como sociedad, urge un cambio, el camino actual nos lleva al abismo.

    • La cuestión principal, el valor o los valores, la ha dejado encima de la mesa Mariana Mazzucato con su libro “El valor de las cosas: quien produce y quien gana en la economía global”. Esa cuestión es en hacer transparente que o quien realmente crea, extrae o destruye valor en esta sociedad global. Si se hiciera un ejercicio de transparencia, destapando las narrativas que promueven el valor al dinero, nos encontraríamos muchas sorpresas. Pero hacer esa transparencia requiere, principalmente, de pensamiento crítico y sistémico, encontrándonos como los medios y las redes sociales alimentadas por los valores del statu quo obstruyen esa cortina que no nos deja ver. En condiciones normales, destapar esto, nos llevaría a cambiar el PIB y adecuarlo a esas políticas públicas, más hacia la calidad que la cantidad, como las que está intentando el gobierno de Nueva Zelanda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s