Wall Street, IBEX, CAC-40, la ilusión de las Bolsas

El hundimiento de las Bolsas de todo el mundo se interpreta como un signo de mala sanidad económica. Pero las “bolsas” no son seres biológicos susceptibles de contagio por virus como el COVID-19.
Son otro mito ultraliberal que, ingenuamente, nos hemos tragado como indicador de “salud” de las economías, una especie de magia del mundo paralelo capitalista. Pero sólo es otra enorme falacia (como el traje nuevo del emperador, el “american way of life” y otros mitos ultraliberales) que disfraza un cruel casino de juego desproporcionado en el que los ricos (“la banca”) hacen que los incautos pierdan sus ahorros con cualquier excusa peregrina.
Los episodios de “pánico bursátil”, son periódicos (“toca” recoger beneficios) y no demasiado generalizados (para que no se vea el truco); aunque, en ocasiones (como la excusa global de una pandemia) pueden ser demoledores (para hacer tabla rasa, apropiárselo todo en unos días). Momentos estelares (como el “Crack del 29 en Wall Street”) en que los buitres oportunistas de la crueldad y la desgracia humana deciden acabar su tramposa partida cuando todos los pequeños y algunos medianos ya lo han perdido todo a costa de los dueños del casino, inventores y retocadores de sus falaces “reglas de juego”.
Este mecanismo, que retroalimenta al capitalismo salvaje, no sólo demuestra su gran mentira sino su descomunal indecencia, tan cobarde como sanguinaria; y también que el dinero y su acaparamiento siempre controlan nuestras vidas (al controlar el poder económico que, a su vez, controla los poderes político, legislativo y judicial) porque sus dueños otorgan al dinero en sí mismo mucho más valor que al trabajo, el esfuerzo y la solidaridad humanos juntos.
Debemos denunciar la indecencia del enriquecimiento con las desgracias humanas, decir “no va más” y cerrar este cruel casino de poderosos divirtiéndose mientras hacen caja con la ruina y la muerte de los más inocentes y vulnerables.
Si hay algo que ya ha demostrado demasiadas veces su crueldad inhumana es este capitalismo ultraliberal de bolsa-casino. No sigamos permitiéndoles que “hagan juego” con nuestra dignidad y nuestras vidas.

Chile: la tormenta perfecta para destruir un país

Todos hemos seguido con preocupación y cierto asombro, el malestar social que ha estallado en violentos disturbios en Chile. Muchos tenían a ese país como un ejemplo de democracia y buen hacer económico en un entorno (el latinoamericano) tan propenso a las convulsiones y el desorden. Pero hubiera bastado estar atentos a un indicador (el índice Gini) para saber que pronto o tarde, Chile era -y sigue siendo- un volcán en erupción.

El Grupo del Banco Mundial (World Bank Group) es una organización que se concentra en analizar las finanzas de los países, para luego ofrecer planes e ideas para mejorar estas economías. Entre las herramientas que utilizan para hacer estos análisis se encuentra el coeficiente de Gini, creado por el estadístico italiano Corrado Gini, el cual entrega un valor entre 0 y 1.

En este sistema, un país que tiene un coeficiente de cero gozaría de la igualdad perfecta, donde todos sus habitantes reciben el mismo ingreso. Por el contrario, un país con un coeficiente de 1 sufriría la desigualdad extrema, donde un habitante se llevaría todos los ingresos mientras el otro se quedaría sin nada.

La última vez que el coeficiente fue actualizado fue en 2016, cuando la organización entregó una lista de 101 países. Ésta se organizaba desde el más igualitario al más desigual. El más desigual del mundo es Sudáfrica, y le siguen Haití y Honduras. Chile aparece en el 7º lugar de los países económicamente más desiguales. No hay ningún país africano ni asiático que lo sea tanto.

Cabe señalar que estos resultados coinciden con los dados a conocer por la medición realizada por la OCDE en 2014 entre sus estados miembros. En aquella oportunidad, Chile fue el peor evaluado de la OCDE. Según los resultados, Chile alcanzó un coeficiente de Gini de 0.47. Tras Chile aparecía México con 0.46; Estados Unidos y Turquía con 0.39; Israel con 0.37 y Estonia, con 0.36; todos en el club de las naciones más desiguales del mundo.

Mensaje de Navidad de Franco

Este es el último mensaje de Navidad de Franco el fin de año de 1974 Franco y Juan Carlos

Y años anteriores: 19551957 y 1958, 19601966, 1967, 1969 o en inglés

Una recopilación de mensajes desde 1937 a 1974.

Y los mensaje del ex rey Juan Carlos desde 1975 hasta 2013.

José Mota imitando al rey en 2010

¿Es hora de cerrar los bancos de alimentos?

Los bancos de alimentos se han convertido en un serio obstáculo en la lucha contra la pobreza. Al prometer “acabar con el hambre” alimentando a los hambrientos, dan la tranquilizadora ilusión de que nadie tiene hambre – o si la padecen, es por su culpa. Nos alejan de la dura realidad en la que millones de personas carecen de las necesidades básicas de subsistencia.

Es hora de cerrar los bancos de alimentos. He llegado a esta conclusión después de 18 años de investigación sobre la alimentación, el hambre y la pobreza; de trabajar como voluntaria en bancos de alimentos; de servir en una Junta de Bancos de Alimentos; y de participar recientemente en un desafío en el que comí de una cesta de un banco de alimentos típico durante tres días.

El primer problema es que los bancos de alimentos nunca pueden acabar con el hambre.

La mayoría de las personas que podrían ser clasificadas oficialmente como “hambrientas” simplemente no las usan. En la única encuesta nacional que se molestó en preguntar (realizada por Human Resources Development Canada), uno de cada cuatro canadienses hambrientos utilizaba bancos de alimentos. Muchos prefieren pasar hambre que aceptar la caridad. O prefieren dejar la comida para aquellos que, se dicen a sí mismos, “realmente” la necesitan.

Las investigaciones demuestran que incluso los que utilizan los bancos de alimentos pasan hambre. Esto se debe a que los bancos de alimentos sólo pueden suministrar lo que se dona. Dada la abrumadora demanda de sus servicios y su limitada oferta, los bancos de alimentos deben racionar la cantidad que proporcionan a sus clientes. La mayoría de los hogares se limitan a una cesta mensual.

Nadie quiere que los canadienses pasen hambre. Esta reacción llevó a la creación de bancos de alimentos en primer lugar. Eso fue a principios de la década de 1980, cuando una profunda recesión incrementó el desempleo. Las personas de buen corazón que los iniciaron pensaron que los bancos de alimentos serían una respuesta a corto plazo. Ahora son una característica normal de nuestro paisaje.

No estoy tratando de culpar a los bancos de alimentos. El personal y los voluntarios que alimentaron a casi 900.000 canadienses el año pasado son cariñosos y dedicados, y trabajan arduamente para reducir las indignidades de la caridad para aquellos que la reciben. Pero los bancos de alimentos son incapaces de hacer lo que prometen. Permiten que algunas personas experimenten menos hambre. Sin embargo, el problema es demasiado grande para que las organizaciones benéficas de base comunitaria puedan resolverlo. Los bancos de alimentos han tenido 25 años para “acabar con el hambre”. En cambio, la demanda sigue creciendo. Es hora de dejar de aplicar una “solución” que no funciona.

Los bancos de alimentos también cumplen muchas funciones no deseadas. Para empezar, aquellos de nosotros que donamos, somos voluntarios o participamos en campañas de recolección de alimentos nos “sentimos bien” por marcar la diferencia en la vida de los demás. Pero tenemos que mirar más allá de este aspecto de nuestras experiencias de voluntariado.

Los bancos de alimentos permiten a los gobiernos eludir su obligación de garantizar la seguridad de las rentas para toda persona. Socavan la solidaridad social y la cohesión social al dividirnos en “nosotros” (los que dan) y “ellos” (los que reciben).

Los bancos de alimentos son buenos para las corporaciones, especialmente las corporaciones de alimentos. Pueden utilizar los bancos de alimentos para descargar los alimentos comestibles que no pueden vender, y luego anunciarse como empresas que se preocupan. Y llevar a cabo campañas de recolección de alimentos en toda la empresa aumenta la moral de la empresa. Ninguno de estos beneficios corporativos son problemáticos en sí mismos, pero significan que las corporaciones tienen un interés personal en el status quo.

Los bancos de alimentos nunca podrán resolver el problema de la pobreza. Es hora de que nuestros gobiernos rindan cuentas con respecto a su obligación de garantizar que todos los canadienses tengan un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar.

Dar de comer a los hambrientos es una respuesta sencilla que todos apoyan. Luchar contra la pobreza significa luchar con diversas ideas sobre las causas y las soluciones. Es hora de empezar esa conversación política. Pero primero tenemos que eliminar el obstáculo en que se han convertido los bancos de alimentos.

Elaine Power, profesora asociada de la Escuela de Kinesiología y Estudios de la Salud de la Universidad de Queen’s

Cuéntame cómo pasó España del rosa al amarillo

Desde mediados de los cincuenta, se hizo evidente que el modelo autárquico de desarrollo económico español de posguerra, no era viable. El crecimiento económico de España necesitaba importar del exterior productos energéticos y bienes de equipo. La industrialización era imposible sin una creciente importación de estos productos. Como consecuencia de las importaciones, la balanza comercial española tuvo un saldo cada vez más negativo, al tiempo que la inflación se situaba en niveles muy elevados y los recursos financieros eran cada vez más escasos.

Para resolver esta situación, se planificó cómo terminar con la autarquía, liberalizando la economía española, reduciendo o eliminando la intervención del Estado en la misma. En 1957 se empezaron a tomar las primeras medidas con el objetivo de resolver los problemas económicos existentes. Esto es lo que abordo en el libro “Cuéntame cómo pasó. El bienio pre-estabilizador español (1957-1958)”.

En 1959 se formuló un Plan de Estabilización, en síntesis preveía:

– la fijación de un cambio estable de la peseta con las otras divisas (el cambio en relación con el dólar se fijó en 60 pesetas, lo significó devaluar la peseta).

– la reducción del gasto público y la congelación del sueldo de los funcionarios.

– la moderación salarial para luchar contra la inflación.

– la reducción del intervencionismo del Estado en la economía.

– la liberalización de las importaciones y el fomento de las exportaciones.

– la estimulación de las inversiones extranjeras en España.

El Plan de Estabilización permitió, tras una breve recesión de dos años, un crecimiento espectacular de la economía española, que entre 1960 y 1973 registró un nivel de crecimiento que sólo fue superado por Japón. Todo este proceso se explica en el libro “Del rosa al amarillo. El Plan de Estabilización español (1959)”.

Los logros sociales de Franco

No puedo evitar ver con tristeza cómo algunos atribuyen a la dictadura de Franco logros ajenos, más allá de propaganda y noticias falsas aquí tenéis la verdad.

Franco no creó la seguridad social – La seguridad social se inicia a través de la comisión de reformas sociales de 1883 y es en 1900 cuando se comienzan a aplicar. La seguridad social queda institucionalizada en 1908 a través del instituto nacional de previsión.

Franco no creó las magistraturas de trabajo – Las magistraturas de trabajo se aprueban por la ley de jurados mixtos del 7 de Mayo de 1931 por parte del ministro de trabajo Francisco Largo Caballero.

Franco no creó las vacaciones pagadas – Las primeras vacaciones pagadas se aprobaron en 1918 a los funcionarios del estado, en 1919 a los oficiales de la marina mercante y en 1931 la ley de contratos de trabajo lo reconocía para todos los trabajadores.

Franco no creó el sistema de pensiones – En 1919 el instituto nacional de previsión establece la imposición de la obligatoriedad de las pensiones y es en 1931 cuando se recoge constitucionalmente y se desarrolla como un seguro unificado para todos los trabajadores

Franco no industrializó España – La guerra destruyó la industria Española y la época de autarquía comprendida entre 1939 y 1957 acabó con los restos. España no recupera el nivel industrial previo a 1936 hasta el año 1970 según datos del banco mundial.

Franco no creó pantanos – Los pantanos fueron programados en el plan Badajoz de 1933 y desarrollados por el ministro de Industria Indalecio Prieto. El plan Badajoz comenzó a gestarse a principios del siglo XX.

Franco no fundó ni Telefónica ni Iberia – Telefónica se funda por iniciativa privada en 1924 e Iberia de forma similar en 1927.

Franco no estableció las primeras ayudas a las familias numerosas – Las primeras ayudas a familias numerosas se establecen el 21 de Junio de 1926 a través del Real Decreto Ley de protección a las familias numerosas de funcionarios públicos y de clase obrera.

Franco no creó las VPO – Las viviendas de protección oficial se crean mediante la ley de casas baratas del 13 de junio de 1911 y se desarrolla a través de un sistema de fundaciones que comienzan a ofrecer viviendas protegidas en 1913.

Franco no nos metió en el capitalismo – El capitalismo moderno entendido como liberalismo político de corte industrial se desarrolla en españa en el siglo XIX, esto es directamente una estupidez.

Franco no nos metió en la ONU – La ONU bloqueó la entrada de España por ser una dictadura, diez años después se desbloquea la entrada por presión de EEUU.

Franco hizo que el país creciera al 7% – Una burbuja pagada por el estado que duró 10 años, con una recesión previa brutal en la época de la autarquía.

España no era la 8ª Economía del mundo a su muerte – fue la 10ª según datos del BM, durante la restauración en el siglo XIX y principios del XX era la 6º según la misma fuente.

Con Franco el paro no era inapreciable – La monitorización del paro no empieza en España hasta 1973, pero raro es que hubiera paro después de una guerra y en los años posteriores.

Franco si cobraba impuestos – solo que su gestión además de corrupta era ineficiente. La aplicación del IVA tampoco se hacía en ningún país europeo hasta los inicios del proyecto económico europeo.

Abascal, Rivera, Casado: la guerra de los clones

Cortados por “las mismas tijeras”… Aleccionados por los mismos poderes, disfrazados con los mismos trajes, sin pisar las “líneas rojas” impuestas por los que “realmente” mandan…

Se llaman a sí mismos “constitucionalistas”, aunque se salten los artículos de la Constitución que en cada momento convenga a los poderes fácticos, la vacíen de contenido en sus aspectos de derechos sociales y espacios de ejercicio democrático y control ciudadano y la modifiquen en 48 horas si así lo “ordenan” la troika o el euro-Banco Central Alemán…

Adulan, apoyan y se muestran sumisos ante una monarquía impuesta desde la dictadura. Se inclinan ante Trump y el poderío militar industrial de USA… Aceptan una Europa de desigualdades con una regresión social y política en aumento, que además vuelve la espalda a inmigrantes que llegan a nuestras tierras empujados precisamente por guerras y penurias provocadas por la ambición y el expolio que nacen de esas llamadas “potencias democráticas de Occidente”…

Y ahora, con un margen de maniobra inferior al 1% del PIB, nos harán creer que son enemigos y adversarios al mismo tiempo, que tienen programas diferentes, que sus horizontes y propuestas son totalmente distintos, que tienen alternativas para cambiar las cosas que antes no se les habían ocurrido…

Y si alguno de vosotros desconfía de este juego, se muestra critico ante una película de final tan previsible o se confronta con este mundo de ideas caducas, que generan corrupción, desigualdades, mordazas, control y manipulación de ideas, precariedad e ignorancia … entonces seréis llamados “antisistemas”, populistas, comunistas… y en último extremo, para justificar lo injustificable, seréis llamados también terroristas…