Los logros sociales de Franco

No puedo evitar ver con tristeza cómo algunos atribuyen a la dictadura de Franco logros ajenos, más allá de propaganda y noticias falsas aquí tenéis la verdad.

Franco no creó la seguridad social – La seguridad social se inicia a través de la comisión de reformas sociales de 1883 y es en 1900 cuando se comienzan a aplicar. La seguridad social queda institucionalizada en 1908 a través del instituto nacional de previsión.

Franco no creó las magistraturas de trabajo – Las magistraturas de trabajo se aprueban por la ley de jurados mixtos del 7 de Mayo de 1931 por parte del ministro de trabajo Francisco Largo Caballero.

Franco no creó las vacaciones pagadas – Las primeras vacaciones pagadas se aprobaron en 1918 a los funcionarios del estado, en 1919 a los oficiales de la marina mercante y en 1931 la ley de contratos de trabajo lo reconocía para todos los trabajadores.

Franco no creó el sistema de pensiones – En 1919 el instituto nacional de previsión establece la imposición de la obligatoriedad de las pensiones y es en 1931 cuando se recoge constitucionalmente y se desarrolla como un seguro unificado para todos los trabajadores

Franco no industrializó España – La guerra destruyó la industria Española y la época de autarquía comprendida entre 1939 y 1957 acabó con los restos. España no recupera el nivel industrial previo a 1936 hasta el año 1970 según datos del banco mundial.

Franco no creó pantanos – Los pantanos fueron programados en el plan Badajoz de 1933 y desarrollados por el ministro de Industria Indalecio Prieto. El plan Badajoz comenzó a gestarse a principios del siglo XX.

Franco no fundó ni Telefónica ni Iberia – Telefónica se funda por iniciativa privada en 1924 e Iberia de forma similar en 1927.

Franco no estableció las primeras ayudas a las familias numerosas – Las primeras ayudas a familias numerosas se establecen el 21 de Junio de 1926 a través del Real Decreto Ley de protección a las familias numerosas de funcionarios públicos y de clase obrera.

Franco no creó las VPO – Las viviendas de protección oficial se crean mediante la ley de casas baratas del 13 de junio de 1911 y se desarrolla a través de un sistema de fundaciones que comienzan a ofrecer viviendas protegidas en 1913.

Franco no nos metió en el capitalismo – El capitalismo moderno entendido como liberalismo político de corte industrial se desarrolla en españa en el siglo XIX, esto es directamente una estupidez.

Franco no nos metió en la ONU – La ONU bloqueó la entrada de España por ser una dictadura, diez años después se desbloquea la entrada por presión de EEUU.

Franco hizo que el país creciera al 7% – Una burbuja pagada por el estado que duró 10 años, con una recesión previa brutal en la época de la autarquía.

España no era la 8ª Economía del mundo a su muerte – fue la 10ª según datos del BM, durante la restauración en el siglo XIX y principios del XX era la 6º según la misma fuente.

Con Franco el paro no era inapreciable – La monitorización del paro no empieza en España hasta 1973, pero raro es que hubiera paro después de una guerra y en los años posteriores.

Franco si cobraba impuestos – solo que su gestión además de corrupta era ineficiente. La aplicación del IVA tampoco se hacía en ningún país europeo hasta los inicios del proyecto económico europeo.

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Des-Memoria histórica

España es el segundo país con más personas desaparecidas del mundo, solamente por detrás de Camboya. Se estima que en nuestras fosas y cunetas se encuentran aproximadamente 114.000 mil cadáveres de la Guerra Civil y de la Dictadura franquista.
Sin embargo en España las familias de las víctimas no han obtenido ni verdad, ni justicia ni reparación y los responsables de tales crímenes que siguen vivos siguen sin ser juzgados.
Mientras países como Alemania o Argentina sí que han llevado a cabo políticas en esta materia, en España tras 40 años de democracia ningún Gobierno lo ha hecho. Pablo de Greiff, relator especial de la ONU ya denunció en 2014 la falta de mecanismos en nuestro país sobre esta materia. Los diferentes gobiernos se han amparado en la ley para no crearlos:
1) Esgrimen por un lado que la ley de Amnistía de 1977 indica que no se pueden juzgar crímenes realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1976.
2) Por otro, que nuestro código penal a día de hoy recoge que ninguna persona podrá ser juzgada por un delito que se cometió antes de que en España existiese una ley que contemplase esos actos como delito. Sin embargo el Derecho Internacional expresa claramente que los crímenes considerados crímenes contra la humanidad, de lesa humanidad o los genocidios no tienen que atenerse a estas leyes sino todo lo contrario.

¿Qué es lo que se debate en el Congreso de Diputados y se vota?
Desde el Intergrupo de memoria democrática compuesto por Podemos, PNV, Compromís Bildu, PdeCat y ERC que ha promovido la Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo se han registrado estas dos Propuestas de Ley de las que el PSOE se ha desmarcado en el último momento.
La propuesta es la que se debate y consiste en modificar la Ley de Amnistía de 1977 que permita a los tribunales juzgar crímenes de lesa humanidad, genocidio u otras graves violaciones de Derechos Humanos.

¿Por qué es importante?
La Ley de Amnistía actual ha funcionado hasta ahora como una ley de punto y final que ha evitado poder juzgar en nuestro país los crímenes de lesa de humanidad cometidos durante la dictadura franquista
Lo que se vota no es la derogación de la Ley de Amnistía sino su adaptación a las propuestas y preceptos del derecho internacional humanitario como aconsejo Naciones Unidas. Ni más ni menos. Que la ley de Amnistía no sea un parapeto para evitar la acción contra los crímenes de lesa de humanidad

¿Por qué no va a salir?
No nos sorprende que un partido fundado por ministros franquistas o su marca naranja sigan impidiendo que los criminales franquistas puedan responder por sus crímenes ante los jueves.

Sorprende más el voto del PSOE, que ya ha manifestado que votará en contra porque la medida genera ‘mucha inseguridad jurídica’. La verdadera inseguridad e indefensión jurídica es que las víctimas no puedan acudira a la justicia de su país para juzgar crímenes de lesa a humanidad porque la ley de amnistía funciona como punto y final.
Su voto es decisivo para que se pueda juzgar al franquismo y su posición ha sido clara: proteger a los torturadores y a los franquistas, impedir adaptar nuestra legislación a las recomendaciones de la ONU.

Mensaje Navidad de Franco

Este es el último mensaje de Navidad de Franco el fin de año de 1974 Franco y Juan Carlos

Y años anteriores: 19551957 y 1958, 19601966, 1967, 1969 o en inglés

Y los mensaje del ex rey Juan Carlos desde 1975 hasta 2013.

José Mota imitando al rey en 2010

¿Vivían mejor los sindicatos con Franco?

La pregunta puede parecer del todo ridícula para cualquier lector mínimamente informado sobre la historia del movimiento obrero bajo la dictadura franquista. Sin embargo, por increíble que parezca, el discurso de la derecha que afirma que los sindicatos han heredado del franquismo una posición privilegiada en la sociedad, cuyo precio lo pagan millones de parados condenados a estar excluidos del mercado laboral en democracia, se halla fuertemente arraigado en la cultura política popular de la derecha española. Esta cultura salió a relucir con el discurso público que lanzaron autoridades políticas del PP con ocasión de las reformas laborales. La ahora defenestrada Esperanza Aguirre, por ejemplo, afirmaba que la reforma acababa con el marco franquista de relaciones laborales y acusaba a los sindicatos de defender políticas anticuadas, reaccionarias y antisociales.

Nada refleja mejor esta concepción del mundo que un artículo para Bloomberg de Ana Palacio. En él, la ex ministra de exteriores de Aznar y ex vicepresidenta del Banco Mundial, le explicaba a un público internacional cuál había sido, según ella, la verdadera condición privilegiada bajo la que vivían los trabajadores y los sindicatos bajo Franco mediante afirmaciones como ésta: “La legislación laboral franquista ofrecía a los trabajadores una seguridad laboral de hierro y unos fuertes derechos de negociación colectiva. Estos eran elementos críticos de los sistemas de bienestar que fueron adoptados por regímenes fascistas o nacionalsocialistas que intentaban preservar la armonía social en Europa en ausencia de la democracia. Cambiar estos elementos ha sido una prueba crítica de la madurez de la democracia española desde su establecimiento en 1977 y los gobiernos sucesivos han fracasado en este intento. Al contrario de lo que se podría esperar, ha sido la izquierda política la que se ha opuesto más a cambiar leyes que fueron adoptadas bajo la dictadura fascista de Franco”.

Si uno tuviera que basar su conocimiento de la historia de la Europa de posguerra en esta especie de Cuéntame cómo fue surrealista de la derecha Española podría llegar a pensar que el estado de bienestar en realidad lo inventó el fascismo y que en los verdaderos estados de bienestar que se establecieron en las democracias liberales de posguerra (en Alemania Federal, Inglaterra, Francia o Italia) reinaba el despido libre, no existía la negociación colectiva y los sindicatos no jugaban ningún papel relevante, mientras que en la España de Franco sucedía lo contrario. Por lo visto en el ideario político de Palacio sólo los regímenes fascistas promueven seguridad en el empleo y sistemas de bienestar mientras que democracia debería de ser sinónimo de despido libre y libertad de contratación.

En realidad este relato revisionista de la derecha Española se apoya en una selección interesada de ciertos elementos históricos de las relaciones laborales durante un periodo concreto del franquismo para tergiversarlos de manera interesada. El marco de relaciones laborales franquista no fue homogéneo durante los casi 40 años de dictadura y con el paso del periodo autárquico al periodo de liberalización económica bajo el Plan de Estabilización, a finales de los años cincuenta, estas relaciones sufrieron transformaciones.

En 1958 el régimen de Franco promulgó la famosa Ley de Convenios Colectivos Sindicales que rompía el monopolio del gobierno a la hora de fijar las condiciones laborales, existente bajo el periodo de autarquía. Esta ley sentó una de las bases para la liberalización de la economía bajo el Plan de Estabilización. Al contrario de lo que predica Ana Palacio, en aquel contexto histórico, el marco de relaciones laborales regido por convenios colectivos fue introducido por el franquismo precisamente para facilitar la liberalización de la economía, tratando de adaptar los salarios a la productividad, tal y como hoy pretende la CEOE.

Sin embargo, los convenios colectivos fueron introducidos por el franquismo en un marco normativo en el que el que no se reconocía la existencia de las partes en las relaciones laborales y por tanto, tampoco su autonomía. De este modo, los convenios se negociaban en el seno de la Organización Sindical Española (OSE), el Sindicato Vertical, que integraba obligatoriamente tanto a patronos como a obreros en un mismo sindicato controlado por el estado. Los convenios colectivos se introdujeron para flexibilizar los salarios y las condiciones de trabajo y adecuarlos así a la situación de las empresas. En realidad, un paso en la misma dirección en la que ahora quiere avanzar el PP, descentralizando la negociación colectiva todavía más para dar más peso a los convenios de empresa. Sigue leyendo

Europa, no sin España

Después de varios meses de trabajo por fin ha salido el tercer volumen de la saga sobre la incorporación de España a la Unión Europea. Se titula “Europa, no sin España (1968-1978)”, y lo publica la editorial EUNSA. europa-no-sin-espana-portada

La Unión Europea se encuentra en las horas más bajas de su historia, sumida en una verdadera crisis existencial como proyecto político, económico y social. Su situación actual pone en cuestión la relevancia de ese proyecto, señalando su rigidez y disfuncionalidad para hacer frente a las urgencias de la crisis y buscar acomodo en el sistema global. Otras voces ponen en duda su viabilidad, afirmando que ante la crisis económica y otras amenazas que sufre Europa -migraciones descontroladas, recortes fiscales o la creciente burocracia- sería mejor “ir solos”. En el norte de Europa, incluso desde posiciones moderadas se afirma que es mejor librarse del “lastre” que suponen los países del sur y la periferia de la UE, planteándose abiertamente la posibilidad de excluirlos de la eurozona. En el sur se afirma que es preciso zafarse de las exigencias de disciplina monetaria y fiscal que exige el euro, reclamando incluso el abandono de la moneda única para recuperar soberanía monetaria. Las reacciones nacionalistas y populistas a la crisis explican en parte que el “euroescepticismo” esté ganado espacios al europeísmo, extendiéndose desde los extremos hacia el centro del espectro político de la UE. Pero más allá del discurso y el debate político superficial, hay que reconocer que la UE experimenta una crisis profunda que afecta a su racionalidad, legitimidad, relevancia y viabilidad.cubierta

La explicación de estos problemas de 2017 se puede buscar, como hace el autor, en el modo en que se llevó a cabo el proceso de integración de los países periféricos como España en el núcleo central de la UE. Proceso en el que se obvió la natural diversidad de ritmos políticos, económicos y sociales de los países que acabaron formando esa entidad llamada Unión Europea. En este libro se aborda el caso de España en un momento crítico de su historia (1968-1978), los años previos y posteriores a la muerte de la última dictadura que pervivió en Occidente, la española.

Los dos tomos anteriores ya se publicaron en 2010 y 2014 respectivamente, con el título “Una Europa para dos Españas”, y “Europa, de entrada, no”. Espero que os gusten.

El primer pirata del aire en España

En los últimos años, han sido varios los casos de intentos de raptos de aeronaves frustrados por el resto de la tripulación. ¿Quién lo impidió en el caso del primer secuestro aéreo español?secuestro

Hace 46 años desde esa “aventura” que inauguró la “piratería aérea” en España, vivo aún Francisco Franco y en el que uno de sus generales jefes de la región militar de Zaragoza, el teniente general Rute Villanova, alumbró la idea de dejar el aeródromo de la capital maña a oscuras, ordenando la “operación bloqueo” de la nave de Iberia retenida.
Tres décadas después, el relato de lo sucedido tiene elementos más bien cómicos. Cuatro horas y media duró el primer secuestro aéreo en nuestro país y el “pirata del aire” no era otro que un estudiante de Informática que antes de ir a Barajas, en la noche de Reyes, había comprado una pistola de plástico con apariencia de una real en una juguetería de la capital.
A las 20.15 horas del 7 de enero de 1970 embarcó en el avión regular que Iberia fletaba entre Madrid y Zaragoza. La nave viajaba con 43 tripulantes a bordo, uno de ellos, de nombre Mariano Ventura Rodríguez, madrileño de 18 años y, a la postre, el secuestrador.

«Quiero ir a Cuba y sin rechistar»

Cincuenta minutos después de tomar asiento, el joven con su arma de juguete encañonó a una azafata, y ambos se dirigieron a la cabina del comandante. La azafata, María del Mar Ochoa “muestra tranquilidad”, mientras el secuestrador comunica al comandante Luis Arias Bernal y al radio Martínez Sánchez que se trata de “un secuestro”.
No le faltó tiempo para decir sus intenciones, un tanto abstrusas a medida que transcurre la “conversación”: “Quiero ir a Cuba inmediatamente y sin rechistar”. Una vez le comunican que es imposible dado el combustible que lleva el avión, cambia: “Bueno, pues entonces iremos a Tirana, en Albania”. Respuesta: también es imposible. Ventura, visiblemente trastornado, amenaza a todo el pasaje: “Tienen que hacerlo ya, de lo contrario, comenzaré a disparar sobre los pasajeros”. Pero a las 21.15 horas y ya sobrevolando el aeropuerto de Zaragoza, el comandante que aún tenía la pistola apuntándole en el cuello dio el aviso de lo que ocurría dentro del avión a la torre de control, disparándose todas las alarmas en la Comandancia de la región militar. Mariano Ventura seguía empeñado en paras en Zaragoza, repostar el combustible que faltaba y reemprender vuelo rumbo a Tirana, aunque llega a pedir otro rumbo: se conforma con ir a Marsella, después de que le hayan informado que para terminar en tierra albana, sería necesario hacer dos escalas, una en Marsella y, luego, en Roma.

El sarcasmo del secuestrador

El secuestrador sale enfurruñado de cabina y habla a los asustados pasajeros: “Ustedes van a conocer Marsella, Roma y Tirana. Tendrán que agradecerme todos haber podido conocer estas bonitas ciudades”.
Con menos sorna se lo estaba tomando en esos momentos la Jefatura militar, que ordenó bloquear el avión, apagar todas las luces de las pistas una vez que el avión tomara tierra y le dan la orden al comandante Arias Bernal que “entretenga” al captor y gane algo de tiempo. Mientras aterrizan, la nave es rodeada por vehículos militares, coches de policía y todos los camiones que logran reunir.
Los mismos relatos de la historia aeronáutica comentan que en ese lapso temporal el mecánico del avión Álvarez-Caribe llegó a inventar que había una seria avería eléctrica que impedía seguir volando. “En realidad, había desconectado varios fusibles de acuerdo con el plan”. Ventura se desquicia: “Les doy 15 minutos para que despeguemos o iniciaré una matanza de la que nadie se librará”.
Pero en ese momento las autoridades militares estaban iniciando ya un diálogo por megafonía con el joven, para tratar de reducirlo, mientras guardias civiles desinflaban dos de los neumáticos del avión, comentan. La información habla de que las baterías del avión se agotan, se quedan a oscuras, y el capitán de la Policía convence al captor, con la posibilidad aún patente de que fuesen más de uno los delincuentes: “Si se entregan, les pueden salir un par de años de cárcel, pero si les ocurre el más mínimo percance a los pasajeros o tripulación, al amanecer serán fusilados”.
El secuestrador, vencido, sale por la escalerilla auxiliar del avión. “El secuestrador no mostraba miedo ni nerviosismo. Apestaba a alcohol. Al cabo de un rato se sintió mareado y pidió varias veces un médico”. El resto de la historia cuenta un interrogatorio en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza y ante el juez militar de instrucción, para pasar a ingresar provisionalmente en la prisión provincial de Zaragoza.

Más de 200 millones de pesetas que abonó Iberia

Mariano Ventura pasó poco tiempo en la prisión madrileña de Carabanchel, como le habían advertido, mientras que la compañía nacional Iberia pagó 100.000 pesetas por los gastos y daños ocasionados a la nave durante este episodio, y otros 200 millones de pesetas más por el encarecimiento de sus primas de seguros.
Al día siguiente arribó a España, casualmente por motivos de agenda, el director del servicio de seguridad de IATA (Asociación Internacional del Transporte Aéreo), Anthony R. Stephens, quien comentó que se habían computado 105 secuestros aéreos en los últimos tres años, y éste era el primero notificado en España, pero que en Estados Unidos comenzaban ya estar tan habituados que se había impuesto recientemente una condena de 20 años de reclusión a un delincuente aéreo y la pena de muerte era factible para un “pirata del aire”. Historias del pasado que parecen un alegato recordatorio de nuestro presente (ABC, 10/VIII/2011).

La diversidad religiosa en España

La notoria diversidad religiosa actual de la sociedad española es un hecho relativamente moderno en la historia de nuestro país. Nuestro país viene de un pasado, la dictadura franquista, que negó la democracia. El régimen instaurado por la Guerra Civil anula todo pluralismo político, social y religioso porque su ideario político proponía unificar los españoles en un proyecto impuesto por las armas. Desde esta perspectiva, el pluralismo religioso habría roto la unidad patrocinada duramente por la dictadura franquista, además de pervertir el sustrato ideológico propiciado por la Iglesia católica. La mayoría de obispos católicos de aquella época habían elaborado una buena justificación del golpe de estado militar a partir de la defensa de la fe unitaria e identitaria de España. La fe católica, única y verdadera, era la salvaguarda de la Nueva España que el franquismo quería construir.LR

Paradójicamente, la cuestión del pluralismo religioso provocó fuertes tensiones dentro del régimen franquista. Mientras los sectores falangistas y tradicionalistas defendían la visión cerrada e integrista de la fe ligada a la comprensión de la Iglesia católica como sociedad perfecta, los sectores democristianos proponían una tímida apertura del régimen para vencer el aislamiento internacional. Estas dos visiones se enfrentaron en muchas ocasiones y, en más de una ocasión el motivo fue la tolerancia religiosa y el respeto al pluralismo religioso. En los años 50, las tensiones fueron evidentes en las negociaciones del nuevo concordato que debía sustituir al de 1851 y el final de la década de los 60 el conflicto sobre la Ley libertad religiosa volvió a evidenciar estos conflictos. Lo cierto es que el franquismo, que había encontrado en la Iglesia católica un buen aliado para implantar su sistema político, ahora empezaba a sufrir crisis internas por la misma evolución del catolicismo español, especialmente para todo un sector de eclesiásticos que estaban aplicando los acuerdos del Concilio Vaticano II.

La situación se agudizó durante los años del concilio Vaticano II (1962-65) cuando el principio de libertad religiosa se introdujo de forma imparable en la doctrina de la Iglesia. Esto suponía un peligro y un problema para nuestro país, en el que esta libertad, como tantas otras, era sistemáticamente ninguneada. Si la convocatoria del Concilio fue una sorpresa para los 80 padres conciliares españoles convocados, lo mismo se puede decir de la entrada en escena del tema tabú de la libertad religiosa que cuestionaba el tesoro tan querido de la unidad católica de la nación. Será este un tema que desconcierte a los prelados españoles. Si bien el contacto con obispos norteamericanos y de Centroeuropa facilitó que algunos aceptaran su aplicación en España, su juicio fue que el país aún no estaba preparado, y un grupo no pequeño mantuvo su postura intransigente. Entre ellos estaba Monseñor Zacarías de Vizcarra que en El Cruzado Español (15/IV/63) defendía “el tesoro de nuestra unidad católica” afirmando que “la pérdida de la unidad religiosa es, a breve plazo, la pérdida de la unidad nacional, con la siembra de ideales contradictorios, con la aparición de separatismos regionales, guerras intestinas y retorno al individualismo celtíbero, que terminaría con una directa e indirecta dominación extranjera”. Esta unidad era un punto básico de su percepción de la Iglesia.

Estas declaraciones aparecen a finales de 1963, cuando aún no había sido abordada en el concilio la libertad religiosa. Juan XXIII abrió brecha enseñando que la libertad era básica para conocer la verdad, y su reflejo básico y decisivo era la libertad para la creencia religiosa (el respeto a la conciencia de cada hombre. Al morir dejó su legado en la encíclica Pacem in Terris, una guía para continuar el Concilio, que ahondaba en la libertad de creencias de las personas. Pablo VI lo reanudó y el primer documento sobre ecumenismo incluía cuatro capítulos: uno tomado del primitivo esquema De Ecclesia; otro sobre la unión con los orientales; el que procedía del Secretariado para la Unidad de los Cristianos; y otro para promover la unidad de todos los hombres. El cardenal Bea y el obispo De Smedt tuvieron a su cargo defender los dos últimos, de los que salió la definición sobre libertad religiosa.

Tampoco entendían los prelados españoles la descalificación dentro y fuera del aula conciliar del régimen político existente en nuestro país, tras la firma en 1953 de lo que se consideró un “concordato perfecto”. El desfase entre las líneas maestras de la teología española y la triunfante en las deliberaciones del Concilio explica las resistencias que encontró en nuestro país: la eclesiología triunfante en Roma se caracterizó por el abandono de la identificación entre valores católicos y valores nacionales, al menos en lo que se refiere a las relaciones Iglesia-Estado o Iglesia-poder político. Porque se trataba de un asunto también político que dejaba sin suelo doctrinal a un régimen nacido de una guerra civil. El nombramiento de Antonio Garrigues como embajador ante el Vaticano indica la importancia que Franco concedió  a las relaciones con la Iglesia en momentos tan cruciales como lo del Concilio. Sigue leyendo