ETA nació en las sacristías

La estrecha relación entre ciertos sectores de la iglesia vasca y el naciente separatismo de ETA, en las décadas de los 60 y 70, es un hecho bien conocido. No lo es tanto, quizá, el esfuerzo tenaz que los obispos de las diócesis vascas hicieron para encauzar una situación cada día más tensa. Los años del  cambio de década fueron, en este sentido, cruciales.ETA-logo

En la primavera de 1969 el proceso se aceleró con las detenciones de un grupo de miembros y colaboradores de ETA, entre ellos varios sacerdotes, que desembocaría en el Juicio de Burgos, y el confinamiento de estos clérigos en la cárcel concordataria de Zamora. En este escenario cobra importancia la actividad del Administrador Apostólico de Bilbao, don José María Cirarda, cogido entre dos fuegos: la defensa de sus sacerdotes y el cumplimiento de las leyes vigentes. A finales de 1969 presentaba a la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española una descripción de los acontecimientos que habían tenido lugar y su actuación personal en ellos. A mi juicio, arroja luz sobre la acusación que se hace a Cirarda haber sido contemporizador y faltarle resolución para meter en vereda a un clero levantisco. He aquí el texto completo:

“Mis queridos hermanos: Un deber elemental de fraternidad me obliga a informarles de la gravísima situación pastoral que vive desde hace una semana esta diócesis de Bilbao y de las no menos graves repercusiones de sus causas y consecuencias en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Lamento que una vez más sea esta diócesis, cuya administración apostólica tengo encomendada por la Santa Sede, origen de preocupaciones dolorosas. Pero creo poder afirmar humildemente ante el Señor que, culpable como soy de muchas faltas en todo, no creo ser responsable de lo que hoy nos preocupa y es causa de esta carta.

Quiero informarles lo más brevemente posible y de modo directo, y que la prensa o ha silenciado los hechos o sólo los ha dado con información parcial, cuando no deformada.

Los antecedentes

Desde hace más de un año -desde los días dramáticos de abril y mayo de 1969- el Sr. Gobernador Civil de la provincia y yo hemos trabajado para evitar roces; procurando resolver de modo callado y con la mayor comprensión mutua las continuas complicaciones que se presentan por distintas causas entre nuestras dos jurisdicciones en una provincia tan compleja religiosa y políticamente como Vizcaya; complicaciones multiplicadas por la continua aplicación de la ley contra bandidaje y terrorismo en nuestra provincia desde primavera del 69.
En virtud de esta ley vienen actuando cuatro juzgados eventuales militares en Bilbao, desde hace un año. Y a ellos se llevan desde hechos que pueden suponer graves atentados contra el orden público, hasta supuestas faltas de sacerdotes en su predicación denunciadas por un feligrés o por algún agente de policía o fuerza pública destacado en un pueblecito.
Las peticiones para procesar a sacerdotes en este tiempo han sido muchas. He concedido aquellas en las que los sacerdotes pudieran aparecer implicados en una acción extraña a su misión. Y he negado permiso para procesar a un sacerdote cuando la falta de que se le acusaba, se refería a alguna posible demasía en su predicación. Mi negación se fundaba, en ocasiones, en constarme la absoluta falsedad de la denuncia, como en algún caso en que la homilía había sido escrita y leída y tenía yo el texto en el que nada había condenable. En otras ocasiones, cuando no tenía tal certeza, me fundaba en el principio de afirmarme juez de los actos ministeriales de mis sacerdotes, para juzgarlos, castigarlos si había falta canónica -tengo dos sacerdotes suspendidos de predicación en estos momentos-, dispuesto a conceder el juicio del Estado si hubiere hallado causa, cuya falta lesionara gravemente las leyes del Estado. Sigue leyendo

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La represión franquista

Es de sobra conocido que el franquismo reprimió todas las actividades que consideraba subversivas, ya fueran políticas, sindicales o religiosas. La intensidad de esta represión adquirió tonos diversas, desde la aniquilación de los restos de población roja, en la inmediata posguerra, hasta la lucha contra los elementos que atentaban contra la seguridad del régimen franquista. En fecha tan tardía como 1969 encontramos documentos clandestinos en los que se ofrecía un prontuario de acción en caso de ser detenido por la policía.Represión franquista

El pequeño manual de instrucciones que aquí reproducimos se  publicó en medios sindicales de Bilbao con fuertes vinculaciones con los movimientos obreros patrocinados por la Iglesia Católica. Se titula “Normas útiles y observaciones”, en caso de ser detenido e interrogado por la policía. El aire sencillo y asequible para cualquier obrero lo hace más valioso aún de lo que fueron aquellos años de la dictadura.

1) Objetos que conviene llevar en caso de detención. Si la detención arranca de casa y no han efectuado registro domiciliario, procurar no llevar ninguna anotación (agenda o papel con direcciones o teléfonos) ya que en la Comisaría es objeto de registro la persona y pueden por lo tanto ser causa estas anotaciones de otras detenciones

Si es transportado en el furgón metálico, pueden destruirse estas cosas, dejarlas dentro del furgón diseminadas o en los recovecos del mismo, comerlas, o bien en el momento y trayecto desde el furgón hasta el edificio de Comisaría dejarla caer, esto si es de noche es fácil hacerlo (Se entiende que estas anotaciones se han roto en partículas pequeñísimas). Si el transporte a Comisaría es en coche acompañado por policías, no es posible hacerlo

Necesario es ir provisto de algún dinero, pues siempre hace falta y más si se permanece en Comisaría y precisa un suplemento de alimentación, ya que siempre que la guardia sea benevolente y las órdenes no sean en contrario, esta misma guardia permitirá la entrada de comida y bocadillos, cervezas, etc. También es necesario el dinero si le trasladan a uno a la cárcel. O si es deportado rápidamente

Otras cosas útiles, pueden ser un saco para dormir o una buena manta, el que disponga de colchón de goma puede llevarlo y quizá se lo dejen usar, todo ello contribuye a que las condiciones físicas del detenido se mantengan en forma, pues si encima de la agitación nerviosa que padeces, pasas frío y no logras dormir, sobre todo en caso de larga permanencia, como es ahora con el Estado de Excepción, ello contribuye a que el espíritu se deprima

Por supuesto llevar el carnet de identidad y pastillas de vitaminas para la alimentación, como las que suelen tomar los que practican submarinismo, para estar en plenas condiciones al ser interrogado. Pueden llevar cepillo de dientes, peine, toalla. La ropa puede ser una camisa de franela con jersey y anorak, abrigo o trinchera y bufanda, ello te evitará coger resfriados de garganta

2) Actitud ante los interrogatorios. La policía actúa por confidencias, pocas veces presentan hechos de los que hayan sido testigos o fotografías. Se valen de la información que recogen en las empresas ya que hay trabajadores que informan a la dirección de lo que pasa, lo que se dice por algún trabajador en el taller, en la calle o en los bares. Las empresas juntamente con el “sindicato” son fuentes de información para la policía. El sindicato facilita el censo con domicilios de todos los cargos sindicalistas y los policías tienen a mano esa lista por si salen nombres de cargos sindicales en el interrogatorio. (Hay que informar a la gente que vaya para Enlace, que ponga el domicilio de la Empresa y se niegue a dar el personal) Es ilegal que la empresa dé esa información, pero ya sabemos que en estado de excepción todo vale. Lo mismo sucede con los estudiantes que la universidad les obliga a dar domicilio Sigue leyendo

ETA y el carlismo

El asesinato del presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco (20 de diciembre de 1973) reavivó el debate sobre las posibles relaciones entre ETA y carlismo

Franco y Carrero

Franco y Carrero

En el año 1964, un grupo de jóvenes oficiales del Ejército adscritos al Alto Estado Mayor, habían elaborado un informe sobre el País Vasco, ETA y la eclosión nacionalista. Dicho trabajo se hizo por encargo especial del Almirante Carrero Bianco. Unos 100 folios daban una muy completa “precisión de riesgos”. Ese ejercicio de futuro y sus consejos fueron desoídos: de haberse tenido en cuenta, el problema vasco hubiera sido mucho menor

El informe presentaba que era suicida destruir el carlismo. Ese movimiento popular, indiscutiblemente alineado a la derecha, podía frenar, en el futuro, la creciente corriente anti española. Se recomienda revitalizar al carlismo separándole en lo posible de la burocracia del Movimiento, mediante la sustitución de sus dirigentes de entonces (entregados absolutamente al juego de los jerarcas azules de origen falangista) por personas más en contacto con el pueblo vasco. Según parece, Carrero pensó que esa “jugada” perjudicaría a la sucesión de Franco en la figura de don Juan Carlos de Borbón. Sin embargo, el documento señalaba que esa potenciación más abierta del carlismo, desvirtuaría cualquier exigencia de don Carlos Hugo. Desde Madrid se siguió machacando al carlismo hasta su desaparición.

Parece claro. Si Carrero Blanco y sus colaboradores vascos hubieran tomado en cuenta el estudio es casi seguro que la tragedia de Euskadi hubiera sido mucho menor para vascos y españoles (ver La Vanguardia, 8/II/80). Un estudio de la profesora María Cruz Mina, profesora de la UPV y cuñada de Carlos Garaikoetxea, ponía de relieve la relación entre el carlismo y ETA. “Lo dijo Julio Caro Baroja hace años: entre el abuelo carlista y el nieto nacionalista radical cambia el contenido de las ideas, pero la forma de defenderlas es la misma. Antes defendían “Dios, patria y rey”, y ahora defienden “Euskadi eta askatasuna”. Es curioso, por otro lado, que las comarcas en las que proliferan los carlistas, los integristas e incluso los franquistas, sean tradicionalmente las zonas que mayor número de simpatizantes aporten al nacionalismo radical (El Correo Español, 20/XI/86). El líder de la entonces Batasuna, Arnaldo Otegui, alude una y otra vez a las guerras de los campesinos (las carlistas) como precedente de la situación actual

Jon Juaristi apuntaba lo que ocurrió con el carlismo: “algo más de medio País Vasco entre 1937-1968 no era nacionalista, hasta el año en que el heredero de la rama carlista fue expulsado de España” (El bucle melancólico, p. 330). Ya “dijo Unamuno que el nacionalismo era una especie de carlismo cabreado” (J. Juaristi, La Vanguardia, 27/VI/98). O la afirmación de J. J. López-Burniol: “El nacionalismo vasco fue el instrumento político en el que depositaron sus esperanzas muchos carlistas desencantados” (La Vanguardia, 12/IX/99)

ETA no es BILDU

ETA buscados

ETA en sus 50 años de vida, ha dejado un rastro sangriento de 900 víctimas mortales, es el problema que más preocupa a los españoles (junto al paro), y tiene un impresionante apoyo social para ser un grupo armado que extorsiona y mata. Nacida en pleno franquismo (1959), alimentada por la ciega política anti-vasca de un régimen que no entendía de diferencias, tuvo un crecimiento modesto en la década de los 60 hasta que empezó a matar en 1968. Desde aquel intento de descarrilamiento del tren con los  viejos carlistas en 1961, que provocó el completo desmantelamiento del aparato etarra, hasta los cien muertos anuales hacia 1980, las cosas habían cambiado mucho. Luego vino una remisión de las acciones violentas tras la acción policial con la llegada de los socialistas al poder en 1982. Aunque también contribuyó a su debilitamiento la guerra sucia de los GAL y el declive en el apoyo popular. Los últimos años han sido de lento e inexorable declive, con la juventud vasca cada vez más alejada de la organización terrorista. Los más optimistas están anunciando su pronta desaparición. Y en estas se produce el anuncio de la antigua Batasuna de su conversión en una nueva fuerza política, que se aparta de la violencia de ETA. Las reacciones han sido muy variadas, en general negativas o cautelosas, en otros casos tachando de oportunismo a los abertzales a causa de la proximidad de las elecciones de mayo. Los resultados de Bildu en las pasadas elecciones dibujan un nuevo mapa político en Euskadi y en Navarra, que no deja indiferente a nadie.

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Fin de la violencia

Cada día entiendo menos a los políticos. Cuando se alumbra un final esperanzador a la violencia de ETA, la tribu de los agoreros se lanza a una campaña de obstruccionismo. No les basta con que la ley juzgue a los terroristas con los mismos criterios que a cualquier ciudadano, estamos asistiendo a una versión reeditada del affaire De Juana. Me repugna lo que hizo pero no se le puede retener con excusas en prisión. Cumplió su condena y está en la calle como otros delincuentes que han purgado su culpa. Otegi

Ahora le toca pasar por lo mismo a Otegui. ¿Es que nunca van a entender que no se trata de meter en la cárcel a la mitad de la población vasca, sino de hablar? Sí, hablar, eso que tanto parece enervar a ciertos políticos. Hay que hablar con los que apoyaron la violencia pero quieren entrar por caminos de normalidad democrática. ¿Por qué se ponen tantas trabas a Batasuna para incorporarse a la vida política, si hay una clara repulsa al terrorismo? Incorporar a todos los vascos a las instituciones es el mejor camino para llegar a acuerdos e involucrarles en la tarea de construir el país ¿Hablar? Sí, siempre. Eso sí, tras un repudio de la violencia. No quieren hablar porque su lógica es la del franquismo que cargó contra las “provincias traidoras”: el estado de excepción, la cárcel, la represión. Yo no pienso así: quiero que todos (también los terroristas una vez cumplida su condena) ayuden a construir la paz, algo que nos falta desde hace 50 años