El primer pirata del aire en España

En los últimos años, han sido varios los casos de intentos de raptos de aeronaves frustrados por el resto de la tripulación. ¿Quién lo impidió en el caso del primer secuestro aéreo español?secuestro

Hace 46 años desde esa “aventura” que inauguró la “piratería aérea” en España, vivo aún Francisco Franco y en el que uno de sus generales jefes de la región militar de Zaragoza, el teniente general Rute Villanova, alumbró la idea de dejar el aeródromo de la capital maña a oscuras, ordenando la “operación bloqueo” de la nave de Iberia retenida.
Tres décadas después, el relato de lo sucedido tiene elementos más bien cómicos. Cuatro horas y media duró el primer secuestro aéreo en nuestro país y el “pirata del aire” no era otro que un estudiante de Informática que antes de ir a Barajas, en la noche de Reyes, había comprado una pistola de plástico con apariencia de una real en una juguetería de la capital.
A las 20.15 horas del 7 de enero de 1970 embarcó en el avión regular que Iberia fletaba entre Madrid y Zaragoza. La nave viajaba con 43 tripulantes a bordo, uno de ellos, de nombre Mariano Ventura Rodríguez, madrileño de 18 años y, a la postre, el secuestrador.

«Quiero ir a Cuba y sin rechistar»

Cincuenta minutos después de tomar asiento, el joven con su arma de juguete encañonó a una azafata, y ambos se dirigieron a la cabina del comandante. La azafata, María del Mar Ochoa “muestra tranquilidad”, mientras el secuestrador comunica al comandante Luis Arias Bernal y al radio Martínez Sánchez que se trata de “un secuestro”.
No le faltó tiempo para decir sus intenciones, un tanto abstrusas a medida que transcurre la “conversación”: “Quiero ir a Cuba inmediatamente y sin rechistar”. Una vez le comunican que es imposible dado el combustible que lleva el avión, cambia: “Bueno, pues entonces iremos a Tirana, en Albania”. Respuesta: también es imposible. Ventura, visiblemente trastornado, amenaza a todo el pasaje: “Tienen que hacerlo ya, de lo contrario, comenzaré a disparar sobre los pasajeros”. Pero a las 21.15 horas y ya sobrevolando el aeropuerto de Zaragoza, el comandante que aún tenía la pistola apuntándole en el cuello dio el aviso de lo que ocurría dentro del avión a la torre de control, disparándose todas las alarmas en la Comandancia de la región militar. Mariano Ventura seguía empeñado en paras en Zaragoza, repostar el combustible que faltaba y reemprender vuelo rumbo a Tirana, aunque llega a pedir otro rumbo: se conforma con ir a Marsella, después de que le hayan informado que para terminar en tierra albana, sería necesario hacer dos escalas, una en Marsella y, luego, en Roma.

El sarcasmo del secuestrador

El secuestrador sale enfurruñado de cabina y habla a los asustados pasajeros: “Ustedes van a conocer Marsella, Roma y Tirana. Tendrán que agradecerme todos haber podido conocer estas bonitas ciudades”.
Con menos sorna se lo estaba tomando en esos momentos la Jefatura militar, que ordenó bloquear el avión, apagar todas las luces de las pistas una vez que el avión tomara tierra y le dan la orden al comandante Arias Bernal que “entretenga” al captor y gane algo de tiempo. Mientras aterrizan, la nave es rodeada por vehículos militares, coches de policía y todos los camiones que logran reunir.
Los mismos relatos de la historia aeronáutica comentan que en ese lapso temporal el mecánico del avión Álvarez-Caribe llegó a inventar que había una seria avería eléctrica que impedía seguir volando. “En realidad, había desconectado varios fusibles de acuerdo con el plan”. Ventura se desquicia: “Les doy 15 minutos para que despeguemos o iniciaré una matanza de la que nadie se librará”.
Pero en ese momento las autoridades militares estaban iniciando ya un diálogo por megafonía con el joven, para tratar de reducirlo, mientras guardias civiles desinflaban dos de los neumáticos del avión, comentan. La información habla de que las baterías del avión se agotan, se quedan a oscuras, y el capitán de la Policía convence al captor, con la posibilidad aún patente de que fuesen más de uno los delincuentes: “Si se entregan, les pueden salir un par de años de cárcel, pero si les ocurre el más mínimo percance a los pasajeros o tripulación, al amanecer serán fusilados”.
El secuestrador, vencido, sale por la escalerilla auxiliar del avión. “El secuestrador no mostraba miedo ni nerviosismo. Apestaba a alcohol. Al cabo de un rato se sintió mareado y pidió varias veces un médico”. El resto de la historia cuenta un interrogatorio en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza y ante el juez militar de instrucción, para pasar a ingresar provisionalmente en la prisión provincial de Zaragoza.

Más de 200 millones de pesetas que abonó Iberia

Mariano Ventura pasó poco tiempo en la prisión madrileña de Carabanchel, como le habían advertido, mientras que la compañía nacional Iberia pagó 100.000 pesetas por los gastos y daños ocasionados a la nave durante este episodio, y otros 200 millones de pesetas más por el encarecimiento de sus primas de seguros.
Al día siguiente arribó a España, casualmente por motivos de agenda, el director del servicio de seguridad de IATA (Asociación Internacional del Transporte Aéreo), Anthony R. Stephens, quien comentó que se habían computado 105 secuestros aéreos en los últimos tres años, y éste era el primero notificado en España, pero que en Estados Unidos comenzaban ya estar tan habituados que se había impuesto recientemente una condena de 20 años de reclusión a un delincuente aéreo y la pena de muerte era factible para un “pirata del aire”. Historias del pasado que parecen un alegato recordatorio de nuestro presente (ABC, 10/VIII/2011).

24 datos sobre ISIS que no se conocen

El profesor Michel Chossudovsky, economista canadiense y director del Centro de Investigación sobre la Globalización, en Montreal, ha recopilado 24 verdades que los gobiernos occidentales no quieren que la población conozca acerca de ISIS (o Estado Islámico) y Al-Qaeda… ¿Cómo es posible que sigan el juego de los Estados Unidos encaminado a crear un estado mundial policial? Pasando por la destrucción de pueblos, culturas ancestrales y restos de antiguas civilizaciones. La barbarie en su máxima dimensión.Police

1. Los Estados Unidos han apoyado a Al Qaeda y a sus afiliadas durante medio siglo, desde el apogeo de la guerra afgano-soviética.

2. La CIA creó campos de entrenamiento para al-Qaeda en Pakistán. En el período de diez años, desde 1982 hasta 1992, unos 35.000 yihadistas de 43 países islámicos fueron reclutados por la CIA para luchar en la jihad afgana contra la Unión Soviética.

3. Desde la época de la Administración Reagan, Washington ha apoyado a la red terrorista islámica. Ronald Reagan calificó a esos terroristas como “luchadores por la libertad”. Los EE.UU. suministraron armas a las brigadas islámicas. Todo era para “una buena causa”: la lucha contra la Unión Soviética y el cambio de régimen, lo que llevó a la desaparición de un gobierno secular en Afganistán. Basta recordar películas de propaganda de la época, como la célebre Rambo III.

4. Los libros de texto yihadistas fueron publicados por la Universidad de Nebraska. Estados Unidos gastó millones de dólares para suministrar libros de texto repletos de imágenes violentas y enseñanzas islámicas militantes a los escolares afganos.

5. Osama bin Laden, fundador de Al Qaeda y hombre más odiado de Estados Unidos, fue reclutado por la CIA en 1979 al comienzo mismo de la guerra yihadista de Afganistán contra la Unión Soviética. Por aquel entonces, Bin Laden tenía 22 años y fue entrenado en un campo de entrenamiento de guerrillas patrocinado por la CIA.

Según el Profesor Chossudovsky, Al Qaeda se encontraba detrás de los ataques del 11 de septiembre. De hecho, el ataque terrorista de 2001 proporcionó una justificación para librar una guerra contra Afganistán, bajo el argumento de que Afganistán era un estado patrocinador del terrorismo de Al Qaeda. Los ataques del 11 de septiembre, pues, fueron fundamentales para sentar las bases de la “Guerra Global contra el Terrorismo”.

6. El Estado Islámico o ISIS era originalmente una entidad afiliada a Al-Qaeda, creada por la inteligencia de Estados Unidos con el apoyo del MI6 Británico, el Mossad Israelí, los servicios de Inteligencia de Pakistán y la Inteligencia de Arabia Saudita.

7. Las brigadas de ISIS han estado involucradas en el apoyo a la insurgencia que los EE.UU. y la OTAN han dirigido contra el gobierno sirio de Bashar al Assad durante la guerra civil de Siria.

8. La OTAN y el Estado Mayor de Turquía fueron los responsables de la contratación de mercenarios de ISIS y Al Nusrah desde los inicios de la insurgencia siria, en marzo de 2011. Según fuentes de inteligencia israelíes, esta iniciativa ha consistido en: “Una campaña para reclutar a miles de voluntarios musulmanes en países de Oriente Medio y el mundo musulmán para luchar junto a los rebeldes sirios. El ejército turco aloja a estos voluntarios, los entrena y asegura su entrada en Siria”.

9. Hay miembros de las fuerzas especiales occidentales y agentes de inteligencia occidentales dentro de las filas de ISIS. Miembros de las Fuerzas Especiales Británicas y del MI6 han participado en el entrenamiento de los rebeldes yihadistas en Siria.

10. Especialistas militares occidentales contratados por el Pentágono han entrenado a los terroristas en el uso de armas químicas. “Los Estados Unidos y algunos aliados europeos están utilizando a contratistas de defensa para entrenar a los rebeldes sirios sobre cómo asegurar los arsenales de armas químicas en Siria, según informó un alto funcionario de Estados Unidos”. Sigue leyendo

Las fosas caen en el olvido

Decenas de miles de familias siguen esperando que les devuelvan los restos de sus familiares desaparecidos en la Guerra Civil. LMH

Siete años después de su aprobación, la Ley de la Memoria Histórica mantiene una larga lista de tareas pendientes. La primera de ellas es aún la de localizar, exhumar y entregar a sus familias las decenas de miles de españoles que, 65 años después la conclusión de la Guerra Civil y 39 desde el fin de la dictadura, permanecen sepultadas en fosas comunes de cementerios o cunetas de carreteras.

Según la investigación que llevó a cabo el ex juez Baltasar Garzón en la causa del franquismo, 114.226 personas desaparecieron entre 1936 y 1951 a causa de la represión llevada a cabo por el régimen, un número que las asociaciones de la memoria histórica consideran por debajo de la realidad. Desde el año 2000 se han recuperado los restos de cerca de 6.000 de los asesinados. De estos últimos, 2.800 fueron exhumados en el antiguo cementerio malagueño de San Rafael, donde se calcula que se produjeron 4.400 ejecuciones.

El artículo 11 de la Ley de la Memoria Histórica establece que “las administraciones públicas, en el marco de sus competencias, facilitarán a los descendientes directos de las víctimas que así lo soliciten las actividades de indagación, localización e identificación de las personas desaparecidas violentamente durante la Guerra Civil o la represión política posterior y cuyo paradero se ignore”. Lo redactado sólo estipula que el Estado ayude a los familiares, sin llegar a encomendarle la responsabilidad de exhumar a los españoles asesinados.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), mantiene que la entrada en vigor de la ley no supuso avance alguno. “El principal problema ha sido siempre el mismo y no se ha solucionado con esta norma descafeinada. Esto debería ser una responsabilidad del Estado y no de los hijos o los nietos de las víctimas”.

El pasado julio un contundente informe del Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas puso de relieve esta realidad. El documento valora que, desde el retorno de la democracia, “se han dado pasos importantes aunque tímidos para asegurar la verdad, la justicia, la reparación y la memoria frente a las desapariciones forzadas durante la Guerra Civil y la dictadura”.

No obstante, el equipo de la ONU recuerda que, de acuerdo con el derecho internacional que ha suscrito España, el Estado debe asumir una responsabilidad y “un rol de liderazgo” en la recuperación de las personas desaparecidas. Para solucionar la actual situación, Naciones Unidas lanzó una serie de recomendaciones entre las que se encuentra “adoptar, a la mayor brevedad posible, un plan nacional de búsqueda de personas desaparecidas”. Aunque el informe fija un plazo de 90 días para que España proponga un calendario, esta iniciativa no tiene carácter vinculante, con lo que no se podrá imponer ningún tipo de sanción en caso de que el Gobierno no atienda al requerimiento de la organización mundial. Sigue leyendo

10 apuntes sobre la Revolución de Asturias

La revolución de Asturias en octubre de 1934 constituye uno de los acontecimientos que más tinta ha hecho correr. Para unos se trata de un ensayo de lo que sería el Frente Popular y el dominio socialista y comunista. Para otros fue un intento de reorientar una República, según algunos, había traicionado a los trabajadores. Los hechos escuetos son estos: la CEDA, partido antirrepublicano, retiró su confianza al gobierno radical y exigió participar en el mismo, forzando la entrada de tres ministros derechistas en el gabinete. Los obreros se alarman por la decisión y el 5 de octubre la CNT convoca una huelga general en todo el país. El seguimiento fue irregular pero en Asturias se trató de una auténtica insurrección coordinada entre las diferentes fuerzas de la izquierda asturiana. El final es bien conocido: la acción combinada de las fuerzas militares del general López Ochoa y los legionarios del coronel Yagüe forzaron la caída de Oviedo y las cuencas mineras, y poco después Gijón. La resistencia revolucionaria fue heroica, llegando, en ocasiones, a la lucha casa por casa, pero infructuosa debido a la enorme diferencia de efectivos y medios. El día 19 todo había terminado y comenzaba la dura represión que se extendió por el pueblo asturiano.Asturias

Los estudios sobre la revolución de 1934 son abundantes, así como la recogida de canciones, películas y testimonios orales de sus protagonistas. Entre las más recientes se encuentra la investigación de José I. Taibo II que crea una historia coral desde el punto de vista de los revolucionarios. Una historia que recupera la épica revolucionaria y que recoge las ilusiones de una clase obrera desencantada con el giro reaccionario de la República y que aún creía que el futuro era para ellos. Sin embargo, ¿era posible creer en un triunfo de la Revolución a nivel estatal o la Revolución se estaba lanzando al vacío hacia una muerte segura? Taibo analiza en diez circunstancias las posibilidades de éxito de una Revolución en el octubre de 1934 tratando de hacer un balance con los elementos con los que se contaba en aquellos días y no con la información actual. Su conclusión: “Todo es posible. Pero era difícil, muy difícil”.

1.- No hay vacío de poder. No existe una crisis revolucionaria en el sentido de que no hay un vacío de poder. No hay tampoco una profunda descomposición del Gobierno aunada a una incapacidad para mantener las riendas del Estado. Es más, se puede decir que el desgaste sufrido por la coalición de partidos de derecha no ha sido excesivo en un año de gobierno e incluso la coalición está ahora más unida que antes debido a los choques contra el movimiento obrero. Además, “el Gobierno no está aislado y tiene una base social real en amplios sectores de la clase media católica”.

2.- El aparato represor está casi intacto. La primera línea del aparato represivo-militar del Estado, la Guardia Civil-Guardia de Asalto, “se ha fogueado en su pequeña guerra civil cotidiana” contra los movimientos obreros, campesinos y mineros que se desarrollan en todo el Estado. “Se han aislado del pueblo creando un mar de odio como frontera”. El ejército, asimismo, no está influenciado por la propaganda revolucionaria. “Aún es pronto para que repercuta sobre los reclutas la experiencia represiva sufrida en sus pueblos y ciudades, por su padres y sus hermanos”. Además, insiste el autor, “puede que este Ejército sea endeble desde el punto de vista represivo, soldados indecisos, mandos mediocres; pero cuenta con la reserva de los oficiales y las fuerzas de África, los profesionales de la guerra”. Sigue leyendo

ETA intentó secuestrar a Ullastres en tres ocasiones

Alberto Ullastres, ministro de Comercio con Franco entre 1957 y 1965, marchó este último año a Bruselas para hacerse cargo de la representación permanente de España ante el Mercado Común. Era difícil ser el hombre que daba la cara por el último régimen no democrático de Europa occidental. Estuvo una decena de años en la capital comunitaria y puede anotarse en su haber el logro del Acuerdo Preferencial de 1970, instrumento económico que reguló toda la actividad comercial con la CEE hasta el ingreso en 1985. A. Ullastres

Pero aquí quiero referirme a un aspecto poco conocido de su biografía: los tres intentos de secuestro que sufrió (en 1968, 1969 y 1973) por parte de elementos anarquistas y de ETA. La relación pormenorizada aparecerá en un libro que saldrá en enero (“Europa, de entrada, NO”). Aquí ofrezco un adelanto para abrir boca. En concreto, se trata del relato que hacía el propio embajador a sus superiores en Madrid del último intento de secuestro, en noviembre de 1973,  un mes antes de la muerte de Carrero.

“Exteriores Madrid. Telegrama nº 231. Bruselas, 8 de noviembre de 1973. Muy urgente. Muy secreto

El miércoles día 7 del corriente a la una y media de la tarde cuando se encontraban en la residencia del Embajador solamente dos empleadas de servicio, llamaron a la puerta de servicio (la residencia ocupa el tercer piso de la casa) y apareció un chico joven con un paquete acompañado de otro individuo. La empleada que estaba en la cocina les abrió la puerta y la dieron entonces un empujón contra la pared amenazándola con una pistola y tapándole la boca diciéndole que no gritase, al mismo tiempo que aparecían por la puerta otros dos individuos armados. Los cuatro eran jóvenes, entre 20 y 30 años. Dos de ellos iban bien vestidos y algunos llevaban barba. Como conociendo aquella parte de la casa empujaron a la empleada hasta el comedor y el salón, dejando el paquete en el comedor y preguntándole si había alguien más en la casa. Mientras la amenazaban le dijeron que no se preocupase que no iba contra ella y que era al Embajador Ullastres al que querían ver. La empleada les contestó con evasivas y entonces parte de ellos se fueron a recorrer la casa quedándose uno con ella. En un descuido echó a correr y se fue otra vez hacia la cocina donde la alcanzó su perseguidor. En ese momento entró por la puerta de la cocina la otra empleada que en un primer momento creyó que era alguien conocido al ver una máquina fotográfica sobre la lavadora. Cuando volvió la vista hacia su compañera y la vio debatiéndose contra el visitante que a su vez se abalanzó contra ella, dio media vuelta y se encerró en el planchero con llave donde no intentó entrar su perseguidor, el cual se volvió hacia la otra empleada y llevándosela de nuevo al salón la puso unas esposas que llevaba preparadas. La que se había encerrado en el planchero abrió la ventana y comenzó a dar voces por el patio. De repente se acordó que había un aparato telefónico en la habitación y llamó a la cancillería donde se puso rápidamente al habla con el Embajador comunicándole que había ladrones en la casa y que se estaban oyendo sus pasos en aquel momento por el pasillo contiguo que conducía al fondo de la misma.

El Embajador después de tranquilizarla y dejarla en contacto telefónico con su secretaria tomó las disposiciones oportunas, la primera de las cuales fue avisar a la policía, después enviar a un diplomático de la Misión con un ordenanza en un coche a la residencia y después intentar avisar a la portería de la misma –el portero es guardia del barrio– para que les bloquease la retirada mientras llegaba la policía, cosa que no consiguió por ausencia del portero. Intentó entonces advertir por teléfono también a la cancillería de Austria que ocupa la casa contigua a la residencia, y después partió él mismo con otro diplomático hacia la casa. Sigue leyendo

Franco y los judíos

La postura de las autoridades españolas y del propio Franco en relación con la llamada “cuestión judía” ha sido claramente establecida por los documentos oficiales: en conjunto, se adoptó una actitud antisemita, no hubo una política de protección de los judíos, salvo excepciones encomiables como la del embajador Sanz-Briz (“el Schlinder español”), y se cedió ante las peticiones expresas de las autoridades  alemanas de entregar judíos que acabaron en los campos de concentración.2

Hay un trabajo de Núñez Seixas que cuestiona si los españoles enrolados en la División Azul fueron encubridores o simples testigos de lo que se estaba haciendo con los judíos. Poco importó al gobierno español esta cuestión hasta que en 1945 saltó como el más poderoso resorte contra los colaboracionistas. El cambio de actitud fue inmediato y se encargaron una serie de trabajos para dar una impresión benévola del trato que se dio a los judíos. Uno de estos intentos es el que ahora presentamos.

El Espagne et las Juifs , editado por la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores español en 1949, es un opúsculo inédito del fondo del Archivo-Biblioteca del CEHI que han publicado Luciano Casali y Lola Harana. Este documento pone de relieve un aspecto significativo de la autorrepresentación del franquismo en un tema que fue central en la redefinición del régimen después de la Segunda Guerra Mundial y el fin de los fascismos. Dirigido a la opinión pública internacional, el texto es un ejemplo de la reinvención del papel jugado por el franquismo en el trato dado a la comunidad judía en los primeros años de la posguerra. El opúsculo nos permite evaluar los malabarismos y las manipulaciones que el franquismo puso en marcha con la creación del mito de la protección de los judíos, en un contexto histórico internacional que exigía unos determinados gestos para aceptar un régimen político instaurado por medio de un golpe militar y aliado hasta última hora de los regímenes de Alemania e Italia.

Muchas consideraciones han sugerido la oportunidad de volver a publicar L’Espagne et las Juifs , no tanto porque (probablemente) es la única copia del documento que ha sobrevivido, sino porque se trata de un documento de gran importancia para evaluar un aspecto significativo de la autorrepresentación del franquismo en un tema que fue central en la redefinición del régimen después de la Segunda Guerra Mundial y el fin de los fascismos. Por encima de todo, es importante poner de manifiesto el tipo de propaganda que se desprende de este documento y el descaro de las mentiras con las que construyeron la “nueva identidad” y el “Nuevo Estado”.
Esta última es una valoración del franquismo que no ha sido suficientemente tratada. Sabemos efectivamente que Franco y sus partidarios (la Iglesia católica, el ejército y la Falange) se llamaron a sí mismos “nacionales”, es decir, los defensores del estado y de la nación, y llamaron “revolucionarios”, “traidores” y “rebeldes” a los ciudadanos que se vieron obligados a tomar las armas para defender la democracia y el legítimo Estado republicano. Era una inversión absoluta de los términos y una verdadera falsificación de la realidad. Los llamados “rebeldes” fueron militarmente combatidos, procesados ​​y pasados ​​por las armas de un Estado que nació como resultado de un golpe de estado y de una guerra librada contra las instituciones creadas por la voluntad de los ciudadanos españoles. Esta falsificación completa de las bases sobre las que se construyó el Estado franquista fue generalizada. La encontramos en la vida cotidiana, en las organizaciones de masas, en las imágenes propias que el régimen quería ofrecer a la opinión pública nacional e internacional. El «Nuevo Estado» se mantuvo durante cuarenta años. Fue un Estado no sólo violento, sino sobre todo un Estado construido sobre mentiras, y lo que es peor -como es evidente en este opúsculo propagandístico que se ha publicado- unas mentiras flagrantes, sin ni siquiera intentar ocultarlas. Había que creer la falsedad, aunque fuera evidente, simplemente por el hecho de que esta falsedad había sido proclamada como verdad por el franquismo.
Es por estas consideraciones que “El oportunismo de Franco. Un informe sobre la cuestión judía” puede añadir elementos adicionales para conocer mejor el régimen de Franco

La represión franquista

Es de sobra conocido que el franquismo reprimió todas las actividades que consideraba subversivas, ya fueran políticas, sindicales o religiosas. La intensidad de esta represión adquirió tonos diversas, desde la aniquilación de los restos de población roja, en la inmediata posguerra, hasta la lucha contra los elementos que atentaban contra la seguridad del régimen franquista. En fecha tan tardía como 1969 encontramos documentos clandestinos en los que se ofrecía un prontuario de acción en caso de ser detenido por la policía.Represión franquista

El pequeño manual de instrucciones que aquí reproducimos se  publicó en medios sindicales de Bilbao con fuertes vinculaciones con los movimientos obreros patrocinados por la Iglesia Católica. Se titula “Normas útiles y observaciones”, en caso de ser detenido e interrogado por la policía. El aire sencillo y asequible para cualquier obrero lo hace más valioso aún de lo que fueron aquellos años de la dictadura.

1) Objetos que conviene llevar en caso de detención. Si la detención arranca de casa y no han efectuado registro domiciliario, procurar no llevar ninguna anotación (agenda o papel con direcciones o teléfonos) ya que en la Comisaría es objeto de registro la persona y pueden por lo tanto ser causa estas anotaciones de otras detenciones

Si es transportado en el furgón metálico, pueden destruirse estas cosas, dejarlas dentro del furgón diseminadas o en los recovecos del mismo, comerlas, o bien en el momento y trayecto desde el furgón hasta el edificio de Comisaría dejarla caer, esto si es de noche es fácil hacerlo (Se entiende que estas anotaciones se han roto en partículas pequeñísimas). Si el transporte a Comisaría es en coche acompañado por policías, no es posible hacerlo

Necesario es ir provisto de algún dinero, pues siempre hace falta y más si se permanece en Comisaría y precisa un suplemento de alimentación, ya que siempre que la guardia sea benevolente y las órdenes no sean en contrario, esta misma guardia permitirá la entrada de comida y bocadillos, cervezas, etc. También es necesario el dinero si le trasladan a uno a la cárcel. O si es deportado rápidamente

Otras cosas útiles, pueden ser un saco para dormir o una buena manta, el que disponga de colchón de goma puede llevarlo y quizá se lo dejen usar, todo ello contribuye a que las condiciones físicas del detenido se mantengan en forma, pues si encima de la agitación nerviosa que padeces, pasas frío y no logras dormir, sobre todo en caso de larga permanencia, como es ahora con el Estado de Excepción, ello contribuye a que el espíritu se deprima

Por supuesto llevar el carnet de identidad y pastillas de vitaminas para la alimentación, como las que suelen tomar los que practican submarinismo, para estar en plenas condiciones al ser interrogado. Pueden llevar cepillo de dientes, peine, toalla. La ropa puede ser una camisa de franela con jersey y anorak, abrigo o trinchera y bufanda, ello te evitará coger resfriados de garganta

2) Actitud ante los interrogatorios. La policía actúa por confidencias, pocas veces presentan hechos de los que hayan sido testigos o fotografías. Se valen de la información que recogen en las empresas ya que hay trabajadores que informan a la dirección de lo que pasa, lo que se dice por algún trabajador en el taller, en la calle o en los bares. Las empresas juntamente con el “sindicato” son fuentes de información para la policía. El sindicato facilita el censo con domicilios de todos los cargos sindicalistas y los policías tienen a mano esa lista por si salen nombres de cargos sindicales en el interrogatorio. (Hay que informar a la gente que vaya para Enlace, que ponga el domicilio de la Empresa y se niegue a dar el personal) Es ilegal que la empresa dé esa información, pero ya sabemos que en estado de excepción todo vale. Lo mismo sucede con los estudiantes que la universidad les obliga a dar domicilio Sigue leyendo