Pobres: del bienestar a la caridad

1. Los datos de la vergüenza

La “marca” España tiene su contraportada. Una lista llena de números rojos. Son los números más vergonzantes que un Estado que alardea de social pueda presentar. Quizás por eso se obvian, se maquillan, se ignoran o incluso se banalizan. Pero están ahí. Son los números de la pobreza, la exclusión, el paro, la tasa de protección por desempleo, la pobreza infantil o la calidad de sus Servicios Sociales. Estos números bailan al compás de una crisis que se iniciara en 2008 y cuyo final algunos certifican, mientras otros, los muchos, continúan padeciendo. Y son esos números los que desafían los discursos hegemónicos de la clase política gobernante y el establishment mediático. Y es que en España malviven 10,2 millones de personas con una renta por debajo del umbral de la pobreza. Eso representa una tasa de pobreza del 22,3%. Sólo Rumania y Bulgaria son más pobres. España padece una epidemia de paro que llega al 18,9%. Casi tres millones de personas viven con 11,4 euros al día. Como en Angola y Bielorrusia. Más del 60% de la población española tiene dificultades para llegar a fin de mes y solo el 54% de quienes se apuntan al paro perciben algún tipo de ingreso por desempleo. La renta del empleo empeora, es decir se trabaja más desde el 2012, de hecho, los beneficios empresariales se han disparado desde entonces hasta el 200,7%, pero el coste salarial apenas ha aumentado un 0,6%. Y las mujeres se llevan la peor parte, ya que suponen el 58% de las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Siete de cada diez personas que reciben los salarios más bajos son mujeres. Ellas cobran hasta un 14% menos que los hombres. Y también la juventud que logra acceder a un empleo comprueba cómo su sueldo anual es un 33% inferior respecto al de 2008.

Estos datos, por si solos, no dicen nada. Se han banalizado. Pero son arte y parte de una estrategia, de una gobernanza y de una política austericida iniciada en 2008 que se activó como consecuencia de una crisis mundial autogenerada con la intención de inaugurar una nueva manera de gobernar y gestionar el mundo.

2. El discurso neoliberal de la pobreza

Ser pobre hoy tiene un alto precio personal que se paga muy caro en el mercado del estigma asignado. Ser precario o precaria, trabajadora pobre o excluido del circuito del consumo y la normalización social no es solo una situación vivida y padecida, es también una realidad interpretada y etiquetada por el poder, que se encarga de diseñar dispositivos ideológicos y argumentales para hacer digerible y amable el discurso en torno a la pobreza y la exclusión.

Y es que no solo la crisis ha cambiado o reformulado el discurso sobre la pobreza, el desempleo, la precariedad o la exclusión social. No solo han cambiado sus ecos y sus resonancias sociales. También el discurso político y económico, que justifica la crisis y la reproduce, ha creado un nuevo sujeto social perfectamente adaptado a esta nueva situación. Un sujeto que, además de padecer una grave crisis de individualidad, ahora se autoinculpa de su situación personal y social. Ahora este sujeto tiene una noción de sí mismo y de su experiencia vital moralmente reprochable. Obsérvese al desempleado o el usuario de los servicios sociales que acude a éstos para solicitar un subsidio o prestación económica. No sólo evidencia una situación de precariedad o exclusión social, consecuencia de una estructura social desigual que raramente es observada o identificada por los profesionales que le atienden; incorpora además un juicio moral sobre sí mismo y así es evaluado. La crisis económica ha agudizado la individualización de las conductas hasta el paroxismo, pero no como un profiláctico ante la misma al estilo sálvese quien pueda, que también, sino como herramienta del poder. Y esto tiene que ver con el concepto denominado “gobierno de las voluntades” que vendría a ser algo así como las prácticas y los discursos centrados en el control de las conductas y los pensamientos de la gente con el objeto de conseguir que la propia ocupación y la propia manera de estar en el mundo y enfrentar la realidad, por dura que sea, refuerce el control del Estado, exculpe a éste de toda responsabilidad y justifique la inviabilidad natural de alterar el orden de las cosas. Como bien recuerda Mark Fisher, la narrativa terapéutica de la autorresponsabilidad heroica es el último recurso personal en un mundo en el que las instituciones ya no garantizan seguridad alguna.

3. Políticas sociales y neoliberalismo: de la protección al castigo

Dos grandes teóricos europeos nos ayudan a interpretar estas derivas, a encontrarle sentido a esta nueva gobernanza y autogobernanza ante la adversidad. Por un lado, Loïc Wacquant con su obra Castigar a los pobresincide en un nuevo gobierno de inseguridad social encaminado a modificar los desajustes sociales provocados por la desregularización de la crisis económica y la reconversión del bienestar. Por otro lado, Maurizio Lazzarato en La fábrica del hombre endeudado, reclama que “la deuda sirve para disciplinar a las personas, pues no se trata sólo de un problema contable, sino que tiene una dimensión más profunda, en la que convergen elementos morales, políticos y estratégicos”.

Y es que el neoliberalismo no es solo una ideología aséptica o un sistema segregatorio de acumulación del capital; es una herramienta de dominación y de autodominación personal y social. Porque el actual capitalismo es una picadora de carne que no sería nada sin nuestra activa colaboración. Y para ello se han articulado estrategias que transversalizan todos los sistemas sociales, económicos, culturales o políticos. Nos detendremos en los sistemas de protección social. Y es que desde hace tiempo las políticas públicas patologizan e individualizan aquellas biografías, itinerarios o sucesos que escapan a los procesos de normativización y normalización social. El sistema de salud y el de los servicios sociales victimizan los procesos personales haciendo creer al sujeto que él es el culpable de su situación. Reconversiones, paro de larga intensidad, precariedad laboral, exclusión social, pobreza endémica, divorcios, estrés, ansiedad, se envuelven en nuevas categorías gnoseológicas que explican los nuevos problemas sociales, problemas por otra parte absolutamente despolitizados en su origen, análisis y significado. Por ejemplo, los Servicios Sociales han inventado herramientas de normativización social como la Búsqueda Activa de Empleo, los acuerdos de incorporación, el itinerario de inserción y otras lindezas técnico-burocráticas, descontextualizadas de la realidad social en las que los sujetos victimizados y desautorizados se ven obligados a desprenderse de su protagonismo histórico. Ya no interesan las causas que han generado esas biografías de la pobreza, el abandono o la desesperación, como si los sujetos hubiesen elegido su propia miseria. Nada se opina sobre las condiciones y relaciones laborales, sociales, familiares, patriarcales, sexistas o de dominación. Nada sobre la inseguridad, las infraviviendas, los salarios parciales, los talleres ilegales y las múltiples formas de explotación invisible. Nada. Como si sólo nos interesara asistencializar a quienes van a la deriva, a quienes no asimilan su naufragio voluntario.

4. Gestión de la pobreza: la redención del pobre

Mientras la clase corrupta sale inmune de sus tropelías, los pobres se ven obligados a sentarse a diario ante el tribunal del Santo Estigma. Y no es una exageración. Una especie de culpabilización colectiva les obliga a rendir cuentas por su propia pobreza. A ser investigados por cobrar –los que cobran–, por percibir las ayudas que reciben: paro, subsidios de todo tipo y rentas garantizadas o rentas de inserción. A decir donde están, donde viven, con quién, donde están empadronados, si viajan o no, si salen del país o no, si se casan, se juntan o si les toca la lotería. En definitiva, un control de la propia subjetividad que ya anunciara Foucault el siglo pasado. La pobreza también tiene su propia gestión neoliberal. Una gestión que recorre de forma transversal casi todos los dispositivos de los sistemas de protección social, especialmente los de Empleo y Servicios Sociales.

Porque es aquí, en la cola del paro, en la ventanilla del desempleo o en las oficinas de los Servicios Sociales y en sus dispositivos de acompañamiento, acogida, orientación y prestación de ayudas económicas donde se han implementado dinámicas neoliberales de atención y control de la ciudadanía. Control que se realiza a través de herramientas formativas, de acompañamiento o enmarcadas en las denominadas políticas de activación y la autogobernanza amparada por el falso mito de la autonomía personal o la ilusoria empleabilidad. Muchos trabajadores pobres, precarios y precarias, subsidiados y desempleadas recorren las oficinas del SEPE y cuando no reciben ayuda aquí –hay que recordar que 1.200.000 parados no perciben ninguna prestación– acaban en los Servicios Sociales demandando Renta Garantizada. Uno de los principales dispositivos de lucha contra la exclusión social son los programas de Rentas Mínimas de Inserción cuyos destinatarios son personas con ingresos por debajo del umbral de la pobreza, trabajadores y trabajadoras pobres. Estos programas contienen dos elementos: un ingreso económico mensual que varía en función de cada Comunidad Autónoma y un Itinerario Personalizado de Incorporación Social, título rumboso donde los haya para denominar un contrato entre la administración pública y la persona beneficiaria donde se pactan una serie de acciones para favorecer la supuesta inserción social a cambio de la prestación recibida. Y en estas prácticas es donde las tecnologías del yo hacen su aparición en forma de herramientas de control y dinamización neoliberal basadas en la pedagogía del déficit. Ese ese sujeto intervenido es considerado huérfano de habilidades, actitudes, aptitudes o capacidades socio personales para enfrentarse a la adversidad de su existencia. Y así nos inventamos, al amparo de directrices europeas, una serie de dinámicas que intercambiamos desde los servicios de empleo y servicios sociales con la ciudadanía más precaria. Pero nada de hablar de la estructura económica que ha generado esa desigualdad y esa exclusión del empleo. De lo que se trata es de activar herramientas que responsabilicen al sujeto, que asuma su propio desclasamiento interior y lo reactive a través de tecnologías redentoras.

La formación se configura, así, como un mito, un estadio al que llegar. Sin formación no hay paraíso, aunque el paraíso ya no exista. Y es que en los distintos programas de activación para el empleo destinados a la población desempleada y a la población que está protocolizada y monitorizada por los Servicios Sociales, la formación actúa como motor de cambio. Y esto es lo que se vende a los pobres y desempleados como productos de salvación: cursos de formación pre laboral, de formación profesional, cursos para elaborar un currículum o cómo abordar una entrevista de trabajo, aunque sea precario, o la búsqueda activa de empleo, como si los sujetos estuvieran infantilizados para tal fin, o de habilidades sociales, personales y actitudinales. O incluso para mejorar la autoestima, cuando la autoestima no se mejora si no es con un empleo digno y una resocialización igualitaria, o de habilidades sociales, como si una no las hubiera demostrado antes para soportar esa pobreza o precariedad que padece. Y el colmo es la oferta de los cursos de inteligencia emocional entendidos como recurso reparador y redentor de nuestra situación, como si los culpables del desempleo fueran fuerzas internas que haya que gestionar emocionalmente pero no políticamente.

5. Sobredosis de solidaridad social que no repara el déficit de igualdad

Frente al descalabro de los sistemas públicos de protección social, frente a la saña de los recortes en los principales seguros vitales que nos han proporcionado más o menos seguridad ante la adversidad, frente al acoso y derribo de lo público como estructura de protección; no pocos colectivos civiles y religiosos, oenegés, entidades privadas de solidaridad con y sin ánimo de lucro y grupos ciudadanos de variada tipología, han izado la bandera de la desigualdad y la pobreza como formas de solidaridad redencionista. Numerosas iniciativas sociales y de apoyo mutuo tratan de salvar a la gente de los desahucios, de la pobreza, del frío, del hambre, de los cortes de agua y luz, de la precariedad y la carencia de las necesidades más básicas. Prácticas todas ellas loables, de reconocida solvencia solidaria, de gran reconocimiento social, pero que sigilosamente se formalizan como desplazamientos de las formas de distribución garantistas procedentes de los sistemas públicos. Como si los sistemas públicos, invisibilizados y descapitalizados, por no decir despolitizados, fueran incapaces de abordar este socavón social creado por la crisis. Y esto tiene efectos secundarios de obligada lectura. Los medios de comunicación al servicio de la ideología neoliberal dominante están fabricando un discurso tras el cual ese tercer sector de carácter benéfico es presentado como el único actor posible para responder a las situaciones de emergencia, pobreza y precariedad generalizada. Y eso provoca, no ya una desconfianza en los sistemas públicos, ultrajados como ineficaces por la ideología neoliberal, sino algo mucho peor: su retirada simbólica del imaginario colectivo como correctores de las desigualdades. De ahí a aceptar la caridad bien entendida y la beneficencia intensiva como únicas posibilidades para salir de la ciénaga vital, va solamente un paso: la aceptación merecida de la pérdida de ciudadanía reconvertida ahora en un sucedáneo de ciudadanía premiada con prestaciones graciables.

Pero la cuestión de fondo es cómo esa ingente sobredosis e inflación de solidaridad horizontal entre iguales se está convirtiendo, por acción u omisión de los sistemas públicos de protección ultrajados y descapitalizados, en la estrategia dirigida e invisibilizada de la nueva gestión neoliberal de la pobreza. Porque esta instauración de la caridad privada, la que nos sale del alma, con vocación social y aceptada como un valor innato de la gente a pie de obra y voluntarios de todo tipo y condición, está contribuyendo al apuntalamiento discursivo del final del estado social y democrático de derecho. Porque esa caridad bien entendida rompe, a sabiendas o no, con el principio de igualdad vital en democracia social. Cuesta decirlo, pero en esto también, como dice Marta Sanz, los que creen que no forman parte del discurso dominante cada día lo apuntalan más.

(artículo de Paco Roda)

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26 pensamientos en “Pobres: del bienestar a la caridad

  1. ¿La amada socialdemocracia tiene espacio dentro de un sistema económico capitalista-financiero donde cada vez se acumula el poder de decisión en menos manos y de manera más global? Frágil, muy frágil. https://www.youtube.com/watch?v= Análisis desde la física de sistemas del sistema económico actual. ¿Dónde está el liberalismo?

  2. Cuando sepáis que es realmente el liberalismo podréis hacer un artículo riguroso, mientras tanto estáis tirando piedras contra vuestro tejado “la amada socialdemocracia”.

  3. Del hecho de que los deberes de asistencia tengan menos prioridad que los deberes de justicia, no se sigue que su cumplimiento constituya un acto puramente supererogatorio, humanitario o caritativo. Los agentes morales deben, por el contrario, adoptar la meta de ayudar a los otros como una meta propia, una meta que deben esforzarse por promover a lo largo de sus vidas dentro de las restricciones estipuladas por las condiciones de capacidad, prioridad y agencia. Y la negativa a obrar de acuerdo con esta demanda representa una inmoralidad. No existe, desde luego, ningún algoritmo que podamos aplicar para saber con precisión qué acciones particulares debemos realizar para honrar este deber, sino que debemos adoptar una política general animada por la intención de cumplir con esta máxima en formas que no interfieran con nuestros planes de vida y nuestros proyectos existenciales. Debemos preguntarnos con honestidad qué es lo máximo que podemos hacer por los otros sin renunciar a vivir una vida distintivamente humana y sin abandonar los proyectos vitales que nos definen como personas. Y una vez que hemos respondido a esta pregunta, debemos actuar en consecuencia.

  4. El Congreso apoya por unanimidad permisos parentales iguales e intransferibles. Arranca la tramitación de la propuesta de Podemos, con 16 semanas para cada progenitor.
    La iniciativa partía de Podemos pero se encontró en un par de ocasiones con la negación del PP, ahora que están descabezados parece que han olvidado el partidismo radical y la oposición irracional por un momento.

    • Un poco de cultura para los cortos de mira que critican esta medida.
      ¡Que piensen tan solo un poquito quiénes les van a pagar las jubilaciones cuando sean mayores! En el sistema de seg. social que tenemos actualmente esto es insostenible sin hijos. Los mismos que critican la inmigración (que traen niños), son los mismos que critican que se ayude a las familias que los tienen. Y claro, los que opinan y tienen hijos, que los críe la madre, no? que para eso son mujeres… Como padre, me hubiera gustado tener la posibilidad de disfrutar del permiso de paternidad que se ha aprobado, que con un mes, es insuficiente. Aunque cuatro también.
      En otros países prima la educación de los niños más que calentar el asiento del trabajo.
      Aquí, para ir a una tutoría del colegio tienes que pedir permiso en el trabajo (y a veces día de vacaciones). En Finlandia, si no vas a una tutoría te denuncian a servicios sociales. ¡Así nos va!

    • No me extraña que Asturias vaya languideciendo. Recursos físicos y naturales, potencial, tiene mucho más que Madrid. Otra cosa es que Madrid es la capital de España y lleva décadas favorecida por grandes inversiones de todo tipo sólo por el hecho de ser la capital. La siderurgia desde los años 70 está en crisis por la competencia de los países asiáticos. Pero ahí sigue, aunque con una caída brutal de la mano de obra por el desarrollo tecnológico de la producción del acero y por la fuerte competencia internacional. La minería del carbón es cierto que no tiene futuro y hace mucho que se tenían que haber buscado alternativas tecnológicas. Le falta una gran inversión de la industria automovilística. ¿Por qué no puede aspirar a ser abanderada del coche eléctrico a nivel español? CLAS tiene un gran mercado, no creo que esté moribunda. Tampoco están cerradas las conserveras al 99%. Y ningún barrio de Madrid tiene un millón de habitantes, ni mucho menos. ¡¡Asturias es una de las provincias mejor dotadas de España!!

      • Es una radiografía de los que es Asturias. Asturias tiene muchas cosa buenas pero aprovechar su potencial no es una de ellas por desgracia. Por otro lado, geográficamente no es el sitio más ideal por sus conexiones, principalmente por carretera.

  5. La pérdida de población es una consecuencia de la carencia de puestos de trabajo de todo tipo, ya sean de alta cualificación o en la ganadería, construcción, agricultura, en industrias, etc. La gente se va, o mejor dicho, nos vamos porque no hay trabajo. Por nada más. Si yo pudiera seguir viviendo en mi tierra, León, no lo dudaría ni por un momento. Pero eso no es posible. Allí, no existe ningún tipo de salida laboral. ¿Que soluciona que se repueble la zona con extranjeros? Ellos se encontrarían exactamente con el mismo problema que los demás, por que al igual que el resto, necesitan trabajar para vivir. Por que repito, la inmensa mayoría nos hemos ido por que no hay trabajo, no por que no nos guste nuestra tierrina. Todo lo contrario!

  6. Es muy curioso como intentan hacer pasar algunos el centralismo, el modelo territorial del franquismo, como la respuesta para la cooperación entre territorios cuando es todo lo contrario, un riesgo de desigualdad mayor al tener una sola persona ese poder que usará por interés propio. La solución es un estado federal, como el usado en muchos de los países de la UE y como el que la misma UE podría servir de ejemplo.

    • No se trata de centralismo, de franquismo ni de ningún otro lugar común trasnochado. Y, por supuesto, nada de un poder unipersonal. De nuevo,a ver si es posible: año 2018. Franco no existe. Existe una democracia. Bien. Paso segundo: se trata de dar igualdad de oportunidades, derechos y obligaciones, a todos y cada uno de los ciudadanos, independientemente del lugar en donde vivan. Bien. La solución racional siempre será mejor cuando se pueda tomar sin depender de grupos territoriales de poder, que velarán por sus propios intereses. El Estado federal tiene sentido cuando se trata de unir territorios, no de separarlos. Ya lo tenemos unido, se trata de hacer justicia. Claro que, si por encima de la igualdad ponemos intereses locales, estamos hablando de otra cosa muy distinta. Pero ese no es el espíritu de la democracia.

  7. Mientras la izquierda y la derecha pesquen votos en los sectores de desempleados, de subsidiados y de la economía sumergida, esto no tendrá ningún arreglo. Ya pagamos casi un 40% de IRPF para que aproximadamente 5MM de personas (casi 2MM en Andalucía) reciban subsidios gracias a ese dinero. Eso sí, ellos trabajan y cobran en negro. Si a alguno de nuestros ineptos y mediocres gobiernos le preocupara este tema, los que REALMENTE necesitan ayuda tendrían más y nosotros pagaríamos un IRPF razonable. Claro que aquellos que no pagan nada pensarán que los que ganamos algo deberíamos pagar mucho más. Quizá algún día alguien se tome la molestia de destapar la cruel realidad, y es que son los asalariados quienes mantienen la economía. La clase media la maltrató, asesinó y enterró ZP, y Mariano confirmó el fallecimiento. Todos hablan desde la comodidad de sus €12.000 mensuales o sus generosas pensiones.

  8. Antonio M. Guerrero, José Ángel Prenda, Alfonso J. Cabezuelo, Ángel Boza y Jesús Escudero, los miembros de la denominada Manada, no se han hecho responsables de sus actos en ningún sentido, ni ético, ni social, ni jurídico. No asumen que lo que hicieron a esa mujer fue terrible, una barbaridad. No aceptan que habían organizado una banda depredadora, un grupo dedicado a violar y humillar a mujeres impunemente. Siguen defendiendo que tenían derecho a hacer lo que hicieron y no aceptan que lo que hicieron es, sencillamente, violar a una joven.

    • ¿Alguien que no sea podemos dice eso mismo? Estoy cansado de leer en publico que el PP nos ha llevado a la ruina, y nunca leo nada sobre los contratos a dedo a amigos de los concejales de Hala Madrid que ahora nos toca.

      • Hola Gabriel. Varias matizaciones. 1) Lo dice el INE que es quien proporciona los datos de déficit, no tiene nada que ver ni con Podemos ni con Bebemos. 2) El grupo municipal se llama Ahora Madrid, o de Hala Madrid es para el Santiago Bernabéu. 3) Las acusaciones contra los miembros de ese grupo municipal nunca han sido probadas en sede judicial, son eso, puras calumnias. Por eso usted nunca lee nada sobre esos contratos, porque no los hay. Saludos

  9. Pues según el INE, la deuda pública viene ordenada, de mayor a menor, de la siguiente manera:
    Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Andalucía, Murcia, Canarias, Cantabria, Asturias, Baleares, Galicia, Castilla y León, Cataluña, Aragón, La Rioja, Navarra, País Vasco, Madrid
    Creo que quizá hay una, incluso dos autonomías, que no son cortijos PePeros.
    Y luego habría que computar el exceso de gasto de cada autonomía, un capítulo de risa, pues se creó para el enriquecimiento ilegal de la mafia política española, y para compraventa de votos.
    En cuanto a la falsedad de todas las denuncias que diatiamente aparecen en la prensa no clientelada sobre ilegalidades de los actuales dueños del ayuntamiento madrileño, deberían denunciar a toda la prensa que publica mentiras como estas (he eliminado todas las anteriores a Abril de 2018 y las de la web “periodistadigital”, porque creo que es tan poco fiable e igual de sectaria que pubico.es), porque “negarlo todo” ya lo hacen los otros tres corruptos, PP, PSOE y UGT:
    http://www.elmundo.es/madrid/2018/06/05/5b157e2146163f7a298b4582.html
    http://www.elmundo.es/madrid/2018/04/17/5ad4f10e268e3ee02c8b45aa.html
    https://www.larazon.es/local/madrid/carmena-da-un-contrato-de-cultura-a-una-ex-asesora-de-su-gobierno-KD17505528
    Aunque tengo que reconocer que si eso mismo lo han hecho toda la vida PP, PSOE e IU, es justo que ahora les toque a ellos. Pero que no digan que vienen a distribuir la riqueza, a acabar con la pobreza, a que paguen impuestos quienen nunca pagan, etc etc.

    • Que el régimen franquista hiciese cosas acertadas, o que beneficiase a un sector de la población, no justifican un análisis global positivo de la figura. Para empezar era fascista, apoyaba a la Alemania Nazi, solo que cuando vio que empezaba a perder la guerra se fue distanciando. Aniquiló física e intelectualmente toda oposición interna. Cualquier demócrata, es más cualquier persona decente, no puede ensalzarlo como ejemplo de gobernante.

    • Para quien quiera ver cómo se desenmascara a Franco y, de paso, reírse un poco de vez en cuando, le recomiendo un libro que salió hace algunos años: “La incompetencia militar de Franco”, escrito por el coronel de caballería Carlos Blanco Escolá. Allí queda clara la verdad sobre el “héroe de Africa” y cómo consiguió llegar al generalato, así como su forma desastrosa de conducir “su” guerra, reconocida por sus aliados los altos mandos militares alemanes.

    • Vamos a ver… un poco de reflexión. Uno es rico o pobre siempre que se compare con la mayoría. Es decir, no habría ricos sin pobres. Para ser rico, es necesario que haya pobres. Se trata de un injusto reparto de la riqueza. Es casi una ley física, si todos tienen más o menos lo mismo, no hay ricos ni pobres. ¿Le cuento un ejemplo que un profesor me planteó en la Universidad? Se basa en datos estadísticos oficiales. Cuando la economía en general incluídos lo salarios van bien, la diferencia entre los productos consumidos en general por quienes tienen más dinero disponible y la media del país, baja. Es decir, casi todo el mundo consume productos en su mayoría de “gama media”. Significarse, diferenciarse es muy caro. Pero.. cuando existe una crisis o mucha diferencia de ingresos entre unos y otros, curiosamente, aumenta el consumo de productos de lujo, o que son de lujo para la mayoría. Entonces los privilegiados tienden a intentar diferenciarse.

    • ¿La recuperación de las rentas bajas es lenta y apenas permite reducir la desigualdad?. Ni lo ha hecho ni lo hará. A ver si nos enteramos de lo que hoy está más claro que nunca y se ha repetido mil veces. Esta crisis, inducida o no, ha servido para variar las formas de relación como mínimo laborales. se van a hacer permanentes las rebajas en derechos. Eso sino empeoran. En Alemania se tomaron decisiones no sólo laborales sino incluso sociales, realmente draconianas. Fueron los primeros en salir de la crisis, están creciendo económicamente y mejorando su balanza de pagos. Pero… ¿se han anulado o retrocedido en alguna de esas contundentes medidas regresivas y precarizadoras? Cero patatero, se mantienen. Y.. ¡¡¡ojo al dato!!! no somos precisamente Alemania.

    • El Partido Popular ha hecho un país de unos cuantos ricos muy ricos y el resto de ciudadanos low cost, personas que en muchísimos casos no tienen otro remedio que trabajar con contratos precarios, por horas, por semanas, como falsos autónomos, despedidos porque sí, sin ningún problema para la empresa. Eso sí, entre sus filas hay cada vez más corruptos, gentes que roban casi con toda impunidad el dinero público. También han empobrecido, de una manera miserable, a los pensionistas.

      • Todo esto tiene la culpa el haber hecho una reforma laboral recortando los sueldos, derechos laborales, despedir a las personas cuando quería el empresario y mucho más. El gobierno del PP, no tenía que haber hecho nada, porque en un momento dado cuando vino la crisis, se da por sabido sin tener que hacer nada, que los sueldos bajarían al igual que todo lo demás. También se ha de saber que el empresario está deseando recortar todo lo habido y por haber y, además aprobado por el gobierno y esto nos da un resultado en general, que los empresarios, (algunos), son unos verdaderos sinvergüenzas.

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